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LOS ELEGIDOS DE 2025

Como cada año, nuestros libreros eligen sus lecturas favoritas del año, ya sea publicaciones editadas en estos 12 meses, o ediciones que llegaron a nuestro país por primera vez durante 2025.

Quienes y por qué, a continuación:

“Obra en la que los límites entre realidad y ficción se desdibujan. El protagonista de este diario, que es al mismo tiempo el autor de la obra, comienza motivado por la presencia fantasmal de Juan Carlos Onetti para que pueda ganar el concurso literario que lleva su nombre. Palomeque ingenia un método personal de ejercicio y escritura para cumplir dichos objetivos. Obra de tono humorístico, de lectura ágil y muy entretenida”

Por Federico

“Una necesaria selección de textos de Gonzalo Curbelo, alias Tussi Dematteis. En sus páginas podemos encontrar artículos periodísticos, relatos breves, posteos en blogs y redes sociales, poemas y canciones. Una ordenas forma de acercarse al universo Dematteis, a su mirada aguda, crítica e irónica. Y sobre todo a su elegante sensibilidad”

Por Gonzalo

“Toc, toc ¿Autosugestión o demonios? Las fronteras de lo psíquico y lo material se desdibujan”.

Por Miriam

«Valiéndose de un misterio a resolver, Laureano construye un relato plagado de momentos hilarantes donde recorre la historia de Maldonado (y sus leyendas) sin perder jamás el ritmo trepidante».

Por Pablo

«Complejos raciales, conciencia de clase y el mundo editorial estadounidense en una sátira que solo el talento infinito de Everett puede unir para la más entretenida y profunda mirada del hoy y siempre del gigante del norte.»

Por Soledad

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Ladrón!!!! Ladrón!!! – Parte 2

El domingo 19 de octubre de este año, a las 9:30 hrs. en la Galería Apolo del Museo del Louvre, se efectuó un robo comparable con aquel de 1911, que realizara un ciudadano italiano cuando se llevó La Gioconda de Da Vinci bajo el brazo. Esta vez fueron cuatro hombres los que, subidos a una escalera extensibles desde un camión, entraron por la ventana y robaron las únicas joyas que quedaban de la corona francesa. La noticia recorrió el mundo en minutos conmocionando a todos por igual, quizás porque era el Louvre, o quizás porque los robos de arte son de los más cinematográficos. Con ellos la imaginación nos transporta a salas subterráneas en mansiones de magnates multimillonarios, ladrones profesionales con planes super elaborados para violar los férreos sistemas de seguridad de museos mega vigilados. Pues el caso que se presenta en El ladrón de arte es bastante diferente a lo descripto…muy diferente.

Michael Finkel es un reconocido periodista investigador que ha escrito numerosos artículos sobre crímenes reales, alguno de los que ha llevado a libros y al menos uno ha sido adaptado al cine. Ésta historia de robo (editada en español por Editorial Taurus), fue publicada en su idioma original en 2023, luego de que realizara una exhaustiva investigación sobre las acciones de Stéphane Breitwieser.

Las incidencias de Breitwieser se desarrollaron entre 1995 y 2001, durante estos 6 años robó en cerca de 200 museos de Francia, Bélgica, Países bajos, Suiza y Alemania. Se calcula que el valor de lo robado ascendía a más de 1.500 millones de dólares, comprendidos en los cientos de obras que según él robaba “por amor al arte”. La historia de este francés con infancia de bienestar y una juventud sin mucho rumbo, es digna del estudio bajo el que ha estado por varios psicólogos a lo largo de los dos juicios que le reportaron sendas condenas en Francia y Bélgica. Y esto es entendible cuando se debe juzgar las acciones de un hombre que dice que la única motivación para el robo era la necesidad de poseer belleza a su alrededor. Breitwieser nunca comercializó ninguna de las obras robadas, es más, todas ellas estaban almacenadas en su habitación, en la parte superior de la casa de su madre, casa en la que vivía junto a su novia y cómplice de sus fechorías, Michael Finkel es un reconocido periodista investigador que ha escrito numerosos artículos sobre crímenes reales, alguno de los que ha llevado a libros y al menos uno ha sido adaptado al cine. Ésta historia de robo (editada en español por Editorial Taurus), fue publicada en su idioma original en 2023, luego de que realizara una exhaustiva investigación sobre las acciones de Stéphane Breitwieser.

Las incidencias de Breitwieser se desarrollaron entre 1995 y 2001, durante estos 6 años robó en cerca de 200 museos de Francia, Bélgica, Países bajos, Suiza y Alemania. Se calcula que el valor de lo robado ascendía a más de 1.500 millones de dólares, comprendidos en los cientos de obras que según él robaba “por amor al arte”. La historia de este francés con infancia de bienestar y una juventud sin mucho rumbo, es digna del estudio bajo el que ha estado por varios psicólogos a lo largo de los dos juicios que le reportaron sendas condenas en Francia y Bélgica. Y esto es entendible cuando se debe juzgar las acciones de un hombre que dice que la única motivación para el robo era la necesidad de poseer belleza a su alrededor. Breitwieser nunca comercializó ninguna de las obras robadas, es más, todas ellas estaban almacenadas en su habitación, en la parte superior de la casa de su madre, casa en la que vivía junto a su novia y cómplice de sus fechorías Anne-Catherine Kleinklaus.

Los robos a los museos siguen tan vigentes como antes, de hecho, nunca han dejado de existir (la noticia con la que comenzó este artículo lo prueba), pero los años 90’s fueron particularmente fructíferos. La tecnología era escasa y el personal de seguridad más aún, estos factores sumados a una surte de creencia de que “difícilmente nos pasará a nosotros”, hicieron las delicias de varios robos notables. La década fue inaugurada con el robo más importante de la historia de Estados Unidos, cuando el 18 de marzo de 1990, dos hombres irrumpieron en el Isabella Stewart Gardner Museum de Boston llevándose 13 obras, entre ellas una majestuosa marina de Rembrandt La tormenta en el mar de Galilea y El concierto del Jan Vermeer. Dos obras cuyos marcos aguardan hasta hoy su regreso, ubicados en el mismo lugar del que fueron cortados sus lienzos.

La motivación de la gran mayoría de los robos de arte es netamente económico, encargados o no, lo deseado es obtener una cuantiosa cifra a cambio del trabajo de los que se conoce como grandes maestros del arte. Lo curioso de Breitwieser radica en que nunca pretendió vender ninguna de las obras que robó, en cambio, lo único que pretendía era contemplarlas o mejor dicho estar atiborrado de ellas. Stéphane vivía en la misma casa que su madre, una residencia ubicada en Mulhouse, en el noreste de Francia. En el piso superior del inmueble, poseía una habitación amueblada con una gran cama con dosel (herencia de su abuelo) y algún que otro mueble de similar antigüedad. Sin embargo, para principios de los 2000 en dicha habitación casi era imposible distinguir dónde estaba el cuadro de Brueghel el viejo, no sería raro encontrar bajo la cama un cáliz del siglo XIV o algún jarrón de la dinastía Ming, alguna pieza tallada en marfil y hasta mobiliario eclesiástico.

El libro deja abierto al lector el resolver por qué un joven aficionado a leer catálogos de arte, dedicaba sus fines de semana a recorrer los castillos a lo largo y ancho de Francia (y extra fronteras) y saquear lenta, pero constantemente, todo aquello donde sus ojos posaran la vista.

Lo que sí queda claro es que la carrera delictiva de Breitwieser llevó a que los museos de toda Europa revieran los sistemas de seguridad y hasta desplegó una red de colaboración entre países con sus divisiones de policía dedicadas a robos de arte (divisiones policiales que en algunos casos eran muy primitivas). Hoy en día, la mayoría de los países europeos cuentan con una unidad especializada en este tipo de  Delito y todas están comunicadas con EUROPOL y mundialmente con INTERPOL. Tal es el avance en este sentido que en 2021 INTERPOL lanzó una app para la identificación de obras de arte robadas. ID-Art permite identificar y mandar notificaciones a INTERPOL en caso de tener información o contacto con los objetos que figuran cómo robados.

Diseño sin título – 1

La aplicación, disponible en todos los idiomas que comprende INTERPOL, se mantiene absolutamente actualizada y ya pueden verse dentro de sus archivos, las joyas robadas del Louvre en octubre.

Durante estas dos entregas de artículos referidos a robos de libros y arte nos enfocamos en dos títulos, pero la literatura sobre robos es inmensamente amplia, les dejamos alguna sugerencia sobre el tema y afines que pueden resultarles de ayuda.

«Darian Leader aborda la intrigante historia del robo del cuadro y la reacción del público a dicho acontecimiento como punto de partida para explorar la psicología de la observación del arte visual»
«Anders Rydell ha documentado el saqueo de bibliotecas, públicas y privadas, y librerías que, a lo largo y ancho de la Europa ocupada, llevaron a cabo las tropas alemanas.»
«Quien se adentra en estas páginas se hunde de inmediato en el lazareto de las enfermedades producidas por los libros, en medio de lasmonomanías, las fobias, la codicia y los desvaríos desmesurados queafligen a sus maniáticos acaparadores y perseguidore»

Por Soledad Viera

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Ladrón!!!! Ladrón!!! – Parte 1

Es, por lo menos curioso, que la palabra ladrón provenga del término que designa a aquel que debió evitar la fechoría. Ladrón es un vocablo que viene del latín latronis, que significaba “guardia” pero la costumbre de éstos de quedarse con lo ajeno, hizo que al evolucionar el idioma el significado se ajustara a la práctica. Ladrones hay muchos y en todas las áreas, tantos que hasta podemos evaluarlos creyendo que unos son más inocentes que otros, en algunos casos, considerarlos “pintorescos”. Pero lo cierto es que, robar es robar, aunque lo robado sea un libro o una obra de arte de pequeño porte y porque es tan variada el área de acción de un ladrón, lo restringiré a dos: los libros y el arte.

Lo que tiene que ver con libros girará en torno a un excepcional ensayo (cuyo nombre es bastante perturbador para nosotros los libreros) Roba este libro de Miguel Albero, publicado por Abada editores en 2017. Albero es un catedrático que tanto se ha dedicado a la docencia como a la escritura de novelas y ensayos, en éste en cuestión, con una increíble dosis de humor y erudición, el español nos adentra en el mundo del robo de libros. Una de las primeras apreciaciones que realiza es cómo en el imaginario general, un robo de este objeto, genera una romantización del delito y es uno de los pocos robos que posee “buena prensa”:

“nadie se jacta de haber robado en una joyería…y sin embargo son muchos los que alardean de haber robado libros…siempre, eso sí, para leerlos, porque uno piensa que ese pecadillo contiene un aura positiva, porque como el libro es un objeto cultural, si robo libros es porque soy persona culta y muy leída” 

Cualquier librero de nuestra ciudad, de otro país o continente puede dar fe que en un 99% de los casos, los robos de libros son robos cuya intención es volver a comercializar. Ferias, librerías, particulares o plataformas digitales son escenarios donde ciertos libros pueden hacer un tour involuntario. Y tal como señala el autor, el libro no es el que sufre, no es el damnificado, sino que “el único que sufre es el propietario” (aunque bien conviene sumar a ese damnificado, a los estresados libreros que buscarán ese libro arriba, abajo, a lo largo y ancho del local, para finalmente darlo por “perdido”). Pero hasta en esta situación la opinión general se inclina por creer que el robo de un libro no es algo significativo Pues qué daño puede hacer a la economía de un negocio el robo de un librito.

Es aquí que la historia de un ladrón reconocido de Barcelona, llevado a juicio por una agobiada librera puede ilustrar algo sobre el tema. En el diario Cónica Global, Joan Colás cuenta la historia de Aby López, la propietaria de la librería La llama de Barcelona:

“Los hechos sucedieron en 2021. Un hombre con “aspecto de vendedor de seguros¨, en palabras de Abi, se pasó más de una hora dando tumbos por la librería. Intrigada por el señor, que seguía mirando libros, puso las cámaras de seguridad y vio que tocaba libros y luego no los dejaba donde estaban. Abi preguntó al señor dónde había dejado los libros, porque si no después le cuesta mucho ordenar la tienda de nuevo. Él negó que hiciera tal cosa, hasta que la librera le amenazó con poner las cámaras. El ladrón se sintió delatado y sacó dos libros que se había guardado y, tras pasárselos por el sobado, los plantó en el mostrador. Cuando Abi salió de él, ve que el señor tenía los pantalones cuadrados de tanto libro que llevaba”.[1]

Aby logró recuperar 11 libros insertados en los pantalones del ladrón, pero no pudo recuperar aquellos que llevaba en la mochila ya que se dio a la fuga, aun así, esos 11 libritos equivalían a 300 euros, una cifra nada despreciable para un negocio de escazas ganancias como una librería. Pero lo que más enojó a la librera, fue el hecho que, al trascender en la prensa, los periodistas hablaban de este ladrón como un romántico de la lectura, un encantador hombre amante de los libros, cuando lo único que se le podía llamar es: ladrón.

Albero también les dedica un capítulo a los ladrones célebres, entre ellos a escritores que hasta confesos ladrones de libros eran, entre ellos Roberto Bolaño, que sin problemas decía haber robado durante su adolescencia en México, o Julio Cortázar y hasta Alfonsina Storni, todos ellos bajo la excusa de ser ávidos lectores y estar cortos de dinero. Otro extremo son los integrantes de la generación beat, que además de robar libros ya también robaban otras cosas:

“robaban libros, pero también otras cosas; lo importante era salirse de la norma o establecer la suya propia, y aquí el roba ahora, paga nunca de Hoffman era la nueva regla, ésta si a cumplir. De entre ellos Burroughs incitaba al robo de libros, Kerouac robó unos cuantos en el camino, pero el que más se dedicó a ello, con la misma rapidez con la que vivió, fue Gregory Corso”

Paradójico es el hecho que, en Estados Unidos el mismo Keouac esté siempre en la lista de los autores más robados. Una lista de los “Best stolen” de ese país lo ubica junto a Charles Bukowski, Ernest Hemingway, Michel Foucault y Martin Amis entre otros grandes y a El gran Gatsby, como una de las obras más robadas. En el ensayo no hay este tipo de listas, pero si un capítulo dedicado a el robo de libros en la trama de los libros, así se describe el engañoso robo que sufre Don Quijote, o la trama de La historia interminable, que da comienzo con un robo del libro en cuestión. También están El nombre de la rosa de Eco y ese libro que lleva a la muerte a quien lo lee y cómo no, Bolaño en Los detectives salvajes que incluye en su trama aquello que él mismo hacía de adolescente.

Ladrón de libros convertido en autor, o ladrón de libros en absoluto anonimato es siempre eso, ladrón

(Segunda parte próximo mes con un «amante del arte» pero igualemente…ladrón)

Por Soledad Viera


[1] https://cronicaglobal.elespanol.com/historia/20250203/famoso-ladron-libros-barcelona-euros-escondidos-pantalon/920657958_0.html

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De paseo en nuestra Montevideo

“Una joven entra en una librería en busca de guías de viaje, no las necesita para conocer nuevas ciudades, las necesita porque ella escribirá una, una dedicada a la ciudad de Montevideo.

_ Voy a hacer una guía de la ciudad, una muy diferente.

_ Qué bueno¨– dice la librera.”

Este podría ser el comienzo de una novela, ¿por qué no? Pero lo cierto es que este dialogo fue real, se dio en nuestra librería allá por 2019, antes de los tapabocas, antes de las toneladas de alcohol en gel y los horarios de trabajo fraccionados.

Quien entró a nuestro local fue Ana Inés, quien firma la novedosa guía de nuestra ciudad Montevideo. Insólito y secreto (Jonglez, 2025) y que nos puso en el mapa de la editorial especializada en viajes más importantes de habla hispana. Ana Inés Maiorano Marton es arquitecta y fotógrafa y una “paseadora designada” de familiares y amigos en lo que a Montevideo se refiere. Quizás fue el ojo entrenado de una profesional de su calibre, lo cierto es que su intención e intuición la hizo ver un Montevideo que no todos vemos y que coincidía con el perfil de la Editorial Jonglez.

¿Pero qué perfil es ese? ¿Qué hace Jonglez que no hagan las demás publicaciones turísticas?

Si tenemos en cuenta que una guía de viaje debe indicar todos aquellos lugares a visitar, aquello que todos deben probar, pues termina siendo algo que todos vieron y todos probaron. Jonglez en cambio, propone todos aquellos lugares que pocos conocen, aquellos datos que pocos saben y por lo tanto, a “salirse de los caminos trillados”

Thomas Joglez, un viajero empedernido desde los 22 años, vio en su experiencia de mochilero la posibilidad de mostrar una ciudad desde los rincones ocultos, desde las callejuelas que no están en los mapas y, en definitiva, construir un viaje diferente. Desde 2003 su propósito es un hecho y con su apellido como sello editorial, nos ofrece un catálogo que se divide en las colecciones de “Insólita y secreta”, “30 experiencias esenciales”, “Atlas” y libros de fotografía.

Al ser un recorrido por espacios poco transitados, cada edición debe ser escrita por habitantes locales de dichas ciudades. “Este tipo de guía necesita así un montón de búsqueda y de paseos, de encuentros. Mucho trabajo, pero eso es también la belleza para los autores: después de finalizar la guía, los autores habrán aprendido tanto sobre su ciudad, encontrado tanta gente diversa que se vuelven «expertos»” – nos comenta Thomas.

En verdad, la lectura de esta guía representa un descubrimiento para los propios montevideanos, incluso aquellos que creen conocer su ciudad por haber vivido en ella toda su vida. Pero no son pocos los que desconocerán el llamado “trompo de Newton” ubicado en pleno barrio Peñarol en Bvar. Aparicio Saravia y Pasteur), o la existencia de un “rascapiés de hierro” en 21 de setiembre entre Gurí y Javier de Viana y quizás hayan pasado más de una vez por la Plaza República de Ecuador, pero desconozcan que tiene la forma de América del Sur.

Trompo de Newton (Peñarol) y Plaza Rep. de Ecuador (Punta Gorda)

Para Ana Inés, la selección de lugares debía ser de “sitios accesibles pero mayormente desconocidos. Fue de principal interés desplazar la mirada de la franja costera, hacer un esfuerzo por salir de los lugares comunes y entender que hay mucho por recorrer y descubrir. La señalización de estos lugares u objetos que se encuentran en la ciudad no es solamente una acumulación de fotos y direcciones, sino una descripción que incluye parte de su historia y hasta las leyendas que se conocen sobre elementos ya en desuso para nuestros tiempos, vestigios de una ciudad de murallas o hechos que se han perdido en el trajinar cotidiano de nuestro diario vivir en ella. Así, el porqué de la denominación de la calle Brecha se vuelve un pedazo de historia de la cruel embestida del Imperio Británico haciéndose paso en 1807: “Por aquí asaltaron la Ciudadela para perpetrar la peor masacre de su historia y arrebatársela a la corona de España” (pag. 17). Pero otras referencias son pequeñas joyas difíciles de conocer, como la historia de resistencia de una pequeña casa de Rambla Armenia 1615: “el arquitecto y su esposa que rechazaron mil ofertas de un brillante colega, que pretendía comprar la casa donde vivían para demolerla e incluir el pequeño solar que ocupa hasta hoy dentro del enorme parque que rodea el edificio Panamericano” (pag, 177).

Por éstas y 230 páginas de razones más, Montevideo insólito y secreto es bastante más que una guía de viaje, es una forma nueva de pasear por la ciudad y volver a disfrutarla, si es que el día a día de caminarla, les ha hecho olvidar cuán hermosa es y cuánto tiene para ofrecernos.

Por Soledad Viera

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Letras, Cielo y Editor

Alter Ediciones es una editorial independiente, nacida de las raíces de la Revista Alter, pero que desde 2009 ha crecido con ramas propias. Como todo emprendimiento que busca salirse de la norma de los grandes conglomerados, el catálogo de Alter crece año a año de forma pausada pero constante, siempre cuidando tanto la forma como el contenido.

El área dedicada al público infantil ocupa tanto una producción en libro papel, como uno destinado exclusivamente al audiolibro, de las editadas en papel y que pueden encontrarse en librerías están: Y tú ¿de dónde sos?, Pequeñas andanzas, La gran carrera, Tilín tilín y Un día de gatos. A esta selecta lista este año se une una nueva publicación: ABECEDARIO Quiero mucho a mi animal, cuyo autor lleva el seudónimo de Cielo Matita. Para tratar de saber más sobre el libro, no encontré mejor forma que recurrir a la propia autora/o, pero no fue fácil…o sí, bueno, sin dudas resultó curioso, porque en vez de conocer la voz de quien firma el libro, me encontré con dos voces…o es una sola? Sea como sea, fue divertido y aquí les dejo el resultado de esta entrevista a 3 voces.

1. ¿Quién es Cielo Matita?

Cielo Matita: Soy yo… ¿o somos nosotros?

Editor: Depende del día. A veces es una niña y su padre inventando historias.

Cielo Matita: O una gata que escribe.

Editor: Lo cierto es que vive en Uruguay, pero no estoy seguro de si es «uruguaya»: ama la tierra, no las fronteras.

Cielo Matita: Las fronteras son como jaulas, a nadie deberían gustarle las jaulas.

2. ¿De dónde surge la idea de escribir para los más chicos? ¿Y qué espacio busca cubrir éste libro?

Cielo Matita: La idea surgió en la pandemia, jugando con las letras. Un día se escaparon del abecedario y… ¡sin tapaboca!

Editor: Y en vez de atraparlas, las seguimos para convertirlas en historias con animales, colores y lugares.

Cielo Matita: Las letras son como juguetes, solo que hacen cosquillas en la cabeza.

Editor: Queríamos sumar a la colección infantil un libro que provocara esas cosquillas.

Cielo Matita: Y que los grandes también quieran reír y jugar.

3. El libro no es solo lectura, implica involucrarse, es interactivo ¿Cómo se logra llegar a un producto que conjuga aprendizaje y diversión?

Editor: Incluimos, en la parte final del libro, tarjetas con palabras ordenadas por letras para armar y desarmar cuentos.

Cielo Matita: Como armar castillos de arena… y después pisarlos.

Editor: Exacto: así se aprende, jugando, creando y rompiendo.

Cielo Matita: Rompiendo las reglas, obvio.

Editor: Ahí está el verdadero aprendizaje.

Cielo Matita: Y lo más divertido.

4. ¿Cómo se integra este título al catálogo infantil de Alter?

Editor: Alter busca libros que se lean de otra manera, que inviten a la acción.

Cielo Matita: Este se lee, se juega… se inventa.

Editor: Es un puente entre la lectura y la imaginación libre.

Cielo Matita: Un puente sin aduanas.

Editor: Y sin peajes… bueno, en realidad el libro se vende… [borrá esto de la entrevista][risas]

Cielo Matita: Un puente con monos, jirafas y osos cruzándolo.Editor: Todos los libros deberían ser puentes hacia la creatividad y las miradas libres. Este libro-abecedario, creado por nuestra misteriosa autora, invita a que los más chicos (y los grandes que aún disfrutan de las cosquillas) se adueñen de las letras jugando. Un artefacto para apropiarse del alfabeto de manera divertida y, sobre todo, para abrir un espacio que nos permita inventar historias sobre mundos más libres, más diversos… y mucho más felices.

Aquí otros libros de Alter de su catálogo infantil que pueden encontrar en nuestra librería y en nuestro sitio on-line (www.puroverso.uy)

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Larry Brown, el hombre que escribió sobre el fuego

«Al final aprendes a no dejar que te tiemblen las piernas cuando hundes el pie en el acelerador camino a lo desconocido».  Frase que sobre el final de sus memorias deja caer el escritor estadounidense Larry Brown. Y no se trata de una manida metáfora existencial, nada de eso. Esa es literalmente su experiencia al volante del camión de bomberos que condujo durante sus dieciséis años de servicio en la ciudad de Oxford, Mississippi. El retiro vino luego que Brown publicara su primera novela, Trabajo sucio, un libro que llamó la atención de la crítica muy pronto y comenzó a seducir lectores. Tenía entonces 38 años, estaba casado, era padre de tres hijos, vivía en una casa frente al bosque, fumaba mucho, le gustaba salir en su camioneta, con el ritmo de la música de Otis Redding, ZZ Top, o Leonard Cohen y varias cervezas en el asiento contiguo. Nunca pensó demasiado en que se volvería un escritor de culto, una especie de secreto a voces que fue propagándose peligrosamente y cuando llegó su muerte -temprana, por cierto-, en 2004 era casi una leyenda para otros escritores, tanto primerizos como consagrados. Había dejado dos libros de cuentos, cinco novelas, un libro de memorias que fue casi una novela y una obra de teatro. Sus personajes rotos, alcohólicos, pobres y siempre al borde de la desesperación caminaron y contaron su epopeya por cada una de esas páginas.

Larry Brown (1951-2004) había nacido y se había criado en las tierras del gran sureño William Faulkner, autor que idolatraba, aunque su estilo estuviera más cerca del seco y directo del inmenso y polémico Ernest Hemingway. En las memorias que escribe al poco tiempo de retirarse de la vida de bombero, Sobre el fuego -publicada por el sello español Dirty Works, al igual que buena parte de su obra- relata cómo le agradaba ir a la casa del maestro en la ciudad de Oxford y cómo el caserón continuaba conservando los aires del hombre que contó como nadie la decadencia del Sur norteamericano y dejó obras inmortales como El sonido y la furia, Absalón, Absalón, o Mientras agonizo. Brown recuerda también que en una ocasión le proporcionó lluvia artificial a un equipo de filmación que realizaba un documental sobre el Nobel de Literatura en 1949.

Larry Brown se puso una meta, en apariencia, más modesta que la de su maestro: contar la vida de los trabajadores que malviven de sus jornales, cazan en los bosques, toman cervezas en torno a una fogata, y sobrellevan lo que el destino les depara.

En buena medida esa fue también la vida de Brown. Como muchos de sus personajes cuando terminó la secundaria ingresó al cuerpo de Marines en vez de asistir a la Universidad. Al cabo de dos años de rigurosa vida militar volvió a sus pagos chicos y se las apañó como camionero, pintor de casas, albañil, entre otras formas de eso que llaman «ganarse la vida». Y por fin entró al cuerpo de bomberos donde, al decir del autor, encontró una segunda familia con la que convivió casi dos décadas.

Lo importante es que durante todo ese tiempo sintió crecer la llama de la literatura y, con el escaso tiempo que le quedaba libre, se encerraba en algún rincón a garabatear una hoja tras otra. Brown reconoce que cuando por fin aceptaron los cuentos que luego conformarían el libro Dar la cara había ensayado varios cientos de páginas de ficción malograda. Pero por fin, entre tantas alarmas y llamados a la acción para apagar incendios, rescatar personas, meterse en los peores agujeros y ver las peores escenas consiguió capturar la voz que llevaba años persiguiendo.

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Trabajo sucio cuenta la historia de dos hombres nacidos en Mississippi, uno blanco y otro negro, ambos veteranos de Vietnam postrados en sus camas con horrorosas heridas y amputaciones. Con pulso magistral la historia va y viene entre esas dos voces, con saltos a sus pasados y a las crudas escenas de la guerra mientras la verdadera peripecia de la novela se cuece en silencio a los ojos del lector, hasta el desenlace inolvidable. Al leerla es difícil no recordar aquella otra gran novela de Dalton Trumbo con la historia del exsoldado terriblemente amputado, Johnny tomó su fusil. Su novela Joe sigue los pasos del homónimo, Joe Ransom, y un adolescente, Gary Jones, nacido al borde del camino en una disfuncional familia errante. También en esta novela es difícil no recordar otra inmensa obra como Uvas de la ira, de Steinbeck. Un aire de familia, la misma vida de condenados, el mismo deambular, las vidas rotas de un hombre que se dedica a «matar» árboles y a apagar su incendio interior a golpe de bourbon, y la de un chico que trata de huir de la brutalidad de un padre alcohólico. Y en ese cruce de caminos está la redención de ambos, el punto donde el hombre roto y el chico condenado encontrarán su chance de ser algo bueno, algo mejor. Aquí es donde Brown alcanza un estilo más dotado de lirismo y que, definitivamente, lo coloca más próximo a la herencia de Faulkner que sus otras obras. Esta novela tuvo una versión cinematográfica en 2013 con Nicolas Cage en la piel curtida de Joe Ransom y Tye Sheridan en la del chico.

Padre e hijo, es una novela posterior donde Brown se adentra en la historia de un ex presidiario que vuelve a su pueblo en Mississippi luego de cumplir condena. Ambientada en 1968, época de por sí convulsa en el mundo, pero bajo la luz cruda de esos infiernos grandes de los pueblos chicos del sur. Un relato que lleva al lector también con una fuerza arrolladora, pese a su mayor extensión.

Otro autor notable de ese sur turbulento como lo es Ron Rash -muy recomendable su novela Un pie en el paraíso, un notable rural noir cargado de tensión- escribe sobre Brown en el prólogo de sus memorias: «En los asuntos del corazón, él (Brown) siempre nos conduce hasta el núcleo abrasador y nos trae de vuelta al mundo respirable, vivos y alterados para siempre».

En buena medida de eso se trata la literatura de Larry Brown, una obra que ha despertado tal devoción que un par de editores españoles con amplio conocimiento de la literatura estadounidense contemporánea le dedicaron un sello. Dirty Works viene descubriendo autores que, como es el caso de Brown, o bien han sido olvidados o están surgiendo en circuitos alejados de las grandes novedades literarias, pero de una enorme calidad literaria. La colección se inició con la primera obra de Brown, al que homenajea como una suerte de espíritu protector de esos escritores y escritoras nacidos en los márgenes del famoso y cuestionado american dream.

Por Renzo Rossello – Escritor y periodista

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Otra copa

El 4 de abril de 2014, Olivia Laing escribió un artículo en el New York Times con el nombre de Never hurts to ask (Preguntar nunca duele), en el hacía referencia al libro – entonces recién publicado- The Empathy Exams (en español publicado como El anzuelo del diablo, Anagrama 2015) de Leslie Jamison. Este sería el primer encuentro de ambas escritoras, más adelante las dos dialogarían en persona en Londres para el podcast London Review, también con motivo del libro de Jamison. Pero hay otro punto de conexión entre ambas escritoras, ya no intencionado, pero sí existente y es el hecho de que ambas escribieron libros que tratan sobre el alcoholismo y su conexión con algunos grandes escritores de los últimos tiempos.

Primero fue la británica Olivia Laing, quien publicó en 2013 El viaje a Echo Spring que llegó a Uruguay en 2016 publicado por la editorial Ático de los libros y exploró la conexión de la bebida (mejor dicho, el exceso de ella) en la vida y obra de alguno de los más destacados escritores del siglo XX. El formato que elige la autora es el de un viaje tipo road movie atravesando el inmenso territorio de los Estados Unidos, el destino imaginario es Echo Spring. Echo Spring no existe, no al menos como un territorio del país del norte, Echo Spring es el destino de un alcohólico y viene de la obra La gata sobre el tejado de zinc:

“Había una frase en La gata… que se me quedó grabada. Brick el borracho es convocado por su padre Big Daddy…al cabo de un rato Brick necesita su muleta: “A dónde vás?” Pregunta Big Daddy, y Brick contesta: “Voy a hacer un pequeño viaje a Echo Spring”. Físicamente, Echo Spring es el nombre en clave para el mueble bar, sacado de la marca de bourbon que contiene.”

Justamente es con Tennessee Williams, autor de La gata sobre el tejado de zinc, que comienza el viaje de Laing, en New York, en la calle 54 Este, en el hotel Elysée. Ese fue el lugar donde encontraron muerto al que llamaron el más grande dramaturgo de Estados Unidos, luego de tres premios Pulitzer y de escribir las obras más aclamadas del teatro contemporáneo, Williams murió en un estado deplorable, consumido por el alcohol al punto del delirio. Su historia no es diferente a la de otro de los autores cuya relación íntima con la bebida se tratan en el libro, todos geniales, todos perdidos en el alcohol. Raymond Carver, John Cheever, Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway y John Berryman son junto a Williams los objetos de estudio, básicamente un catálogo de la mejor literatura norteamericana.

El libro no pretende dar una explicación irrefutable del por qué estos escritores ahogaban su vida en el líquido sedante, pero con la fina descripción de sus experiencias de vida, la tesis del motivo se desarrolla entre infancias de rudeza, conflictos existenciales, negaciones sexuales y una inmensa soledad. Todas estas personalidades vivieron al borde de esa dualidad que el alcoholismo manifiesta, por un lado, una exultante personalidad bajo el influjo de la bebida y una insoportable existencia sin el vicio. No en vano entre los seis protagonistas tenemos dos suicidas, o quizás podamos decir que todos lo fueron, pues de una manera u otra, el arma de elección fue la botella.

Pero no es solo la descripción de unas vidas atormentadas y el posible influjo del vicio en sus notables obras lo que lleva el hilo conductor del libro, Laing entrelaza en su viaje su vida personal y experiencia al haber nacido en un hogar donde el alcohol fue un factor importante de conflicto. El caso inverso es el que explora la norteamericana Leslie Jamison, en su libro La huella de los días (Anagrama, 2020).

Jamison escribe sobre su propia experiencia siendo una alcohólica y a lo largo del ensayo utiliza la hábito de celebres autores cuyas vidas estuvieron marcadas por el alcohol, como una manera de conectar con los porqués y los cómo de la adicción y la posterior posible recuperación. Por eso la diferencia en los textos, una salpica el relato de lo íntimo mientras la otra hace de lo íntimo el verdadero protagonista.

El catálogo de autores se repite, como si los ejemplos entre genialidad y alcoholismo en Estados Unidos estuvieran circunscriptos a los seis grandes. Pero también tienen el honor de sumarse a la lista Elizabeth Bishop, William Faulkner, David Foster Wallace, Stephen King e incluso ampliarla al mundo de la música con leyendas como Billie Holiday o Amy Winehouse. Parte del trabajo de la autora es quitarle el halo de sensualidad al hecho de imaginar a un escritor/a junto a su vaso de whisky como si el genio y el vicio fueran uno solo y como si no fuera algo preocupante esa sociedad. Ejemplo de esto lo demuestra en el siguiente pasaje:

“En 1967, la revista Life publicó un perfil de ocho páginas de John Berryman titulado “Whisky y tinta, tinta y whisky” …empezaba el artículo: “Estos son líquidos que John Berryman necesita.Los necesita para sobrevivir y para describir lo que lo distingue de los otros hombres e incluso de otros poetas”…No era exactamente lo mismo que la lógica blanca, pero tampoco andaba lejos. El whisky no concedió a Berryman su clarividencia, pero lo ayudó a sobrellevarla. Aun así, el artículo echaba mano del resplandeciente vínculo entre alcohol y la oscuridad, entre el alcohol y cierta clase de lucidez. También incluía un anuncio a toda página de Heineken”

Quizás por saberse conocedora de esa experiencia de continua necesidad de alcohol, es que la prosa de la estadounidense carece de la casi ternura que desprende la de la británica. Incluso al momento de hablar de la rehabilitación Jamison trata con cierto desprecio o poca estima el papel de Alcohólicos Anónimos y su “monopolio” de la recuperación.

En cierta forma, ambos libros son complementarios y si en un principio parecen tratar del mismo tema, no es así, los enfoques exploran ángulos diferentes de una misma problemática, la de la adicción al alcohol y sus trágicas consecuencias. No importa el genio que empine la botella, la tragedia es igual para el más notorio o el más ignoto y utilizando las palabras de Leslie Jamison en su último capítulo: “Todos los adictos son el hermano, el hijo o el amante de alguien o todas las posibilidades –o ninguna de las anteriores, en cuyo caso están completamente solos -, pero siempre serán los protagonistas de una valiosa vida humana.”

Por Soledad Viera

Anexo: Otros títulos pertenecientes a los autores nombrados, disponibles en nuestra librería

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Print or die!!!!

“…desnaturalizar lo que es un libro y cómo se producen los libros”

La propuesta de Eric Schierloh no apunta a una eliminación del objeto libro, ni a la desaparición del modelo industrial editorial, lo que se desprende de sus palabras, es la necesidad de entender los diferentes caminos que una publicación puede tener, ya sea en su formato o en su espacio de adquisición. Eric, oriundo de La Plata, edita libros de forma artesanal desde 2010 cuando creó su sello Barba de Aveja, una editorial de corte artesanal que tal como dice su página “produce publicaciones de impresión hogareña y encuadernación manufacturada en pequeñas tiradas numeradas”.

Fue a través de Instagram que conocimos su trabajo, porque las redes sociales contra las que siempre despotricamos, tienen ese costado que nos hace creer que sí son valiosas y el hallazgo de Barba de Aveja es la prueba de ello. Con sobriedad y un mensaje claro, Eric muestra su producción, los lugares donde se lo puede encontrar para adquirirla, los talleres que brinda y hasta algún video de su proceso creador.

¿Qué te llevó a dedicarte a esta profesión de editor independiente y artesanal?

Después de publicar algunos textos en el solo rol de autor me di cuenta de que ese era un camino que no me iba a interesar seguir recorriendo, así como tampoco me interesaba ni interesa el horizonte que suele haber ahí (tengo la impresión de que la literatura, y sobre todo la que se pretende empleo o “carrera”, se dirige más o menos a la misma zona editorial, produciendo una serie de muecas bastante heterogéneas). Trabajar en un texto durante meses, enviarlo por mail, decidir las cuestiones marginales que un autor tradicional puede decidir sobre la publicación industrial y que unos meses después haya un libro (la definitiva y única materialización de esa publicación durante muchísimos años, por no decir toda la vida), en una cantidad misteriosa de ejemplares que acaban siempre desperdigados y hasta perdidos, no era algo que me interpelara. También estaba la cuestión del dinero, que en general es muy poco o nulo cuando uno es un autor de textos. Después está esto otro: yo siempre conviví con talleres (o galpones), me gustan mucho los espacios de trabajo con materiales, herramientas y máquinas, así que lo que pensé en un momento dado fue en sacar a la escritura del espacio del escritorio para llevarla a la mesa de trabajo con la publicación y las publicaciones, donde la escritura pudiera pensar y ensayar sus soportes y también sus estrategias de distribución. Fue importante también tener cierto conocimiento de la tradición de la edición casera y artesanal en Argentina, proyectos como VOX, Chapita y Eloísa que, a partir de todas estas inquietudes, empezaron a interpelarme más fuertemente desde lo objetual y procedimental. Por último, el encuentro con la obra de Ulises Carrión fue, en cierta forma, fulminante. Si tuviera que resumirlo diría que lo que me llevó a este tipo de escritura unida a su publicación manufacturada (o escritura aumentada, como la llamo), fue un rechazo por la especialización y la cadena de producción del sistema industrial, y una más que saludable (y vital para mí) inquietud por las posibilidades infinitas de la autogestión, en este caso la editorial.

¿Cuáles son los desafíos de la producción artesanal contada desde tu experiencia personal?

Bueno, primero hay que hacerse o comprarse el tiempo para empezar, ¿no? Todos iniciamos haciendo convivir nuestro pequeño proyecto editorial con algún trabajo más o menos formal (en mi caso fueron la docencia y la librería). Entonces uno va ganándole lentamente algo de tierra al mar del trabajo alienante, construyendo su isla en el archipiélago del sistema de las publicaciones hasta que, con suerte, el proyecto logra apoyarse sobre cierto sustrato. El tiempo es muy necesario porque hay mucho que hacer, y aprender, porque lo haremos todo o casi todo nosotros: construir el catálogo, diseñar las publicaciones (y al revés: diseñar el catálogo y construir las publicaciones), imprimir pequeñas tiradas racionalizadas (respecto de nuestra capacidad de producción y el tipo de comunidad lectora que imaginamos), ensayar los diversos formatos de encuadernación, desarrollar la estrategia de distribución y las herramientas de comunicación, etc. Creo que el principal desafío es poder hacerse de ese tiempo inicial tan necesario, que luego es un factor importante, junto al económico quizá, para poder darle continuidad al proyecto editorial, en el tiempo de cada uno, con las necesidades y condiciones materiales propias. También hay que poder cruzar ese nefasto arrecife de coral lastimero que dice que sólo los que tienen ciertos conocimientos y habilidades manuales pueden publicar, lo cual no es cierto, NO-ES-CIERTO. La gracia de todo esto es, justamente, que para cada condición material y destreza manual hay una editorial posible. Para eso es necesario desnaturalizar lo que es un libro y cómo se producen los libros y dónde esperamos comprar o enterarnos de la existencia de los libros. Por último, y creo que esto se relaciona con la respuesta anterior: hay que mantenerse inquieto, ensayar las diversas posibilidades de la intervención directa en las comunidades de lectores y productores editoriales y de arte gráfico/impreso, experimentar en el taller, proyectar constantemente, ampliar.

¿Cuál es la importancia de las ferias para llegar al público?

Las ferias son, sin ninguna duda, el espacio privilegiado de venta y contacto directo con la comunidad lectora (que en el ámbito de la edición artesanal y el arte gráfico/impreso es siempre una comunidad potencialmente productora). Las ferias implican además desplazamientos dentro del territorio, es decir, ponerle el cuerpo a la publicación y obtener mucha información de primera mano, y también la posibilidad de sociabilizar los conocimientos editoriales mediante charlas y talleres. Y esto es central porque yo creo, como dicen mis compañerxs de Azetaguía, que hay que hacer que otros hagan. Las librerías también son espacios importantes, desde ya, y colaboran con el desarrollo de los proyectos editoriales, aunque se trata de algo menos continuo: las editoriales artesanales no consignan el material sino que lo venden en firme y, por su parte, las pequeñas (siempre pequeñas) librerías independientes entienden que esta es una forma de construir fondos editoriales propios y, por lo tanto, una identidad.

¿Cómo ves el futuro del rubro en el que trabajas? Y también cómo lo ves para las editoriales en general, con énfasis en la realidad argentina.

Veo un desarrollo constante de la edición artesanal y el arte gráfico/impreso, y una ampliación sostenida de los espacios de feria para este tipo de publicaciones. Cada vez son más los autores y autoras que se deciden por ser también publicadores, sacándose de en medio del sistema industrial de publicación para autogestionar sus proyectos personales, comunitarios o colectivos y tener, además, mayor posibilidad de maniobra en un país que requiere de un ejercicio constante de equilibrio.

Fue recién en la Feria de Editores de Bs. As de 2024 que, después de dar mil vueltas nos encontramos con el stand de Barba de Aveja y fue así que sus libros llegaron a nuestro espacio. Orgullosamente hoy podemos decir que han tenido gran éxito, una prueba más de que no hay mejor mensaje que aquel que se da con claridad.

Por Soledad Viera

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Con A de Anagrama




Desde 1969 editorial Anagrama ha formado parte de la columna vertebral de la producción editorial de habla hispana. Hasta 2017 la dirección editorial estuvo en manos de su fundador Jorge Herralde, quien con la creación de las colecciones Panorama de narrativas, Narrativas hispánicas, Argumentos, Crónicas y tantas otras, logró consolidad el status de su sello como una referencia que hoy ya está sobrentendida. Nombres como los de Ian McEwan, Amelie Nothomb o Michel Houellebecq (por solo citar algunos) forman parte de ese parnaso de la literatura universal que Anagrama ha traído a nuestra lengua. En las últimas décadas, desde nuestra Latinoamérica Leila Guerriero, Mariana Enriquez o Guadalupe Nettel han sido nuevos ejemplos de la continuidad en la factura de excelencia a la que Anagrama nos tiene acostumbrados.




En cada conmemoración señalada, sabemos que una nueva colección o edición especial será el regalo que como lectores recibiremos y en cuya factura no tendremos dudas de que la calidad estará presente. Con motivo de los 55 años de existencia, en setiembre de 2024 salieron al mercado nuevas ediciones de clásicos que componen el amplísimo catálogo de la editorial española. En un formato de 17cm x 13cm en tapa dura y con el diseño del estudio Lookatcia, una de las compañías de diseño gráfico editorial más importante de Barcelona, estas nuevas ediciones refrescan la memoria de los lectores trayendo obras que no deben ser olvidadas.


La cabeza perdida de Damasceno Monteiro de Antonio Tabucchi: Un novato cronista de sucesos y un veterano abogado intentan descifrar un crimen y quizás descubrir el subsuelo de impunidad que persiste en un Portugal a caballo entre dos imaginarios: el limpio y ordenado que promete la Exposición Internacional de Lisboa y el longevo y popular del inolvidable Oporto que protagoniza este libro.


Catedral de Raymond Carver : Hombres y mujeres que conviven porque creen que se aman, cuestiones de logística. Niños con rostros comunes pero espeluznantes. Avestruces de tres metros de altura como mascotas en jardines residenciales. Pasteles de cumpleaños encargados para nadie. Conversaciones con extraños en trenes que no van a ningún lugar. Lo citadino y lo doméstico como un ecosistema que a simple vista parecería inocente, como cualquier criatura que duerme.


Dos damas muy serias de Jane Bowles: Ambientada en Nueva York y Panamá, la historia cruzada de estas mujeres nos lleva a preguntarnos por nuestros propios juicios, a menudo hipócritas, sobre la infidelidad, la orientación sexual y los conflictos de clase. Una obra que se adentra en la irracionalidad del pecado visto como una aspiración, una forma de convertir la vida en arte o un delicioso juego de crías.


El sur seguido de Bene de Adelaida García Morales: Las protagonistas de 
El Sur y Bene tienen algo en común: ambas dialogan con sus sueños, ambas se confiesan a un muerto al que no supieron confesarse entonces. El silencio se confunde así con una nueva confianza, una comprensión quizá final imposible con el vivo. El muerto, el soñado, es para ellas más real que cualquiera de los hombres y mujeres que todavía las rodean. «No sé qué extraño poder ejerce sobre mí lo que ya ha dejado de existir», dice la segunda. «Es curioso cómo aquello no visible, aquello que no existe realmente, me hacía vivir los momentos más intensos», dice la primera.




Los seres de queridos de Evelyn Waugh: Dennis Barlow, poeta y enterrador de las mascotas de los ricos; Aimée Thanatogenos, maquilladora de muertos, y el señor Joyboy, gurú de la espiritualidad, se encuentran y desencuentran en esta emocionante —e inquietante— sátira social. Mientras explora el amor como cosmética y la muerte como negocio, Evelyn Waugh retrata a la sociedad californiana, que el propio novelista descubrió en sus viajes por Estados Unidos.

Como si fuera poco, en la página de la edictorial (www.anagrama-ed.es) se puede acceder a una guía de lectura de cada uno de los cinco títulos de la colección. En estas guías, además de datos biográficos de los autores y contexto socio histórico, se plantean los tópicos que se tratan en las obras, lo que permite realizar un acercamiento mucho más profundo del texto. Para aquellos que formen parte de clubes de lectura, también contiene una serie de preguntas que pueden disparar el debate sobre lo leído y ayudar a reflexionar sobre los diferentes puntos de vista. Y aún más, pues para aquellos interesados en lecturas, audiovisuales u otras expresiones artísticas que puedan dialogar con cada obra, hay una lista de los diferentes ejemplos posibles.

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Nuestros elegidos del 2024

Llegando al final del 2024, elegimos los libros editados en este año – o recién llegados a nuestro país en este año – que consideramos más destacados.

Por Puro Verso

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Silencio en el set!

La convocatoria al Premio Gutemberg de narrativa joven, llamaba a la participación de menores de 30 años, invocando “el fin de impulsar el desarrollo de la creación literaria en Uruguay”. Dicho premio auspiciado por la Unión Europea, contó con tres ediciones, la primera de ellas en 2015, su ganadora Carolina Cynovich y la obra El síndrome de las ciudades hermosas que hoy es reeditada por la editorial Letras de Plata.

Es difícil referirse a la novela sin pensar en el cine, de muchas maneras la novela es cine y algo debe haber tenido que ver que su autora, al momento de escribirla, estudiara la licenciatura en comunicación y audiovisual. Los diálogos entre la literatura y el cine no son nuevos, vaya si el cine le debe gran parte de su existencia a la literatura, pero no solo en términos de adaptaciones sino en intercambios como los que plantea esta historia. ¿De qué va El síndrome de las ciudades hermosas? Si los argumentos pudieran reducirse a un par de palabras, en este caso sería: la búsqueda. La búsqueda del director neerlandés Adam Claasen de un ángulo, de un pasaje, de un encuadre, algo que lo lleve al encuentro con alguien que ha perdido. Pero, aun así, esta historia sería la que se desarrolla en segundo plano, porque en el primero está Julián Molina, este profesor devenido traductor que buscó en su conocimiento de varios idiomas, esa oportunidad de… ¿De qué? ¿Lo sabe?

No es difícil que la misma lectura de esta novela nos transporte a un par de películas que entrelazan el argumento del cine y la realidad. Casualidad o no, las historias que se me vienen a la mente son ambas de Woody Allen. La primera Medianoche en París (2011), la historia de ese guionista desilusionado con el estado actual de su vida, que paseando a la noche por las calles de la ciudad luz, en una esquina mágica se transporta al París de los años 20s. La segunda es La rosa púrpura del Cairo (1985) donde se da a la inversa y un personaje de una película logra atravesar la ficción y meterse en el mundo real, gracias al ferviente deseo de una mujer infeliz que quiere escapar de su realidad. En ambas hay algo de lo que se experimenta leyendo El síndrome… porque hay algo de ese guionista en Julián Molina, algo que le permite ver aquello que los demás no ven, en definitiva, encontrar lo que Claasen busca. Pero también hay mucho de ese deseo de escapar a una vida de conformidad, porque Molina se ha conformado con estudiar idiomas y esperar una oportunidad sin moverse de su zona de confort, de sus clases, del mismo bar con aires intelectuales.

Diseño sin título – 1

Un personaje secundario de esta historia es la misma ciudad que se recrea, pero no es una real y posiblemente tangible como la Paris de Allen, esta ciudad es también una construcción en movimiento, otra suerte de búsqueda. En esa construcción el director anhela armar, como en la de Allen, esa esquina mágica que lo transporte más allá.

El logro de la joven autora radica, al igual que en una película, en la construcción de un escenario creíble, en forma y desempeño, al extremo de vernos inmersos en una producción cinematográfica y a la vez poder ver a través de los ojos de alguien que ve, aquello que es invisible a la mayoría. Una película muestra con la imagen, una novela desde los diálogos y si en un momento estamos en medio de una escenografía en obra y en el otro en un tren en movimiento atravesando el plano, es porque las palabras están bien elegidas, al igual que lo hace un buen guion.

Síndrome Stendhal le dicen a esa sensación de estar frente a una ciudad de belleza extrema y sobrecogedora, le llaman una enfermedad psicosomática, cuyos síntomas son las palpitaciones y un exceso de felicidad. No suena mal exceso de felicidad, quizás esta novela sea un buen lugar donde comenzar.

Por Soledad Viera

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Quino en los 60 años de Mafalda

“…nació por un pedido de una agencia de publicidad, para promocionar una marca de electrodomésticos…pero no se hizo nunca y me quedé 2 años con unas 10 o 12 tiras, hasta que un amigo que trabajaba en el Semanario Primera Plana, me pidió si no tenía algo distinto a las páginas de humor que yo publicaba…”[i]

Esa era la explicación que Quino daba ante la pregunta: ¿Y cómo nació Mafalda? Una respuesta sincera, directa y con el tono tranquilo que lo caracterizaba. En el mismo programa de la antigua ATC (hoy TVP) cuenta de dónde sacó el nombre para la protagonista, pues debía ser similar al de la marca de electrodomésticos Mansfield que iba a promocionar. Fue mirando la película Dar la cara (1962) y copiando el nombre a uno de los personajes que la inolvidable Mafalda nació.


La fecha de la primera publicación de la tira Mafalda, es el 29 de setiembre de 1964, por eso en este mes celebramos los 60 años de la niña “espejo de la clase media argentina y de la juventud progresista”, que trascendió las fronteras de su país para hablar por todo el continente.

La carrera de Quino está indiscutidamente unida a la editorial Ediciones de la Flor que desde 1970 publicó los tomos de las tiras y de ahí en más, divulgó su obra hasta el día de hoy. Desde 2015 es Ana Maria Miler quien está al frente de la casa editorial y quien compartió con Quino una larga amistad. Quién mejor si no la encantadora Kuki (apodo de Miler) para recordar al humorista y dibujante, pero especialmente al ser humano. Desde Bs. As. entre ferias y siempre activa, Kuki nos cedió su tiempo para responder algunas preguntas sobre el creador de Mafalda.

¿Cómo se inicia esa relación laboral y de amistad con Quino?

Nos conocíamos antes de empezar a editarlo, compartíamos amigos. Quino empezó a publicar las tiras de Mafalda en libros a fines de 1966 y hasta 1969 en la editorial Jorge Álvarez. Cuando ya se habían editado los primeros 5 tomos, tuvo un problema con el cobro de los derechos y, dado el conocimiento previo, nos propuso que siguiéramos con las nuevas recopilaciones y la reimpresión de los ya editados. En 1970 sale el primero nuevo con el sello de Ediciones de la Flor, el número 6.  Debido a esto, nos empezamos a ver con más frecuencia y simultáneamente al trabajo, comenzó a crecer nuestra amistad que cada vez se fue haciendo más íntima y familiar. En 1973, Quino decide dejar de hacer las tiras de Mafalda y mi entonces socio y pareja, que ejercía como abogado, también se retira como socio del estudio jurídico y nos fuimos los cuatro de viaje (Isla de Pascua y Tahití), comenzando así una serie de numerosos viajes conjuntos, algunos solo de turismo y otros en los cuales parte era trabajo placentero (invitaciones que llegaban para que Quino firmara en diversos países de América y también su presencia en actos muy concurridos) a los que agregábamos unos días para reunirnos con amigos y para recorrer lugares que no conocíamos o en los que ya habiendo estado, nos atraían especialmente. Como a los cuatro nos gustaba mucho viajar, y en gran medida coincidíamos en los intereses, disfrutábamos intensamente esas salidas.  Con el paso de los años ya no distinguíamos ninguna fisura entre el trabajo continuo y la profunda amistad. Pero de ambos lados, conociendo mucho nuestros estilos y características, no mezclábamos los temas de conversación. Nunca intencionalmente íbamos a tener una conversación de trabajo en un museo o en la playa.

Habiendo compartido tantos años juntos. ¿Qué nos puede contar sobre el proceso creativo de Quino?

Quino era muy detallista y minucioso, cuando tenía que dibujar algún aparato, artefacto, máquina, etc., observaba en cada caso detenidamente los componentes para plasmarlos luego en sus dibujos. En esos casos no inventaba, copiaba hasta el más mínimo detalle. Era un gran observador, no solo de los objetos, sino también del comportamiento de las personas, y registraba con gran memoria las conversaciones a las que prestaba particular atención en cualquier lugar en el que estaba, desde el hall de un teatro al interior de un ómnibus. Pero, quizás también por eso, la realización de la tira diaria lo esclavizaba de una manera complicada. No era un dibujante rápido. Primero lo hacía a lápiz y después pasaba todo a tinta. Y además era tan autoexigente, que no la cerraba hasta que no estuviera conforme con el desarrollo y la ilustración. Más de una vez, combinada previamente una salida, los pasábamos a buscar y nos íbamos con Alicia, su mujer, y sin él al cine, al teatro o a cenar, porque no había terminado y seguía dándole vueltas a lo que debía entregar.

Mafalda sin duda fue un hito en el Río de la Plata que trascendió fronteras ¿Qué importancia jugaba Mafalda en la vida del autor? 

Sin duda nunca pudo obviar que su fama y popularidad se la debió a Mafalda, un símbolo tan internalizado, en especial en la clase media que representa, que no requiere definición ni explicación y que haciendo este año 60 desde su primera publicación, no ha perdido vigencia. Pero, a la vez, Quino lamentaba que no tuvieran la misma cantidad de lectores sus páginas de humor que a él le gustaban particularmente y que es lo que siguió haciendo hasta que, obligadamente, dejó de dibujar. Yo creo que la diferencia está dada por el público al que van dirigidas, menos amplio que el de Mafalda. En ambos trabajos está la inconfundible visión y la insuperable calidad de Quino.

¿Y para Ediciones de la Flor, qué lugar ocupa Quino y su obra?

Quino fue y sigue siendo para Ediciones de la Flor su autor emblemático. En Argentina y toda América decir Quino es decir Ediciones de la Flor y viceversa. Durante años hubo un crecimiento conjunto que llevó a esa identificación que a él y a su inseparable Alicia, como a nosotros, nos ponía muy contentos. Y por mi parte confieso el profundo orgullo que siento de ser su editora desde hace 54 años.

Por último Kuki, un recuerdo del querido Quino, alguna anécdota personal

El Quino auténticamente modesto:

Un sábado estaba en casa revisando las pruebas finales del último libro de humor que sacamos en vida de Quino. Era una recopilación de dibujos publicados en medios gráficos mucho tiempo atrás. Pasaba las páginas y, como si los viera por primera vez, cada vez sentía más asombro y admiración. Paré y lo llamé por teléfono: 

– Hola Quinito, te llamo para decirte que estoy dándole la revisión final al libro y que va a quedar muy lindo.

– ¿Sí? ¡qué bien!

– Pero en realidad lo que quiero decirte es que la gente tiene razón, sos un genio.

– …¿te parece?

Quino era terco, porfiado. Puedo decirlo abiertamente porque cuando lo califiqué así en un acto cuya mesa compartíamos, lo miré y le pregunté: ¿es así o no? Y de inmediato lo afirmó moviendo su cabeza. También siempre dije muchas veces a su lado que nos llevábamos bien porque nos identificábamos en nuestras mañas mendocinas. (Los dos nacimos en Mendoza).

Anti-divo (no era una pose, lo era de verdad, verdad): en esto y según las circunstancias jugaba su timidez o el resguardo de su intimidad, que de ninguna manera quería mezclar con su trabajo. Lo abrumaba el ruido y las multitudes. Mientras él fue a firmar a nuestro stand en la feria del libro de Buenos Aires, tuvimos un lugar cerrado para que el público no se le pusiera alrededor sino frente a él. Necesitaba que su lugar tuviera aire, estuviera despejado. Le gustaban las reuniones reducidas donde se podía conversar entre todos y especialmente no perderse ninguna charla.

Muy sensible, curioso, implacable.  Y puedo seguir y hay muchas anécdotas al respecto de estas características suyas, y también otras más conocidas como cuando en Costa Rica, firmando en una librería se le acercó una chica y le pidió que le firmara un pecho… y siguen.

Vaya también nuestro agradecimiento a Boris Faingola Director de Distribuidora Aletea, quien propició el contacto con Kuki Miler.

Por Soledad Viera

[i] https://www.youtube.com/watch?v=ekO2OkGXKvI

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Del estante a LA MA-LE-TA

No suele ser una tarea fácil recomendar libros infantiles, no lo es para nosotros como libreros y tampoco resulta fácil para los padres el elegir el libro indicado. Hace 21 años atrás, cuando Puro Verso abrió sus puertas, la sección infantil se podía apilar fácilmente en un rincón lejano de una mesa destinada a varias temáticas, hoy en día el área infantil clama por nuevos estantes, mayor amplitud y lucha con ahínco para mostrar las decenas de títulos nuevos que llegan semanalmente. Dentro de toda la oferta de publicaciones infantiles, una editorial se destaca y la apreciamos enormemente, La Maleta Ediciones.

Esta editorial independiente con sede en Asturias, llegó a nuestro país de la mano de la distribuidora Gussi a principios de año y ya es una de nuestras favoritas. Está dedicada a desarrollar libros infantiles tipo álbum, lo que significa que la correlación entre la ilustración y el texto es fundamental y para ello, cuenta con un equipo de arte que se ha destacado en festivales especializados. Entre los títulos que les mostramos hay seleccionados para la Biennial of Illustration Bratislava, el COW Design Biennial o ganadores del Flying Turtle Award 6X.

Diseño sin título – 1

Además de ser libros de increíble valor estético, apuntan a brindar una información clara para llegar asertivamente a toda la niñez. En sus primeras hojas, puede encontrarse un apartado que señala la edad para la que está indicada la historia, el valor educativo de la misma y la materia THEMA. Se preguntarán qué es THEMA. Pues bien, THEMA es un sistema de clasificación temática editorial creado en 2012 gestionado por EDitEUR a través del Comité Internacional de Dirección (hablamos en este caso posicionándonos en Europa), con el objetivo de generar una clasificación internacional y cubrir las necesidades de las nuevas unidades temáticas del libro concerniente a la relación según su temática y contenido. Muy pocas son los sellos que comparten esta información que puede llegar a ser de gran ayuda para padres, educadores y también libreros.

Más allá de los premios y las categorías, La Maleta edita libros que los niños y niñas pueden disfrutar y atesorar, acompañándolos en su desarrollo y ayudándoles a enfrentar sus desafíos, sean grandes o pequeños.

Aquí les dejamos algunas descripciones de los títulos que seleccionamos:

¡Dile al Rino que se vaya!

¡Una historia como la vida misma! Un personaje, Rino, quiere hacerse amigo de otro, Pajarito… pero Pajarito no quiere. ¡Dile al Rino que se vaya! Sin embargo, los intentos de Rino por tener un nuevo amigo no caen en saco roto y… !CRASH BOOM BANG! Rino mete la pata… Pajarito lo aleja de su lado… pero en el fondo, le echa de menos… mucho de menos… ¡Dile al Rino que vuelva! A lo largo de esta historia veremos cómo evolucionan las emociones de un niño cuando aparece otro en su vida. Se introducen conceptos como la posesión, la socialización, la amistad, el compartir, la diversión y los recuerdos; pero también emociones como el egoísmo, la tristeza, la culpa, el miedo, la soledad, la nostalgia y la felicidad.

Un paraguas con mariposas blancas

Un libro. Tres historias. Y cuatro niños pequeños que ven cómo pasan las horas antes de poder ir a casa a celebrar el Nowruz sin poder solventar sus problemas. Sin embargo, a lo largo del libro veremos cómo conseguirán, gracias a la colaboración y buen hacer, solventar sus problemas. La celebración del Año Nuevo persa o Nowruz el primer día de primavera es una de sus más bellas tradiciones. Para honrar dicho día, los persas tienen numerosas costumbres. Una de ellas es el Haft-Sin, donde el simbolismo aparece con el número 7. Siete objetos que empiecen por S acompañados de otros tantos objetos simbólicos ubicados en una misma mesa. Este libro nos introduce en los momentos previos a la celebración de dicha tradición a través de tres historias que acaban interrelacionándose y donde la colaboración se hace presente en ellas.

Un bosque para todos

Es una historia visual sobre la naturaleza y el medio ambiente. Los niños “leerán” y la entenderán al examinar cada detalle incluido en cada página.
Un nuevo e innovador uso del arte del origami en escenarios tridimensionales, diseñados con distintos medios, luz y el uso de la fotografía, hará que cada escena parezca real a ojos de los lectores y les ayudará a entender los sentimientos de los personajes de esta historia.
Este método de ilustración es muy eficaz para niños porque fomenta la creatividad, fortalece la comprensión visual y alimenta la técnica de contar cuentos. El verde y hermoso bosque se alzaba orgulloso bajo el cielo azul. Los animales del bosque corrían de un lado al otro, jugando, comiendo, construyendo sus nidos y viviendo en paz… hasta que un día, un humano buscando un lugar donde vivir se internó en el bosque y comenzó a construir su casa. Y todo cambió a partir de este  momento…

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#librosprohibidos!!!!

“Los libros no son solo papel y tinta, son mentes que piensan y corazones que sienten”. Fahrenheit 451

En el siglo XVI, la Iglesia Católica construyó una lista que contenía aquellos libros que, según sus coordenadas éticas, debían ser censurados. Esta lista llevó el nombre de Índice de los libros prohibidos (Index librorum prohibitorum) y conoció su primera edición en 1564; dada la lejanía de los tiempos y habiendo el ser humano pasado por inmensos avances científicos y filosóficos, nos haría pensar que su última edición también fue hace siglos. Pues no, el Index conoció su última edición en 1948 y recién fue eliminado completamente en 1966.

Este compendio de textos que atentaban – según la institución eclesiástica – contra la fe católica y la ética de las buenas costumbres, contaba con nombres notables de las letras: Emile Zolá, Honoré de Balzac, Victor Hugo, André Guide o Jean Paul Sartre, entre otros miles. Es que el escribir siempre ha resultado ser un arma más filosa y letal que cualquier otro artefacto diseñado específicamente para herir. Un libro señala, un libro enseña, un libro puede cambiar ideologías, matar unas y crear nuevas, un libro perdura más allá de las censuras.

La Iglesia católica lejos está de ser la única que censuró libros, pues la británica biblioteca del Trinity College de Cambridge supo ser la primera institución en prohibir en 1859 El origen de las especies de Charles Darwin. Como no podía ser de otra manera, el libro que teorizaba sobre la selección natural, precursor de la literatura científica solo podía atentar contra la moral victoriana. Pero no solo en el siglo XIX se intentó que esta obra llegara al conocimiento general, en 1925 en el sureño estado de Tennessee, Estados Unidos, se prohibió su enseñanza y recién en 1967 se revocó la ley que lo permitía.

Estados Unidos es uno de los países que al día de hoy cuenta con una impresionante historia de censuras de libros y que lejos de alejarse de ese estigma, año a año lo alimenta. A fines de marzo de 2023, la Cámara de Representantes del Congreso de ese país, aprobó la ley llamada “Carta de Derecho de los Padres” que, al parecer, otorgaría el derecho a los mismos, a vetar los libros que se enseñen en las escuelas. Esto sin duda iniciaría una carnicería literaria, pues ya sin ley que los ampare, en los dos últimos años se han tramitado más de 2.500 prohibiciones de libros en distritos escolares en 32 estados.

Uno de estos libros es Matar a un ruiseñor, obra publicada en 1960 y que sin importar cuánto tiempo haya pasado, cuántos premios haya ganado, sigue en la eterna lucha por ser leída en las escuelas, muy especialmente en Oklahoma y Carolina del Norte. Es que la novela de Harper Lee, de instantáneo éxito, retrata la injusticia racial del país. Lee no necesitó usar su imaginación para crear la historia, sino que se basó en un incidente ocurrido en su ciudad en 1936.

Por similares motivos otras obras que relatan la cruda realidad de la comunidad negra, también fueron o son prohibidos en instituciones de enseñanza del país del norte. Beloved de Toni Morrison publicada en 1987, novela que también toma un personaje real, una esclava escapada de las plantaciones de Kentucky, pero que, con un giro sobrenatural, logra plasmar los traumas de la esclavitud.

En América Latina la censura data desde los mismísimos tiempos coloniales y remite una vez más a la falta de “compatibilidad” con los deseos eclesiásticos, pues se juzgó había que prohibir los “libros de romance de historias vanas o de profanidad, como son de Amadís y otros de esta calidad, porque este es mal ejercicio para los indios, y cosa es que no es bien que se ocupen ni lean”

Así fue que por ser libros demasiado fantasiosos y exagerados libros como Don Quijote de la Mancha y El Lazarillo de Tormes quedaban en las aduanas sin poder pasar la barrera marcada por las autoridades. Cuando los aires independentistas arribaron a nuestro continente otros fueron los objetivos de las prohibiciones, ya las historias de caballería dejaron de ser relevantes y todos los esfuerzos se centraron en los pensadores de la Ilustración. Jean Jacques Rousseau y La nueva Eloísa esa historia sobre la importancia de la búsqueda de la felicidad y la independencia del hombre, atacaba principios de mayor importancia para los intereses de España.

En nuestro país, durante los 12 años de dictadura militar, común a todos los regímenes autoritarios, la persecución de las artes fue dura, las bibliotecas y librerías del país vivían una vigilancia extrema, realizando incautación de aquellos libros que a sus ojos resultaran subversivos, de autores identificados como enemigos y de sellos editoriales que los habían editado.

Perico de Juan José Morosoli fue uno de los tantos prohibidos, esta colección de cuentos infantiles publicados por primera vez en 1944 era un arma hecha de frases peligrosas como esta: “El día que las estancias de miles de cuadras dejen su lugar a las chacras y granjas, el país será más próspero”.

Pocas cosas tan fuertes como la curiosidad y el prohibir algo para desearlo más que nada y ése es lo que en definitiva ha pasado con estos y otros tantos títulos censurados. Es más, la censura ha creado verdaderos movimientos que fomentan la divulgación extra curricular de las lecturas prohibidas. Como el caso de Ella Scott y Alyssa Hoy, jóvenes oriundas de Texas, quienes deseosas de poder leer y hacer conocer los libros que en su secundaria estaban censurados, crearon un club de lectura de libros prohibidos. O el caso del Museo de los Libros Prohibidos (Keelatud Kirjanduse Muuseum) en Tallin, Estonia, emplazado en un viejo castillo de la ciudad y que tiene como cometidos exhibir los libros que han sido prohibidos, censurados o quemados en el mundo. También se pueden adquirir títulos que hablan sobre la libertad de expresión y todo lo recaudado se vuelca en favor de la causa que defiende el museo: divulgar la diversidad de pensamiento.

Museo de los Libros Prohibidos (Tallin, Estonia)

Por Soledad Viera

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Dirty Works: Lo bueno y salvaje de la literatura


El viejo Jim Thompson usó uno de esos carteles de carretera para titular una de sus mejores novelas: Pop 1280 (1.280 almas, en la edición en castellano). Y algo de eso hay en la presentación de la editorial Dirty Works: «Rural Noir y Realismo Sucio. Música alta, buenas series y cerveza fría». Semejante declaración de principios define con claridad el propósito de dos editores españoles, Javier Lucini y Nacho Reig, que se propusieron rescatar para el público hispanohablante la literatura producida en los rincones menos visitados de unos Estados Unidos agrestes, a veces salvajes y casi siempre olvidados. El resultado al cabo de diez años es un catálogo sorprendente por la variedad de voces y proyectos literarios. Lucini es además traductor de varios de esos títulos, asimismo responsables de las versiones en castellano de buena parte de la obra de Chris Offutt que publica la hermana editorial Sajalín.
Autores que se convirtieron en escritores de culto para miles como Larry Brown o Harry Crews, pero que en estas latitudes suenen casi totalmente desconocidos forman parte de ese catálogo. De hecho, el primer título del mismo es, precisamente, Trabajo sucio, una desgarradora novela de Larry Brown que presenta a dos veteranos de Vietnam terriblemente mutilados que alternan sus voces para contar esa herida abierta de la sociedad norteamericana.

Asaltantes de diligencias

Sus cubiertas totalmente negras, con ilustraciones en blanco y negro que recuerdan de algún modo el trazo de Robert Crumb, preservan el encanto de las viejas ediciones pulp pero al mismo tiempo dotan a los libros de DW de una exquisita elegancia.

«Más que como editores, nos vemos como una banda de atracadores de bancos o asaltantes de diligencias», confiesan los propios editores en la página oficial del sello. Lo cierto es que detrás de esa aparente rudeza hay un extremado cuidado por formas y contenidos. Lucini, tanto como Tomás Cobos u otros traductores de DW, suelen presentar adecuadas versiones de las voces autorales sin caer en los abusos coloquiales castizos a los que nos tienen acostumbrados grandes sellos editoriales con las traducciones de literatura moderna. El mismo cuidado se ven en la selección de elementos gráficos e incluso seccionamiento interno de las obras.

Otra peculiaridad del sello es ofrecer esbozos biográficos de los autores publicados, muchas veces en boca de los propios escritores. Con ello el lector puede entablar un contacto casi personal con novelistas que hasta ahora le resultaban desconocidos.

La nómina de escritores publicados hasta ahora es extensa.
Brad Watson, Larry Brown, Harry Crews, Bonnie Jo Campbell, William Gay, Ann Pancake, para mencionar algunos. Pero también es interesante ver de dónde proceden estos autores: Mississippi, Georgia, Michigan, Louisiana, Washington, Virginia, Alabama, Illinois, Tennessee, Texas, Pensilvania, Maine. Como se verá lejos de los dos extremos que suelen llevarse todas las miradas, Nueva York en la costa este y Los Angeles en el oeste. Y ello implica no solo una locación geográfica, sino una forma de vivir y sufrir el llamado «sueño americano».

La rudeza de los rednecks se cuela en cada párrafo de estas historias. La desesperanza de los trabajadores rurales o zafreros que retrató como nadie John Steinbeck resurge aquí casi un siglo después igual de desesperanzados y roídos por la vida. A veces devenidos traficantes, buscavidas, borrachos, locos, perdidos, pero siempre humanos. Una fauna que deambula por historias por momentos funambulescas, por momentos crueles, construyen esta literatura sin concesiones y alejadas de los campus y los suburbios apacibles de la mítica clase media norteamericana.

Trabajos sucios

De este largo catálogo sólo tomaremos unos pocos ejemplos para otear este panorama vasto como esas eternas carreteras perdidas. Un libro de relatos y tres novelas bastarán para apreciar el carácter de esta colección. La premisa de «realismo sucio» lleva a pensar inmediatamente en escritores reconocidos y bastante distintos entre sí como Raymond Carver o Charles Bukowski -de los que muchos de estos autores se declaran absolutos admiradores-, sin embargo difieren y exhiben peculiaridades propias.

Bonnie Jo Campbell despliega toda su maestría en el cuento, género literario que tiene una larga tradición en las letras norteamericanas. En la tierra de Mark Twain y Nathaniel Hawthorne el cuento ha dado piezas clásicas inolvidables junto a los maestros rusos y latinoamericanos, donde el género ha florecido. Pero la obra de Campbell, que también es una notable novelista, bien podría ubicarse en ese panteón.

Desguace americano es una colección de cuentos que bien podría ser la puerta de entrada para conocer la obra de esta notable escritora. Campbell toma sus historias de los hombres y mujeres de su Michigan rural, tipos humanos que se vuelven tan inolvidables como aquellos campesinos y pueblerinos de Chejov. En El Desguace Americano de King Cole, relato al que el libro debe el título, un exconvicto y su amante adictos a las metanfetaminas, arruinados y hundidos en sus miserias, son los protagonistas de esta historia. Cruda y al mismo tiempo profundamente humana, la dimensión de este relato provoca en el lector la sensación de haber leído una impactante novela de cientos de páginas, aunque sólo han sido una decena con una intensidad y hondura dignas del mencionado maestro ruso.

Letra torcida, letra torcida , de Tom Franklin, es por su parte un excelente ejemplo del llamado Rural Noir – el autor Daniel Woodrell acuñó el término
Country Noir para demarcar esta corriente de novela negra ubicada en pequeños poblados rurales- en el que los amantes del género negro se verán gratificados.

La historia transcurre en un pequeño pueblo al sur de Mississippi durante la década de 1970. Dos chicos adolescentes, uno blanco, Larry, y otro negro, Silas, hacen sus vidas apartados. Uno por su carácter reservado y el otro por el racismo omnipresente en el sur. La desaparición de una adolescente deriva las sospechas hacia Larry y aunque nunca se prueba nada en su contra, todo el pueblo lo condena al ostracismo. Veinte años después Silas regresa al pueblo, pero esta vez como sheriff, y nuevamente debe enfrentar un caso de desaparición. También las sospechas recaen sobre Larry, su antiguo compañero del secundario. Estos son los disparadores de una historia escrita con maestría y con todos los ingredientes del gran noir . El resultado es una novela memorable que el gran Dennis Lehane elogió con calor.

Las historias de Harry Crews están plagadas de personajes estrambóticos, un desfile de perdedores, locos, borrachos y adictos, marginales y falsos predicadores pasan por sus páginas frenéticas.
Festín de serpientes es una relativamente breve pero intensa novela ambientada en un pequeño pueblo de Georgia llamado Mystic. Las serpientes de cascabel se han convertido en la atracción local y motivo de una competición anual, así como símbolo del equipo de fútbol americano local. Un exjugador estrella es, precisamente, uno de los personajes centrales de la historia. Podría haber brillado en las ligas universitarias, sin embargo prefirió quedarse en el anonimato de su pueblo natal tomando cerveza y moonshine , como le llaman al whisky de destilación casera. Un sheriff con pata de palo, un predicador de serpientes, peleas clandestinas de perros, peleas a navajazos, borracheras conforman los ingredientes de esta historia. La contratapa incluye un comentario de Norman Mailer: «Harry Crews posee un talento único. Festín de serpientes de me ha quedado grabada en la mente».

Y por último Larry Brown, otro autor de culto al que Dirty Works parece deber mucho. El primer libro de esta extensa colección es, precisamente, Trabajo sucio. Aquí dos veteranos de Vietnam, uno blanco y el otro negro, oriundos de los campos del Mississippi rural más recóndito se reponen de horribles mutilaciones de guerra en un hospital. La historia narrada a dos voces repasan las dolorosas experiencias de estos hombres, que se inician bastante antes de su caída en la guerra que se convirtió en una herida abierta para la sociedad norteamericana. Y tal como ocurrió con otras grandes obras de parecido tenor, esta se convierte también un alegato antibelicista de factura magistral. Del mismo autor DW publica además otras dos novelas notables como
Padre e hijo y Joe , así como los relatos reunidos en Dar la cara.

Estos son sólo algunos ejemplos del extenso catálogo de DW, con una variedad de propuestas literarias que se inscriben en esta corriente. Sus autores confiesan influencias de los pesos pesados de la literatura estadounidense, las gigantescas sombras de Faulkner, Hemingway y Flannery O’Connor, entre otros, sobrevuela estas obras. Y todas parecen coincidir en el pensamiento del notable filósofo Henry David Thoreau y su vuelta a la naturaleza en su estado salvaje, su idea de la libertad alejada de las sociedades que los humanos construyeron en abigarradas urbes. En todo caso una literatura poderosa y gratificante para lectores en busca de experiencias intensas.

Por Renzo Rossello – escritor, periodista

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Libreros aquí y allá – Amherst Books (USA)

Este 26 de mayo volvemos a celebrar el Día Nacional del Libro, fecha designada desde 1940 coincidentemente con el aniversario de nuestra Biblioteca Nacional, esa que fundara Dámaso Antonio Larrañaga en 1816. Pero además de esos dos acontecimientos, en esta fecha y desde el año 2008 se celebra también el Día del Trabajador del Libro, un reconocimiento a nuestra labor que nunca pasamos por alto. La tarea del librero, o de un trabajador que pueda llamarse con ese título, puede rastrearse desde la España del siglo XIII, bajo el nombre de estacionario, o más acomodado a los quehaceres que hoy conocemos, ya en el siglo XVI, momento en que la imprenta como novedad ya había pasado y la producción de libros para consumo en tiendas destinadas a ellos era moneda más corriente.

Este año decidimos celebrar este mes dedicado al libro y a nuestro oficio, entrevistando a otros que muy lejos de aquí, hacen lo mismo y aman de igual manera su trabajo tanto como nosotros.

Ubicada en el noreste de los Estados Unidos, en el estado de Massachusetts, Amherts Books es una pequeña y encantadora librería que al igual que nosotros, abrió sus puertas en 2003 y cuyo nombre se deriva del pueblo en la que está ubicada.

Shannon Ramsey, trabaja de librera hace cerca de 15 años y 12 de ellos han sido en Amherts Books y es con ella con quien dialogamos para mostrarles como un librero es un librero, aquí y en cualquier parte del mundo.

¿Qué te hizo empezar a trabajar en una librería?

He amado los libros desde que era pequeña y recuerdo haber trabajado como voluntaria en la biblioteca local cuando era joven. Para mí era natural buscar trabajo en librerías y bibliotecas. ¡Incluso cuando me gradué otra área, volví a los libros!!! 

¿Qué es lo que te gusta de ser librera?

Me gusta que cada día es diferente. Me gusta estar rodeada de compañeros y clientes que son extravagantes y apasionados por la lectura. Me gusta crear un espacio para que la gente se reúna para hablar y compartir ideas.

En un pueblo universitario donde se alojan tres de las cinco universidades más importantes del estado (Amherts College, Hampshire College y University of Massachusetts Amherts) la existencia de librerías no es rara y una veintena de ellas pueden encontrarse a lo largo de los 71 km2 de su territorio. Pero ni el alto índice de egresados – uno de los más altos del país- queda ajeno a los desafíos que siempre acechan al sector. Desde la década de los 90’s las librerías en los Estados Unidos han sufrido una considerable baja, en parte debido al auge de los e-books y las tiendas como Amazon quien posee el 22.6% del mercado de libros según datos de 2011 (porcentaje que a la fecha sin duda ha aumentado). La propia Amherts Books sufrió en carne propia el cimbronazo cuando el gigante de venta on-line comenzó a ofrecer en su catálogo libros de texto curriculares, una materia en la que la librería era referente. Cada año sigue aumentado el número de librerías que cierran en USA, entre el año 2000 y el 2007 fueron más de mil y entre ese número la gran mayoría eran librerías independientes, pequeños enclaves de amantes de libros sin grandes capitales de respaldo.

¿Cuáles son las dificultades que conllevan tener una librería hoy en día?

Es difícil seguir siendo solvente cuando la parte financiera de la venta de libros es muy complicada. Incluso cuando las ventas son buenas, un librero siempre debe tener presente qué será lo próximo que aparecerá. A veces esa necesidad se interpone en el camino de amar los libros a tu propio ritmo.

¿Qué es lo que te motiva a seguir trabajando en la librería?

Las personas de mi comunidad y mis compañeros de trabajo.

Diseño sin título – 2

De librería académica en sus inicios, hoy en día la poesía es uno de sus fuertes, sumado a la creciente demanda de ficción juvenil y de literatura de género como ciencia ficción y fantasía. Habiendo recibido la visita de autores de la talla de Min Jin Lee (Pachinko), Jericho Brown (La tradición) o Norton Juster (La cabina mágica) en presentaciones o lecturas, esta librería identificada con su comunidad e involucrada con ella, no se permite detenerse y trata de acompañar los cambios que su país y el mundo le obligan, todo en pos de mantener ese pequeño espacio de paraíso.

Diseño sin título – 3

Agradecemos a Shannon Ramsey por su tiempo y por habernos abierto las puertas de esta hermosa librería.

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Crónicas, cronistas, periodistas

En realidad, la crónica antecede al periodismo por milenios. Se puede asegurar que la crónica (periodística o no) nació alrededor del año 430 a.c. cuando Heródoto culminó su Historia (también conocida como Los nueve libros de la historia, por estar dividida en nueve tomos, cada uno dedicado a una musa). Como su nombre lo indica, la intención de Heródoto era narrar lo más fielmente posible la historia de las Guerras Púnicas entre griegos y persas que tuvieron lugar en el siglo V a.c., y para conseguirlo se puso a deambular por lo que hoy llamaríamos Medio Oriente y Grecia consultando fuentes bibliográficas. Lo interesante del asunto es que no se limitó a tratar de descifrar viejos papiros apolillados, sino que habló con toda la gente que pudo, no solo sobre las Guerras Púnicas sino sobre cualquier tema que saliera a cuento. Y su libro está plagado de digresiones, apuntes casuales y anécdotas cotidianas de gente que vive en una veintena de ciudades dispersas por el mundo griego. Se puede dudar mucho sobre la veracidad de su recuento histórico, pero como fuente de conocimiento sobre mil detalles de la vida diaria de la época es invaluable. Heródoto fue, vio, habló, preguntó y volvió a su casa para consignarlo por escrito. Y así, a mano limpia, sentó las bases de lo que se entiende por crónica: hablar con otro, observar su entorno y contarlo por escrito.

El género tuvo continuadores durante los siglos siguientes, en diversas formas. Crónicas cantadas por trovadores (pocas sobrevivieron), crónicas de viaje, crónicas de campañas militares, anécdotas de personajes célebres. Crónica es todo aquel texto que cuenta las observaciones directas de un autor, ya sea en los alrededores de su casa o yendo hasta la China (como Marco Polo, célebre cronista). Durante la época de los descubrimientos y la conquista de América el género tuvo un florecimiento notorio ya sea con los libros de fray Bartolomé de las Casas, el relato de las aventuras y desventuras de Álvaro Núñez Cabeza de Vaca (por algo se llama Naufragios y comentarios) o la Relación del primer viaje alrededor del mundo de Antonio Pigafetta. Épocas posteriores tuvieron sus propias crónicas, mezcladas en zonas grises con la biografía, la historiografía o directamente la fabulación.

En el siglo XV apareció el germen de la prensa escrita, hojas impresas con noticias más o menos actuales y más o menos creíbles. Con la Ilustración los periódicos tuvieron su primer auge, pero la cosa explotó en la segunda mitad del siglo XIX, cuando se inventó el linotipo y se pudo imprimir la cantidad de ejemplares que se quisiera en un tiempo breve. Las capitales del mundo se llenaron de diarios, semanarios, pasquines y revistas, y la auténtica crónica periodística encontró su lugar. Durante el siglo XX el género alcanzó su madurez, y en todas partes el escribir para la prensa pasó de ser un asunto de apuro y conveniencia a verse como un arte literario.

Por mencionar unos pocos, cronistas en América fueron José Martí, Rodolfo Walsh o Gabriel García Márquez. Cronistas fueron en España Álvaro Cunqueiro o Arturo Pérez Reverte (no se murió, pero hace tiempo que abandonó el reportaje por las novelas y las columnas). Cronista en Polonia fue Ryszard Kapuściński, maestro indiscutido del género, infatigable buscador de encuentros con ese otro cuya historia poder contar, en Europa, Asia, África o América (hay que imaginarse a un polaco tozudo recorriendo a pie la distancia que separaba a los ejércitos de Honduras y El Salvador para contar los pormenores de una guerra ridícula de cuatro días que comenzó por un partido de fútbol), o ese continente autocontenido que fue la Unión Soviética.

Cronista en Italia fue Oriana Fallaci, y lo sigue siendo Roberto Saviano. Cronistas en Estados Unidos (país prolífico para el género) fueron Mark Twain, Truman Capote, John Reed (que se fue a México a contar de qué iba la revolución de Pancho Villa y después a Rusia, a registrar los diez días que conmovieron al mundo), Norman Mailer, Joan Didion o Hunter Thompson, el desquiciado, genial y seguramente insoportable en persona, héroe de su propio relato, que se las ingenia para convertir su narración en un circo ambulante sostenido por destellos deslumbrantes de lucidez implacable.

Cronista en Estados Unidos sigue siendo Gay Talese, aunque sus últimos libros sean un pálido recuerdo de sus grandes obras. Y cronista en Estados Unidos fue Tom Wolfe, que cristalizó una revolución formal a la que pertenecieron varios de los antes nombrados, saltando al centro del relato y dando forma al Nuevo Periodismo (o Periodismo Narrativo, como más le guste).

Cronistas siguen siendo Jon Lee Anderson y Leila Guerriero, bendecida por el éxito de sus libros y columnas semanales. Y hubo y hay muchos, muchísimos más, en todas partes, en todo momento.

Uruguay tuvo y tiene sus grandes plumas, gente que fue a ver y a hablar con el otro, aunque encontrarlas en las librerías sea casi imposible. No hace mucho se reeditaron, por suerte, las crónicas de María Esther Gilio. Se pueden encontrar libros de Leonardo Haberkorn sobre historia reciente con facilidad, pero sus recopilaciones de crónicas aparecidas en medios desde los años 80 son más complicadas. Complicado es también encontrar las crónicas de Andrés Alsina. En 2017 se reeditó en la colección Clásicos Uruguayos En la Sierra Maestra y otros reportajes de Carlos María Gutiérrez. Mucha suerte buscándolo.

El mejor libro de crónicas publicado en Uruguay (debatible, pero no mucho) es igualmente imposible de conseguir. Agonistas y protagonistas de Ramón Mérica, publicado en 1976, recoge una docena de sus notas escritas para el diario El País, con una libertad formal y una pluma maravillosas. Ahí se puede leer por ejemplo la crónica que escribió, sin saber de deporte y sin importarle un pepino el tema, sobre la llegada al éxito de Fernando Morena, su vida cotidiana y los truenos que anunciaban la tormenta de millones de dólares y pases fabulosos que se iba a desatar sobre el fútbol uruguayo a partir de ese momento. También está la nota que escribió sobre Carlos Monzón filmando la película La Mary en La Boca: el boxeador lo destrató de primera, y Mérica se dedicó prolijamente toda la noche a perseguirlo y sacarlo de quicio hasta que tuvo que salir huyendo cruzando el Riachuelo en un botecito para evitar que lo tumbaran de un piñazo. O el reportaje que escribió sobre la celebración de San Cono en Florida, entrevistando a la festividad como si fuera un personaje. En fin, Mérica, solo y sin aspavientos, creó su propia versión del Nuevo Periodismo que en el mismo momento Tom Wolfe y sus compinches estaban formando en Estados Unidos. Y faltando un par de años para que cumpla medio siglo, esa joya del periodismo uruguayo es inencontrable, nunca se reeditó, casi nadie la recuerda.

Por Gabriel Sosa – Escritor y periodista

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La mitad que no se escucha

“Una mujer debe tener dinero (en concreto, 500 libras al año) y una habitación propia para poder escribir novelas”

Pocos desconocen a quien pertenece esta frase y de cual ensayo fue extraído, hoy publicado una y otra vez en formatos estándar, de bolsillo, ilustrado, con viñetas, para niños o jóvenes, con o sin análisis. Virginia Woolf sentó sin duda, una de las premisas más reconocidas cuando se toca el tema de ser escritora. Más allá de la clara alusión a la necesidad de una independencia económica, espacial y de pensamiento para una mujer que quiere escribir… ¿cuáles son los verdaderos obstáculos que enfrentan las escritoras?

En la voz de la mexicana Dahlia de la Cerda (1985) y nuestra compatriota Alicia Migdal (1947), exploramos los márgenes de una temática compleja.

Los números son fríos, pero suelen ilustrar en blanco y negro aquello que nuestra percepción no logra abarcar. En 2019 la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana difundió que de las 1,444,280 publicaciones de ese año, solo la quinta parte eran libros escritos por mujeres[i]. En España, “de los más de 66.000 libros escritos por un solo autor que se inscribieron en la Agencia Española del ISBN en 2021, unos 41.000 eran de hombres y otros 25.000 de mujeres”[ii] En nuestro país la relación escritores hombres vs escritoras mujeres es de 65/35 por ciento, dato recabado en consulta con editoriales independientes y multinacionales. ¿Acaso no escuchamos hablar de más mujeres que escriben, hoy en día? ¿No son más mujeres las que ganan premios? ¿No hay más libros de mujeres en nuestras mesas y estanterías? A todas esas preguntas se responde de forma afirmativa.

¿Pero qué tan real es esa percepción?

Dahlia: Sí tenemos mucha más atención que en otros siglos. Antes las escritoras éramos invisibilizadas y ninguneadas. Sí, ahora cada vez más mujeres ganan premios, venden muchísimos libros o encabezan los festivales literarios, pero de pronto los hombres tienen la percepción de que somos una nueva hegemonía. Eso es falso. La cantidad de hombres en el mundo literario sigue siendo mayor, cada vez hay más mujeres, pero sigue siendo un ambiente estadísticamente masculino. Es común que cuando una población históricamente invisibilizada y silenciada, habla, toma la palabra y se le escucha, las personas que antes ocupaban esos espacios se sienten amenazadas y tengan la falsa impresión de que tenemos más visibilidad de la que realmente tenemos. De ahí que tanta gente, sobre todo hombres, griten y lloren porque ahora supuestamente las novedades literarias y los premios están dominados por mujeres, LBTTTIQ y gente racializada. Y sí, hay más representatividad, pero ni de broma somos una nueva hegemonía.

Alicia: En estos años recientes de definitiva implantación social de los feminismos se generaron modas, para bien y para mal. Se facilitó el tema literario de ser mujer en un mundo en revuelta por los sentidos y las libertades. Y ahí se volvió, se vuelve, a aquello de que hay que hacer balance de lo conquistado tanto como de lo enquistado, de si lo que importa es solo o antes que nada el valor literario, no importa que género lo encarne o la importancia social de la visibilidad.  Eso es cierto porque la sobrevivencia estética dependerá del alcance expresivo, persuasivo, de lo escrito, más que del decreto del género como decreto de lectura. Debemos ser honestas y no demagógicas en nuestra apreciación de la masa de escritura generada.

En el universo literario, muchos deben ser los ejemplos de mujeres cuya obra tuvo que atravesar más de un obstáculo para ver la luz. Un caso paradigmático es el de María Moliner (1900-1981), la filóloga española creó el Diccionario de uso del español (una obra de valor capital para nuestra lengua) al que dedicaba las horas que su trabajo de bibliotecaria le dejaba libre. En la sala de su casa, mientras atendía las tareas del hogar y de forma casi artesanal, Moliner forjó un diccionario único de casi 3000 mil páginas. Quince años le llevó completar su proyecto, más de uno hubiera claudicado, pero esta mujer no. En un tiempo y lugar (la España de Franco) donde la palabra era peligrosa, María Moliner le dio una importancia mayúscula al crear el que muchos opinan es “el mejor material de consulta para los escritores” [iii

¿Cuál es la importancia de la voz de la mujer-escritora?

Alicia: Incorporar un mundo y una voz en tensión con la tradición social y estética de lectura predominante durante siglos.  Podrías decirme que eso es lo que sucede en la literatura realmente novedosa, no necesariamente relacionada con la mujer.  Sí, digo, pero hay un aporte de punto de vista, de libertad y riesgo, de forma, porque cuando una mujer escribe, y no me refiero a las que continúan la tradición hegemónica del best seller o de la literatura manufacturado en serie, cuando una mujer se acepta en ese riesgo expresivo aparecen temas y miradas cuya novedad es la introspección y la memoria encarnada, el capital emocional más desnudo, el cuerpo activo.

Dahlia: Las mujeres somos un poco más de la mitad de la humanidad, somos diversas, no queremos lo mismo, venimos de contextos distintos, pero somos la mitad de la humanidad, entonces si no se escucha nuestras voces, no se escuchan las voces de la mitad de la humanidad.

Los premios literarios juegan una parte importante en el prestigio de cualquier escritor y en los últimos años los nombres de escritoras se han escuchado con más frecuencia, aunque el número histórico en relación a ambos sexos es de una desigualdad casi imposible de revertir. Los galardones mucho tienen que ver con las sensibilidades de quienes juzgan las obras en concurso, más allá de las llamadas “modas literarias” (al menos así nos gusta pensar), es lógico entonces pensar que, si los propios jurados no muestran una variedad en su constitución, los resultados pueden ser bastante predecibles. En la edición de 2019 de la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, evento que premia al ganador con 100 mil dólares, una centena de escritores de ambos sexos manifestaron su descontento a través de una carta pública, ante la falta de diversidad en la formación de los jurados, los panelistas participantes y en los finalistas al premio:

“Es inadmisible que, en el siglo XXI, en plena ola de reivindicaciones por la igualdad, se organice sin perspectiva de género un evento como la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa…En esta tercera edición participarán en los paneles trece hombres y tres mujeres, mientras que entre los finalistas del premio hay cuatro hombres y una sola mujer. Esto no debería sorprender, si consideramos que, de los cinco miembros del jurado, cuatro son hombres.” [iv]

El ganador de dicha edición 2019 fue el escritor mexicano Davis Toscana

¿Qué tan difícil fue o es el recorrido para ser editada?

Dahlia: En realidad, el proceso de escritura fue mucho más difícil que el de publicación. Soy clase trabajadora y para poder escribir tuve que recurrir a becas literarias, tarde cuatro años en terminar mi libro Perras de Reserva (Sexto piso, 2023) porque solo podía escribir cuando tenía una beca literaria o en mis ratos libres. El trabajo remunerado me absorbía totalmente. Perra de Reserva ganó un certamen literario y el premio incluía la publicación, cuando ganas un certamen literario, es mucho más fácil la publicación. Cuando eres mujer, un premio te da legitimidad.

Alicia: Debo admitir que siempre tuve oportunidades, sin duda porque desde los 20 años trabajé en la Editorial Arca y eso me daba una ventaja objetiva, aunque yo recién publiqué después de los 30. En Arca, claro, y en la que después fue su continuadora, Cal y Canto, ambas marcadas entonces por la dirección de Alberto Oreggioni. Otras editoriales, como Trilce y Rebeca Linke, se acercaron a mí, y no al revés.  Solo puedo hacer este reconocimiento y este agradecimiento, no puedo sumarme a la situación de olvido o dificultad, porque no me pasó eso. Pero se demoró mucho en ingresar al espacio de lectura y probablemente al espacio de escritura.  Cuántas mujeres quedaron por el camino, aún después de la Dictadura.

Con la mirada puesta en el futuro ¿Cuál es el camino que imagina para la literatura escrita por mujeres?

Alicia: Más que imaginar deseo un camino honesto de las subjetividades que ponemos en juego las mujeres. Un camino no oportunista, que pelee con las modas, que cuestione las formas heredadas, porque ahora la herencia a considerar no es sólo la tradición encarnada por la mirada masculina sino la que las propias escritoras vienen proponiendo.

Dahlia: Mi fantasía es sí nos convirtamos en una nueva hegemonía, que ahora las mujeres TODAS, con toda nuestra diversidad, los hombres empobrecidos, trans, gays y racializados seamos quienes ganemos todos los premios y estemos en los tops de ventas. Personalmente pienso que los hombres blancos, heterosexuales, cis y burgueses ya hablaron demasiado, pocos de ellos tienen cosas relevantes que decir, llego el momento que guarden silencio y se escuchen otras voces.

Por Soledad Viera

Agradecemos la participación en este artículo de las escritoras Dahlia de la Cerda y Alicia Migdal, cuyos libros disponibles dejamos a continuación

[i] https://mujeres.expansion.mx/especiales/2021/09/10/por-que-leemos-menos-autoras-mujeres-que-hombres

[ii] https://www.newtral.es/mujeres-libros-cientificos-tecnicos-sector-editorial/20230423/

[iii] https://www.bbc.com/mundo/noticias-38071911

[iv https://www.clarin.com/cultura/carta-machismo-literario-completa_0_xjzLiFKxO.html


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What’s your story?

Todos empezamos leyendo en nuestra lengua materna. Sin embargo, cuando comenzamos a leer libros extranjeros necesitamos recurrir a las traducciones. Es algo que, como lectores, tenemos sumamente naturalizado, y es que si no fuera por las mismas y por la manera en la que amplían nuestros horizontes, permitiéndonos conocer autores de todas partes del mundo, la experiencia de lectura a la que podríamos acceder sería mucho más limitada.

Cuando comencé a leer por mi cuenta con ahínco, a los doce o trece años, leía a autores cuya lengua originaria era el español, uruguayos, argentinos o españoles, y otros anglosajones a través de sus traducciones. De hecho, durante mucho tiempo solo leí traducciones y sigo leyéndolas hasta hoy en día, pero hace ya un par de años comencé a leer más en inglés. Sin dudas adaptarme a la lectura en este otro idioma fue todo un proceso, comencé con novelas más sencillas, cuyo vocabulario era más acotado, y paulatinamente fui incrementando el grado de dificultad.

Cada experiencia es disfrutable, me encanta leer en español, en mi idioma, con los regionalismos y palabras familiares, no obstante, leer libros anglosajones en su idioma original es una experiencia sensacional, nos hace sentir más cerca del autor o autora, escapando del intermediario y permitiéndonos una aproximación más fiel a las sensaciones, imágenes y sentimientos que busca traslucir. Dos libros que realmente valoré haber leído en su idioma original fueron Bunny de Mona Awad y The secret history de Donna Tartt. Ambas autoras recurren a una vastedad de palabras peculiares, muy interesantes de conocer y de leer. Y es que esa es una de las principales diferencias entre ambas experiencias, el inglés tiene una especificidad rotunda para transmitir lo que quiere, una capacidad para deformarse y combinarse de formas que el español no puede emular con exactitud.

La traducción al español, como toda traducción, aunque sea bien realizada y con un gran trabajo por parte del traductor, siempre va a perder algo del significado, de la intención del original. Las palabras, aunque se asemejan mucho en significado, no siempre pueden ser del todo fieles. Hay algunas inglesas que no existen en español, maneras de combinar verbos o formar adverbios que no pueden imitarse. La labor del traductor es acercarse lo más posible al original, a lo que se quiso transmitir, pero muchas veces hay que hacer modificaciones en términos, en nombres propios o en oraciones completas para que tengan más sentido para la audiencia hispanohablante.

El español y el inglés tienen una flexibilidad diferente, de a ratos incompatible. Cosas que son posibles con el primero eluden al segundo y no pueden igualarse, cambiando algo de su sentido, en algunos casos aspectos pequeños pero en otros cuestiones más grandes y notorias. A su vez, en otras instancias los cambios son más una decisión desde la edición, pensando en los públicos, en el sentido que toman ciertos términos; por ejemplo, en los libros de fantasía las maneras de referirse a ciertos objetos, personajes o facciones son alteradas para que se entiendan mejor o tengan un significado más lógico para el público hispanohablante.

Diría que uno de los mayores contras de leer en inglés es que requiere de un proceso. Es conveniente empezar con libros que tengan un vocabulario más abarcable para luego ir aumentando la dificultad de los textos que se lee. Porque lo cierto es que, lo vasto del vocabulario utilizado en novelas es sensacional para expandir nuestro conocimiento e incorporar nuevas formas pero, a su vez, vuelve el proceso de lectura, al menos al principio, en algo un poco tedioso (uno lee y cada pocas palabras se encuentra con una que no llega a entender del todo).

Superado esto, yo diría que los pros de leer en inglés son muchísimos. Por un lado, podemos acceder a la obra en su forma original, sin alteraciones, nos acercamos a su verdadera esencia a través de las palabras exactas, los significados precisos y las intencionalidades directas del autor o autora. Se respira otra intimidad en la lectura en el idioma original. Y también, es posible ver de manera más fidedigna el estilo del autor, el uso de las palabras exactas que realiza, la elección de adjetivos y las libertades que se toma con el vocabulario, lo que inventa y lo que cambia. La traducción muchas veces nos excluye de esos juegos, de esas sutilezas y ribetes que tiene el idioma original.

A su vez, en términos más prácticos, leer en inglés nos ayuda a expandir de una manera orgánica y rápida nuestro vocabulario y conocimiento del idioma, algo que siempre es valioso: con cada lectura hay algo por descubrir y aprender. A su vez, aunque cada día las traducciones y publicaciones en español se hacen más rápido, leer en inglés nos permite acceder a libros anglosajones de manera más inmediata.

Estamos en un momento en el que es mucho más fácil que antes el leer en inglés, no solo por la facilidad para revisar dudas de lenguaje y significados en internet, sino porque están llegando más libros en inglés a nuestro país. Puro verso es un ejemplo de esto. Cada vez cuenta con una oferta más grande de novelas anglosajonas en su idioma original. Una de las cosas que más me gusta es que si aún no se está dispuesto a gastar demasiado en una novela en inglés, porque quizás es de los primeros acercamientos que está teniendo a leer en el idioma, ahora se pueden encontrar las Blind dates with a book, iguales a las citas a ciegas con un libro pero con novelas en inglés, así que solo por cien pesos se puede acceder a una novela en inglés y comenzar con esta experiencia de lectura.

Dos autoras por las que puede ser bueno comenzar a leer en inglés son Shari Lapena y Sally Rooney. La primera escribe novela negra, su estilo de escritura es directo y accesible pero no por ello menos atrapante. Rooney, por su parte, escribe novelas contemporáneas que tratan temas muy profundos y actuales sobre la adultez y las relaciones humanas, de una manera cautivadora y muy comprensible. De Shari Lapena les recomiendo: The couple next door, Someone we know y An unwanted guest; de Sally Rooney: Normal People, todos estos libros pueden encontrarlos en la sección de Narrativa en inglés en la página web de Puro Verso o en su tienda física.

 Por Camila Sande (en instagram: @camiandbooks)

Les mostramos solo algunos títulos de la creciente oferta de narrativa en inglés que contamos:

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Kōans y Kōan Libros

¿Qué es un kōan? – Es una pregunta o un acertijo, utilizado en la tradición zen, con la intención de romper el razonamiento lógico-analítico y buscar una respuesta desde lo intuitivo-espiritual.

¿Qué es Kōan Libros? Aquí la respuesta es algo más fácil, Kōan Libros es: pasión por los libros.

En octubre de 2018, Fernanda Ares y Eva Congil fundaron una editorial con la intención de brindar, «una gran caja de herramientas que pueda inspirar y acompañar a nuestros lectores en su evolución personal».[i] Esta caja de herramientas de la que habla Ares, no es más que un conjunto de libros que exploran los aspectos de bienestar espiritual y filosófico que fomentan un autoconocimiento integral, no solo desde el clásico ángulo de la llamada autoayuda, sino que engloba la ciencia, la antropología, la sexualidad y los sapiencias de las culturas ancestrales. «Detectábamos que los libros de bienestar relacionados con disciplinas milenarias como mindfulness o yoga siempre tenían un halo de esoterismo. Mientras que los de pensadores griegos como Séneca y Epícteto, que son nuestros bestsellers, quizá eran aburridos o farragosos para el público general»

En efecto, fue Koan libros que exploró primero y con mayor éxito, la publicación de una serie de pequeños y encantadores libros que contienen los pensamientos de los grandes filósofos clásicos. En un formato de 15 cm x 10 cm, bajo la colección de nombre Grandes clásicos se pueden encontrar a Séneca, Aristóteles, Sexto Empírico, Epicteto o Cicerón. En estos libros que caben literalmente en un bolsillo, pueden acompañarnos día a día, una suerte de guía para afrontar problemáticas tales como la muerte, el envejecer, la amistad, la calma, la generosidad o la creatividad.


En la propia web de la editorial puede leerse los conceptos que mueven al desarrollo de su catálogo: Autoconocimiento para crecer, para desarrollarse, para descubrirse. Pues parte de este camino de reflexión está construido por libros como:

Meditación vedanta de David Frawley

Un texto fundamental para conocer la mitología hinduista y adentrarnos en una de las prácticas que hacen a la base del yoga. No es un texto para principiantes, una de las claves de este libro es lo profundo de sus conocimientos, ideal para ahondar en un terreno que ya se debe tener como adquirido.

El rinoceronte zen y otros koans que te salvarán la vida de John Tarrant

El libro propone la presentación de 15 koans en su forma original, que forman parte de las tres recopilaciones realizadas hace más de 1300 años. Luego vienen los comentarios sobre el koan, donde en muchas ocasiones se muestra lo divertido que puede ser trabajar con ellos; a veces relata la experiencia de alguien que ha trabajado alguno de estos textos y a veces muestra una situación que puede ilustrarlos. Y por último se trabaja con el propio koan en situaciones concretas donde habrá que formarse las interrogantes.

La vida de los sueños de Melinda Powell

Basada en la psicología jungeana y en estudios científicos que avalan su teoría, la autora (toda una eminencia en lo concerniente al mundo de los sueños) expone sus propias experiencias. Sueños recopilados en su memoria desde muy temprana edad junto a otros brindados por sus pacientes, forman el cuerpo de análisis para dar explicación a una materia que no ha dejado de fascinar desde que Freud los hizo materia de estudio.

Pero no solo el conocimiento personal y la sabiduría milenaria forman parte de las publicaciones de Koan. Existe otro ángulo de sus ediciones que completan una visión. En ese sentido les hablo de dos ejemplos:

Bajo el cielo nocturno de Stuart Clark

Este astrónomo y divulgador científico escribió un libro que no puede describirse con otra palabra que no sea: maravilloso. Una lectura que es difícil de soltar. La historia de la evolución de la humanidad desde una perspectiva diferente, la de cómo se miraba el cielo. Una manera encantadora y diferente de conocer sobre nosotros y sobre la ciencia del cosmos. Astronomía, física, ciencia e historia se juntan en este relato que no se parece a ninguno y que resulta difícil poder replicar.

La heroína de las 1001 caras de María Tatar

Un estudio antropológico indispensable, que finalmente aporta el equilibro necesario para un tema que fue dominado por el género masculino como objeto de estudio. La revisión del mito, para descubrir el valor de la heroína a lo largo de la historia, desde el mundo clásico hasta nuestros días, la presencia ignorada de la mujer como dueña de su destino encuentra en este ensayo, la puerta perfecta para revelarse al mundo. Valor, coraje, determinación, esas son las consignas de las heroínas que Tatar selecciona para que nunca más, el discurso esté dominado por un solo género.

Más de 50 títulos integran el creciente catálogo de Koan libros y por suerte la máquina editorial no se detiene. Para este 2024 nos esperan 3 novedades más, que pronto estarán en nuestro país:

John Tarrant cierra su libro con esta frase: “Ni siquiera tienes que buscar un koan…el koan te encontrará a ti”. En cierta forma es aplicable a los libros de esta encantadora editorial, porque sin duda hay uno que es para ti, pero si no llega solo, por favor búscalo, tu vida será mejor.

Por Soledad Viera

[i] https://www.elmundo.es/vida-sana/bienestar/2023/07/20/64b65d23e85ece72278b45aa.html

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Los elegidos del 2023

No es fácil seleccionar unos pocos títulos de entre la abrumadora cantidad de libros que anualmente llegan a nuestra librería pero, aun así, decidimos tomar esta ingrata tarea, arriesgándonos a dejar por el camino varios valiosos autores y sus obras. He aquí los cuatro libros publicados este año que destacamos como nuestros preferidos

En el mercado desde mes de setiembre, el último libro de Hugo Achugar, Caballo de Troya – sobre relatos y olvidos (Taurus), es una lectura de lecturas, un análisis de los procedimientos de conquista cultural de los últimos años, fácil de leer en su forma, pero magníficamente profunda como para seguir explorando las lecturas a las que hace referencia. Lúcido, actual, revelador en algunos aspectos y en otros reafirmante de conceptos, este libro merece toda la atención que se le pueda brindar. No debería estar condenado a formar parte del efímero sector de novedades, sino engrosar los fondos de cada librería, como constante recomendación para todo aquel que necesite una visión esclarecedora de los discursos y relatos de carácter histórico/políticos.

Nuestro viaje a Bs. As con motivo de la Feria del Libro, nos permitió tomar conocimiento de primera mano de la flamante publicación que hizo Siglo XXI y así adquirir antes que nadie este título de rabiosa actualidad. En El arribista del poder, el reconocido periodista político Diego Genoud, realiza una semblanza crítica del recorrido del abogado Sergio Massa, figura clave del mapa político argentino. En ella se describe su ascenso hasta llegar a ser ministro de Economía y luego candidato por la coalición peronista Unión por la Patria. Sin embargo, a lo largo del libro despliega también un recorrido por los últimos 40 años del panorama político partidario, en una de las democracias más convulsionadas de la región latinoamericana.

Editorial Criatura siempre en el rescate del Levrero más lateral, reeditó El portero y el otro una recopilación de cuentos cuyo original data de 1993. En este libro, el autor explora sus costados más kafkianos y autoreflexivos y como ejemplo de ello, les contamos el argumento de uno de sus cuentos “El inspector”: Un inspector interroga al inquilino de un edificio por un supuesto delito del que lo considera culpable y esto lo arrastra junto con el lector a un laberíntico monólogo interior sin salida que discurre entre las deducciones e hipótesis más lógicas y racionales hasta las suposiciones más descabelladas contadas con una dosis de humor e ironía insuperables.

Hernán Díaz, el último premio Pulitzer es el autor de una de las mejores novelas publicadas en 2023. Amalgamando diferentes estructuras de relato, consigue retratar el complejo mundo de las finanzas, desde sus comienzos en los años ‘20 hasta el feroz final de siglo. La forma en las que se mezclan las capas de las que está formada la trama, confirman la innegable habilidad de su escritor para entretener y mantener cautivado a sus lectores hasta la última página. Poder e intrigas bajo el velo del voraz capitalismo americano son las substancias que hacen a la alquimia de Fortuna (Anagrama), la novela que se convertirá en un nuevo clásico contemporáneo.   

Por Puro Verso

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VIGESIMO ANIVERSARIO DE PURO VERSO

El 3 de diciembre de 2003, hace hoy veinte años, abría sus puertas en la esquina de 18 de julio y Cuareim la librería Puro Verso.

Nuestro proyecto era una librería de fondo de catálogo donde tuvieran un espacio preponderante las Ciencias Humanas. Los primeros años fueron difíciles, Uruguay estaba sumido en una de las peores crisis económicas de su historia lo que repercutía fuertemente en el comercio interno. A pesar de la buena recepción y colaboración de editores y distribuidores, nos costaba llenar las estanterías de libros en un espacio de más de 150m2. Pero poco a poco el país fue repuntando, las ventas fueron aumentando y el stock creciendo a un ritmo aún mayor. Tal es así que, pasados un par de años, las bibliotecas estaban rebosantes de ejemplares y ante la falta de espacio fuimos montando un entrepiso con una estructura modular de madera, que iba creciendo según aumentaba nuestro stock.

Un paso decisivo para ampliar nuestro catálogo fue la importación directa de libros españoles. Mi vinculación profesional con el grupo Anaya facilitó que sellos tan importantes como Alianza, Cátedra, Técnos y Pirámide, entre otros, reingresaran a Uruguay a través de Puro Verso. 

Nuestra expansión exterior en lo que tiene que ver con los sellos editoriales fue a partir de ahí muy rápida. Invitados al LIBER, extendimos nuestros contactos en España y, a través de las Distribuidora Azteca (hoy Grupo Nahui) Panoplia y Cauce, fuimos incorporando nuevos sellos. Lo mismo hicimos desde Argentina, asistiendo cada año a la Feria del Libro de Buenos Aires, investigando y sumando pequeñas editoriales independientes y otras históricas, pero poco o no distribuidas en Uruguay.

En lo local fortalecimos los vínculos con todas las editoriales y distribuidoras nacionales y en pocos años nos convertimos en una de las librerías con mayor número de títulos del país cerca de 45 mil y un stock de más de 100.000 ejemplares. 

A fines de 2013 un cambio de propiedad en el inmueble y su posterior reforma nos obligó a mudarnos temporalmente a un nuevo local en la calle Yí. En 2017 regresamos a nuestra sede fundacional e incorporamos el semisótano de la calle Cuareim donde en los años 60 y 70 funcionaba Teluria, una célebre peña donde actuaron Jorge Cafrune, Mercedes Sosa y Alfredo Zitarrosa entre otros. Hoy en día es un espacio multifuncional donde realizamos presentaciones de libros y algunos eventos culturales. Finalmente, en 2019, tras cambios societarios, Juan Castillo quedó como director y Soledad Viera como encargada de la librería, concretándose un necesario cambio generacional que en estos cinco años dio excelentes resultados.

Como parte de la adaptación de la librería a los nuevos tiempos incorporamos la venta online a través de nuestra web puroverso.uy, ingresamos en la Cámara Uruguaya del Libro, participamos en la Feria Internacional del Libro de Montevideo y en otros eventos en el interior del país, estamos presentes desde el primer año en La Noche de las Librerías, incorporamos con notable éxito la Cita a Ciegas con un Libro, creamos un sistema que premia la fidelización a través de nuestros “Versos”, etc.

Fueron años de crecimiento, en los que debimos superar algunas amenazas que se cernían sobre nuestra profesión, como el auge del libro electrónico con la aparición del Amazon Kindle. Sin embargo, pese al crecimiento inicial de este nuevo soporte, nunca llegó a imponerse sobre el libro tradicional que sigue prevaleciendo como la principal fuente de lectura. Para ello fue y es fundamental el papel del librero, una profesión totalmente vocacional que requiere una gran formación y conocimiento. Esa es la clave fundamental del éxito de nuestra librería que cuenta con un formidable equipo humano formado por grandes profesionales.

Con estas líneas queremos agradecer a todos nuestros clientes, proveedores, amigos y colaboradores por habernos acompañado en esta celebración.

Fernando Castillo

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Los otros, otros

No recuerdo un año en el que, de la centena de publicaciones nacionales salieran dos novelas diametralmente opuesta en sus temáticas y autores, pero a la vez poseyeran un eje en común. Pues, este año si se dio. Las novelas son: El pijama de Lynch (Yaugurú, 2023) y El otro (Alfaguara, 2023)

La primera vio la luz en el mes de abril, su autor Felipe Palomeque (Montevideo, 1985) tiene publicados tres libros anteriores, todos ellos en un circuito de editoriales independientes. Probablemente hoy en día sean difíciles de encontrar y aún ésta última obra, les cueste visualizarla en una librería, pues no habrá pilas inmensas de ejemplares, ni posters de promoción. La segunda salió al mercado tan solo un mes más tarde, su autor Marcelo Estefanell (Paysandú, 1950) uno de los consagrados de nuestras letras, posee uno de los grandes bestsellers de factura nacional, El hombre numerado (Aguilar, 2007). Fue en nuestra librería que se realizó la presentación de su último libro, con una concurrencia pocas veces vista.

El pijama de Lynch, impresiona desde su diseño, con sus dos tapas (sin adelante ni atrás) en forma de disco de 7 pulgadas que representan un Lado A y un Lado B. Con un lado que corresponde a las anécdotas de viaje de un egresado universitario que recorre el mundo y el otro lado que lleva el registro de su periplo tratando de escribir un libro.

La de Palomeque es una narrativa descontracturada y sencilla a simple vista, capítulos cortos que corresponden a lo vivido en el día registrado en la esquina superior derecha de la página, cual registro en una agenda o diario de viaje. Los hechos relatados son de tono cómico o absurdo, otros cotidianos, cercanos a cualquiera de nosotros, es imposible no leerlo con una sonrisa en el rostro y culminar cada uno de ellos esperando al próximo.

El otro, es una novela clásica, clásica en el sentido de que no presenta sorpresas en la estructura o formato. En sus 283 páginas, si bien la historia va y viene entre un presente ubicado en el 2002, los años negros de la dictadura y los avatares de la Guerra Civil Española, su lectura no representa un desafío mayor para el lector, la habilidad de Estefanell radica en hacer de un pasaje de tiempo a otro, algo tan sencillo como entretenido.

¿Pero entre varias diferencias, cuál es el punto en común? Pues muy sencillo, ambas tratan de un doble. En la literatura, sobre todo en la literatura fantástica, el mito del doble ha recorrido un largo camino y se manifiesta con el término alemán doppelgänger (“el doble que camina al lado”). El psicoanalista Otto Rank (1884-1939), discípulo de Sigmund Freud, desarrolló este tema en su obra El doble (Sequitur, 2022), publicada en 1914 en forma de artículo en la revista psicoanalítica Imago. Ahí hace una descripción de este fenómeno desde el relato del audiovisual El estudiante de Praga (1913) con guion de Hanns Heinz Ewers, pasando por clásicos de la literatura universal: Dostoyevski (El doble), Stevenson (Dr.Jekyll y Mr. Hyde), Jean Paul (Los mellizos), E.T.A. Hoffman (Los elixires de la vida), Maupassant (El horla), Oscar Wilde (El retrato de Dorian Gray), entre otros.

Obviamente Rank explora las implicancias del imaginario del doble con relación a la teoría psicoanalítica, su interpretación como una manifestación del miedo a la muerte, la culpa, etc. Pero no por ello deja de ser una suerte de análisis literario de las obras que trata, y un análisis escrito con una claridad digna de un ensayista de letras y no solo de un médico. El psicoanalista identifica en estas obras la representación del doble, mayormente, como un ser malvado (debe entenderse que la obras son todas del género fantástico), el gemelo malévolo que aparece solo para perturbar la vida del protagonista y en la gran mayoría de los relatos, llevarlo por un camino de desgracia que desemboca en una muerte trágica.

Sin embargo, los dobles de Palomeque y Estefanell son muy diferentes a estos dobles góticos, de hecho, son diferentes entre sí. Mientras en el Pijama de Lynch el doble se manifiesta entre el propio narrador y su psiquis de escritor (ustedes interpretarán si es real o imaginario), en El otro, el doble es absolutamente real, es el encuentro y el devenir de dos hombres con similitudes físicas asombrosas. Mientras en una historia, uno divaga entre el conflicto de encontrar una voz literaria al mismo tiempo que desarrolla una vida sin sobresaltos y rutinaria, en la otra historia, el doble enfrenta las dolorosas consecuencias fatales de parecerse a un guerrillero buscado.

Palomeque echa mano de una habilidad admirable para tejer una serie de referencias que dan a un lector inteligente la pauta para desplegar una literatura sumamente rica, entre ocurrencias humorísticas y a simple vista sin importancia, se desata un sentido profundo entre ser/pretender y entre escritor/obra. Estefanell en cambio explora lo humano de su doble, la partida no es con un gemelo malvado, sino con un hombre de carne y hueso que llevó la carga de un fatal parecido. Las duplicidades en Estefanell se transforman en vidas que se miran al espejo, que se debaten con demonios muy reales, conflictos bélicos internacionales y nacionales y hasta con la propia enfermedad.

Pocas veces la literatura uruguaya nos da una oportunidad como esta para explorar dos novelas tan diferentes, de dos escritores tan diferentes y a la vez encontrar con satisfacción, dos formas totalmente distintas de tratar un centro común. Cada una de ellas ofrece una experiencia de lectura distintas, ambas son una elección recomendable, pero leerlas a las dos es simplemente, perfecto.

Por Soledad Viera

A continuación, algunas de las obras con temáticas de dobles tratadas por Otto Rank

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David contra Goliat

En uno de los platillos de la balanza están los mega grupos editoriales con la capacidad de editar más de 1800 títulos al año, con catálogos integrados por más de 20 mil autores y sellos editoriales que se cuentan por centenares, redes de distribución internacionales, infraestructuras que colman las librerías con exhibidores y publicidades…en el otro platillo están las editoriales artesanales.

Todos conocemos a las primeras, son aquellas editoriales cuyos libros los vemos promocionados en lugares tan disímiles como un ómnibus o supermercados; pero qué hay de las otras. ¿Dónde se encuentran esos pequeños sellos cuyas tiradas no superan los 100 ejemplares, algunos en formatos de fanzines y otros con ediciones tan cuidadas y especiales en sus ilustraciones y diseños que parecen una pequeña obra de arte?

La Feria de Editores en Buenos Aires es uno de esos maravillosos espacios que alberga durante 5 días a todos aquellos editores independientes que desafían a los números. Este año fue nuestra primera visita a FED y los resultados no pudieron ser mejores, entre el ambiente inundado de originales libros editados con visible dedicación, la variedad de autores, temáticas y procedencia de los proyectos, destacamos a Mochuelo ediciones y Buchwald.

Mochuelo nacida en 2014 y Buchwald en 2016 comparten este recorrido contracorriente, no solo internacional sino también nacional. La coyuntura argentina siempre desafiante en lo económico, parecería ser en un principio un motivo para el desaliento, pero resulta todo lo contrario.

Mochuelo:

_Nosotros estuvimos unos años en Europa, conocemos el mundo editorial de otros países, y lo que pasa acá es positivamente singular. Más allá de las crisis económicas, siempre prima el deseo de hacer, de crear, con lo que se tenga a mano. Nosotros estamos felices porque lo que hacemos suele hacernos conocer gente con la que compartimos gustos, y de cierto modo valores. Nuestros libros procuran ser bellos, pero a la vez decir algo real; algo que se escape de las agendas de los medios o instituciones.

Buchwald:

_ El mercado argentino del libro tiene una tradición muy generosa en cuanto a oferta y demanda, y eso hace que la máquina siga funcionando a través de las décadas y los mandatos. Hay una comunidad muy fuerte (me gusta llamarla así en lugar de “mercado”) que se mantiene viva gracias a todos los actores involucrados. Hay escritorxs, editorxs, librerxs, lectorxs, etc. que mantienen la llama encendida a pesar de que la tiranía de ciertos sectores (como el papel) sea una amenaza constante. Esa comunidad es lo que hace que sea tan satisfactorio hacer libros en Argentina. Y es la que nos salvará cuando todo se vuelva más difícil e insostenible.

En 2022 el diario La Nación titulaba: ¿No hay papel? La industria editorial preocupada porque no puede imprimir libros iUn artículo con un título que eriza a aquellos que amamos a los libros y que debió ser una razón para el desvelo, no parece haber cambiado demasiado hoy en día en que los precios en la vecina orilla son prohibitivos para sus habitantes. Pero, aun así, el espíritu de estas editoriales no decae y sus resultados son de una calidad inusual. En estas constantes circunstancias las intenciones de editar son fundamentales.

Mochuelo:

_ El sello responde a una serie de intereses personales y vitales que teníamos -y tenemos- en tanto amantes del arte y los oficios del libro. Por lo cual, empezar a ser editores fue un proceso natural y armonioso que retoma muchas intenciones previas.

Buchwald:

_ Con la entidad del libro en la coyuntura actual y su distribución como bien cultural, es que adoptamos la edición artesanal. No era nuestro objetivo tener lectores coleccionistas que se enfocaran en la excelencia de los materiales y técnicas de encuadernación, sino que buscábamos un camino que nos permitiera hacer libros cómo queríamos y con las capacidades financieras limitadas que teníamos. Eso siempre implica experimentar con lo que está a mano y, a la vez, correrse un poco de las reglas. Las ediciones artesanales permiten reconfigurar muchas de las condiciones que gobiernan el mercado como, por ejemplo, la polución de novedad constante para mantenerse visible en las vidrieras del circuito y los tiempos tan veloces como inverosímiles para llevar a cabo todo el proceso de producción. Sin duda eso fue un motor.

Las lógicas de ganancias no son las mismas para estas editoriales que para los grandes conglomerados y tampoco pretenden serlo, el foco se pone en el objeto y en conseguir espacios para divulgar su arte, un arte que parece retomar costumbres y formas de producción olvidadas.

Mochuelo:

_ Sobre el exterior, tenemos mucha relación con España, de hecho está por salir muy pronto William Morris estuvo aquí, un hermoso libro de y sobre el autor, que será publicado por los amigos de El Desvelo, de Santander. Como las tiradas son escasas y artesanales, no tenemos distribución; todo va y viene en pequeñas cantidades en valijas. Por eso la proyección es más “artesanal” que cuantitativa. Después, solemos hacer envíos a Chile o Uruguay, siempre con la misma modalidad.

Buchwald:

Llegamos al exterior a través de ferias en las que asistimos como invitados o en ferias argentinas (FED, Migra, Edita, Invierno) con presencia fuerte de librerías de Latinoamérica, como en el caso de Puro Verso. Las ferias son espacios que nos dan mucha apertura para exhibir nuestro catálogo y conocer a nuestros lectorxs y librerxs. Ese acercamiento siempre redunda en conocimiento de las preferencias e inquietudes, y por consiguiente en los libros por venir.

Las opciones de lectura están sobre la mesa, desde Puro Verso solo nos queda recomendar a estas dos editoriales cuyo trabajo excede el simple hecho de imprimir palabras en papel, y les dejamos la carta de presentación que ellas mismas les dirigen:

Mochuelo

Somos una editorial artesanal dedicada a textos que consideramos útiles; no nos ceñimos a las especializaciones, buscamos autores y obras que tengan un contenido bello y que a la vez promuevan la reflexión y la libertad, aunque fuera en cantidades escazas.

Asimismo, podemos tranquilamente elegir creaciones algo bizarras, o que lo parecen para esta posmodernidad que tiene a la brutal uniformidad. Por eso encontrarán a Blake, Paracelso, ensayos anarquistas de Rafael Barrett hasta un ensayo sobre esa suerte de mesianismo que habitaba en Le Corbusier, artista del que mostramos sus facetas menos conocida, como la de pintor o escritor.

Buchwald

BUCHWALD idea un catálogo de máximo 6 títulos por año con tiradas de 50 ejemplares cada uno. Dedicamos a cada título el tiempo que los libros mismos en su singularidad nos impongan. Editamos no solo para compartir nuestras lecturas, sino también para que esas lecturas regresen permanentemente henchidas con la de nuestros lectores. Y nos gusta pensar que, además, la edición artesanal se nos ofrece como una mediación, una forma estética que puede ser, ella misma, un potencial contenido.

Por Soledad Viera

i https://www.lanacion.com.ar/cultura/no-hay-papel-la-industria-editorial-preocupada-porque-no-puede-imprimir-libros-nid09022022/

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Feelgood

¿Acaso existe alguien que no quiera sentirse bien?

Supongo que ese habrá sido el inicio del género de novelas que hoy se conocen como: novelas feelgood. Llamarlo género quizás es demasiado, quizás un subgénero sería más adecuado, pues bien podría estar englobado dentro de la novela romántica dado su general temático de encuentros y desencuentros amorosos. Pero pertenezca o no a alguno de los nichos novelísticos ya existes, definitivamente se ha instalado como una política editorial internacional.

Su origen no está claro pero la mayoría lo sitúa en Inglaterra, en el blog de Rosalía Navarro se puede leer que su nacimiento se dió en “Gran Bretaña, durante la II Guerra Mundial”. [i] Más recientemente, en el mismo país las comenzaron a llamar literatura up lit, respondiendo a un entorno de incertidumbre política devenida desde el comienzo del referéndum por el Brexit, alrededor de 2016. Un tipo de historias que ayudaran a levantar el ánimo y crearan una suerte de escape a un futuro con más dudas que certezas.

El último impulso para su definitivo establecimiento en el mercado, fue la pandemia COVID19, un momento más que oportuno para necesitar historias que rebocen de endorfinas. Historias que enaltecen las relaciones de amistad, el amor de pareja y que destacan por la empatía de sus personajes en un mundo hostil, donde las personas comunes triunfan por encima de las adversidades cotidianas. Sea cual sea el lugar o la época en la que nacieron, su cometido es: hacernos sentir bien.


¿Pero cuáles son las características de estas novelas?

  1. Un final feliz: claramente no estamos frente a una novela feelgood si el final es dramático o retorcido
  2. Locaciones agradables: hay lugares comunes en donde unas historias de estas características desarrollan sus eventos. Entre ellos está las librerías, los parques, los cafés y las bibliotecas, aunque obviamente pueden variar.
  3. Atmósfera general: los paisajes y las ambientaciones parecen tener una importancia tan grande como la misma historia, así las praderas, los parques y aún los espacios cerrados como bibliotecas, son descriptas de manera de crear un actor más en la trama
  4. El ritmo de la acción: no se trata de desarrollos de gran intensidad y acción sin fin, más bien son historias que transcurren a un ritmo ameno y cuyas circunstancias siguen el ritmo de la vida misma.
  5. Los personajes olvidados: sin duda hay una amplia gama de actores en estas tramas, al igual que en cualquier novela, pero existe un factor en común y es la aparición de “marginados”. Mujeres con niños a cargo, divorciadas, embarazadas, ancianos, niños y en definitiva un grupo de personas que en otras narrativas cumple más un aspecto secundario, parecen cobrar aquí mayor protagonismo.
  6. Las historias: Alejadas de los dragones y los príncipes, o los millonarios que se fijan en la joven que todos olvidan, estas historias tratan de eventos con los que es más factible identificarse
  7. Feelgood: En definitiva, lo que debe quedar al momento de cerrar el libro es, un buen sentimiento y la esperanza en que a veces, las cosas pueden terminar bien.

A continuación, les mostramos algunos títulos que pertenecen a esta categoría y que pueden encontrarse entre los más recomendados de los sitios especializados.

Jinbocho, Tokio, el barrio de las librerías y de las editoriales, paraíso de los lectores. Takako, con veinticinco años y una vida bastante descolorida, no suele frecuentar ese barrio. Sin embargo, es allí donde se encuentra con la librería Morisaki, que ha pertenecido a su familia durante tres generaciones. Es el reino de Satoru, el excéntrico tío de Takako, que, entusiasta y un poco trastornado, dedica su vida a los libros. Pero Takako es el polo opuesto de su tío; no ha salido de casa desde que el hombre del que estaba enamorada le dijo que quería casarse con otra. Entre discusiones cada vez más apasionantes sobre la literatura japonesa moderna, un encuentro en un café con un tímido desconocido y unas revelaciones sobre la historia de amor de Satoru, Takako irá descubriendo poco a poco una forma de comunicarse y de relacionarse que parte de los libros para llegar al corazón. *1


Smita, Giulia y Sarah no se conocen, pero tienen en común el empuje y el tesón de las mujeres que rechazan lo que el destino les ha reservado, rebelándose contra las circunstancias que las oprimen. Smita vive en la India y sobrevive recogiendo excrementos de una casta superior. Está decidida a que su hija no siga sus pasos: ella irá a la escuela, aunque eso suponga desafiar las normas. En Italia, Giulia trabaja en el taller familiar confeccionando pelucas de pelo auténtico. Cuando su padre sufre un accidente y el negocio está al borde de la quiebra, Giulia tendrá que afrontar la adversidad con valentía. Por su parte, Sarah es una abogada de éxito en Montreal, pero para llegar hasta ahí ha tenido que sacrificar toda su vida personal. Cuando un día se desmaya en medio de un juicio, comprende que la vida es mucho más que el trabajo. Como hilos invisibles, los caminos de estas tres mujeres se entrelazan, formando una trenza que simboliza la voluntad inquebrantable de vivir con esperanza e ilusión. *2

Novela que en principio podría resultar un drama, ya que nos habla de una época muy dura, como lo fue la Segunda Guerra Mundial. Pero nada más lejos de la realidad, esta novela es la muestra de que se pueden contar sucesos muy duros de una manera muy ligera. La novela es sencillamente genial, te ayuda a entender muchas cosas de las que pasaron con la invasión nazi y la lees en un suspiro. *3

Sus dos protagonistas son Nicki Aldrich y River Jackson, inseparables desde que llegaron al mundo con 47 minutos de diferencia. Sí, son mellizos.Viven y se crían en un pequeño pueblo costero, dando paseos en bicicleta, pasando las tardes bajo los árboles y compartiendo sus primeros amores o secretos. Sin embargo, con el paso de los años, ambos esperan escapar de este lugar. Dos caminos diferentes que les separan, les hace perder su identidad y tener que volver a buscar aquello que les hacía brillar *4

Esta novela se centra en el poder de la amistad y en los lazos que nos unen a otras personas. Y si hay un valor que sobresale del resto en ella, éste es la esperanza. La historia comienza con una cafetería, un cuaderno y una oportunidad muy peculiar: decir la verdad. Nada que deba asustarnos, pues en realidad se la contarás a varios desconocidos, en concreto, a seis, que son el número de protagonistas. La libreta, que viaja de mano en mano, se llena de confesiones no contadas anteriormente, que ahora se comparten y que va creando un círculo de solidaridad entre sus protagonistas que, no exentos de riesgos, se sentirán acompañados. *5

Si gustan conocer más títulos sobre esta categoría de novelas, en notas al pie tienen los links a los diversos blogs con más recomendaciones.

Por Soledad Viera

*1 https://www.montevideo.com.uy/Tiempo-libre/Mis-dias-en-la-libreria-Morisaki-una-novela-sobre-libros-y-sentimientos-uc851520

*2 https://www.educaciontrespuntocero.com/libros/novelas-feel-good/

*3 https://pilarncolorado.com/lecturas-feelgood-leer-y-sentirse-bien/

*4 https://www.hola.com/seleccion/20230309227794/mejores-novelas-feel-good/

*5 https://www.hola.com/seleccion/20230309227794/mejores-novelas-feel-good/

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Dua Lipa y los libros

No es un error, Dua Lipa tiene mucho que ver con libros.

Los números de la cantante británica-albanesa son impresionantes: ha vendido 153 millones de copias entre singles y álbumes, su concierto virtual en streaming “Studio 2054” de 2020 atrajo la friolera de 9 millones de asistentes, es la tercera mujer más escuchada de spotify y en su última gira dio 94 conciertos a lleno total, cerrando con un mega show para 200 mil personas. Además, fuera del estudio de grabación, diseñó para Pepe Jean en 2021 y en 2023, estrenó en Cannes su colaboración con Versace para la colección verano llamada “La Vacanza”. Además, en los próximos años la veremos en alguna participación en cine. Y esto con solo 27 años.

Con varios flancos cubiertos en el mundo del espectáculo, parecería que poco le queda por hacer, pero no es así, en febrero de 2022 Dua Lipa lanzó la plataforma Service95, destinada a promover el mundo del arte a través de su página web, newsletters semanales, el podcast Dua Lipa at your service y desde principios de este año: un club de lectura. La consigna de Service95 Book Club, es promover la lectura por su importancia como la representante de las diversas voces mundiales, e invitan a sus miembros “a leer el libro del mes junto a la ayuda de guías de discusión y formular preguntar a los autores” para ampliar el valor de la lectura.

No es la primera, ni será la última celebridad que maneje una plataforma con la consigna “Club de lectura”, de hecho, ya hemos hablado del famoso Reese’s Book Club una plataforma de éxitos editoriales de los que se nutre su productora Hello Sunshine y que no se cansa de convertir en series y películas. Lo de la sureña se ha transformado en una página netamente comercial más que en un espacio donde la lectura se consuma por su placer mismo.  En la sección SHOP del Reese’s Book Club, pueden adquirirse por precios que oscilan entre 8 a 90 USD, desde esponjas para baño, a sets que incluyen cremas hidratantes, pinceles y velas aromáticas. Algo similar está pasando con Belletrist, tal es el nombre del club de lectura fundado en 2017 por la actriz Emma Roberts y que ya derivó en una productora (Belletrist Productions) con dos proyectos para gigantes del streaming: uno para Netflix basado en un cuento de V.E. Schwab y para Hulu basado en una novela de Carola Lovering.

Más allá de que Dua Lipa, “aún” no se ha puesto en la tarea de convertir los libros en imágenes, su club de lectura tiene un perfil muy diferente.

  1. Su catálogo muestra un claro enfoque hacia una literatura no masiva. Si bien hay algunos best- sellers, el perfil general no apunta a las cifras de ventas.
  2. No solo hay novelas, tiene una interesantísima selección de ensayos, biografías, un poemario y hasta un par de obras de teatro.
  3. Es uno de los pocos clubes de lectura que tiene en su catálogo de recomendaciones autores de habla hispana, no solo un clásico universal como Cien años de soledad , sino también la argentina Samanta Schweblin con Distancia de rescate y el colombiano Juan Gabriel Vázquez con El ruido de las cosas al caer

Las recomendaciones personales de la cantante ocupan una sección aparte y también muestran unas características distintivas

  1. Hay una fuerte carga de lecturas feministas, no en vano, Dua Lipa reconoce que su camino hacia el feminismo fue gracias a 3 libros que le cambiaron la forma de ver el mundo: Mala feminista (Capitan Swing, 2016)de Roxane Gay, El mito de la belleza (Con tinta me tienes, 2020) de Naomi Wolf y Los hombres me enseñan cosas (Capitan Swing, 2016) de Rebecca Solnit

2- La sección no se limita a mostrar aquello que leyó la cantante y ponerlo a la venta, bajo la consigna de “un libro escogido personalmente por Dua”, se despliega una batería de herramientas de exploración del mismo: Entrevista con el autor, guía de lectura y discusión de la obra, selecciones de otros libros realizada por los propios autores tratados, material de contexto para la obra y hasta una playlist que ambientan el tiempo en que se desarrollan los hechos narrados.

3- Existe una intención de tratar con cuidado cada obra escogida y hacerla sentir personal ya que, en cada mes, la cantante escribe su impresión al leer el libro seleccionado, y qué dejó en ella su lectura.

La tarea que realiza la británica conlleva además un serio compromiso con el cambio que es posible al acceder a la lectura y sosteniendo esa idea es que en el mes de junio pasado visitó la cárcel de mujeres de Downview en Surrey. En charla con las presas, pudo conocer de primera mano cómo “la lectura las ayuda a construir una amistad, así como prepararlas para la vida fuera de prisión”

Lamentablemente no tenemos acceso en Uruguay a todos los libros que se recomiendan en Service95 Book Club, muchos de los cuales sería interesantísimo leer, pero vayan aquí una selección de algunos que sí están disponibles en nuestra librería.

Douglas Stuart (1976) es uno de los autores predilectos de Dua Lipa, su libro Historia de Shuggie Bain (Sexto Piso, 2021) fue el libro seleccionado del mes de Junio y su último libro Un lugar para Mungo (Random House, 2022) también forma parte de los recomendados del sitio.

Lisa Taddeo (1980) también es una autora que se repite en las recomendaciones de la cantante con dos títulos: el ensayo Tres mujeres (Principal de los libros, 2020) y la novela Animal (Principal de los libros, 2021)

Kanzuo Ishiguro (1954), aparece con su último libro Klara y el sol (Anagrama, 2021)

Ahora ya lo saben, si no les gusta la música de Dua Lipa, no importa ámenla por ser nuestra nueva soldado en la lucha por la lectura y los libros.

Por Soledad Viera

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La isla de los autores olvidados

La isla de Sajalín fue durante años la obsesión de Antón Chejov. Finalmente consiguió costearse el viaje desde Moscú para visitarla en su carácter de médico encargado de revisar las condiciones en que vivían los presos insulares. Este pequeño territorio, cuya historia se remonta a varias centurias de dominio chino, japonés y ruso, ha sido una fuente de inspiración literaria aún más allá de venerables autores como el maestro ruso. Y también lo fue para el fundador del sello allá por 2009 cuando decidió con un socio la creación de una editorial que fuera al rescate de autores olvidados. Desde entonces este sello con sede en Barcelona ha ido alumbrando el camino de las letras con un catálogo que ya supera el centenar y trajo en sus cuidadas ediciones a escritores desconocidos o muy poco difundidos en lengua española. Dos colecciones bajo el mismo sello -Sajalín y Al margen- que traen al público firmas tan disímiles como la croata Ivica Djikic, o el japonés Ozamu Dasai -autor de una magnífica y contundente novela existencialista como Indigno de ser humano-, Friederich Christian Delius, o el australiano Kenneth Cook.

Una mirada en particular sobre su colección Al margen revela notables hallazgos, al tiempo que una operación de rescate de un puñado de narradores que o bien han caído en el olvido, o dado lo exiguo de su obra han permanecido relegados y, sobre todo, ignorados por los catálogos de los grandes sellos.          

Hay allí verdaderas obras maestras como El callejón de las almas perdidas, del estadounidense William Lindsay Gresham. Una novela de crudo realismo que podría inscribirse, como muchas de esta colección, en el noir más descarnado de las letras norteamericanas. Este libro de Gresham que sigue los pasos de un charlatán e ilusionista de circo de fenómenos por una América en crisis durante los años cuarenta deslumbró al cineasta mexicano Guillermo del Toro que la convirtió en un correcto largometraje de gran acogida por la crítica.

Esta colección en particular se inició con la publicación de uno de los autores de culto más reconocidos por crítica y público fuera de Estados Unidos. Las novelas de Edward Bunker reflejan el mundo del hampa, en particular el de la ciudad de Los Angeles, que él conoció de primera mano. Bunker fue asaltante de bancos, estafador, falsificador de monedas, yonqui y por muchos años presidiario, un mundo que luego describiría en algunas de sus obras. Llegó a figurar en la famosa lista de los hombres más buscados por el FBI, pero de algún modo su redención llegaría con la literatura. Su novela No hay bestia tan feroz, para muchos su obra maestra y cuyo título parte de una línea de Ricardo III de Shakespeare, narra en primera persona la salida de la cárcel de Max Dembo, un atracador que intenta sin éxito abandonar el delito, pero termina aferrándose al mismo para sobrevivir en una ciudad tanto o más salvaje que él.

Uno de los escritores más publicados por la colección es el también estadounidense Chris Offutt, autor de varias novelas y cuentos de un realismo sucio que retrata impiadoso la vida en los Apalaches y en los apartdos pueblitos de un Kentucky agreste y lejano donde el sueño americano es una burla cruel. Este notable escritor es también uno de los grandes innovadores en la novela negra con obras de una potencia literaria que recuerdan al mejor Jim Thompson, como Noche cerrada donde la caída en el abismo se narra con un lenguaje seco y preciso, sin embargo cargado de lirismo. Los cuentos de Kentucky seco -una alusión al bourbon de alto octanaje que deja una huella imborrable en quien lo bebe- retratan sin piedad a los personajes que viven y mueren en las montañas del sureste norteamericano. Y son definitivamente negras las novelas que componen la (por ahora) trilogía de Mick Hardin, un investigador que pertenece al ejército y que eventualmente vuelve a su Kentucky natal para terminar involucrado en la investigación de algunas muertes sospechosas. Offutt ha publicado hasta ahora tres títulos en esta saga: Los cerros de la muerte, Los hijos de Shifty y The Hills Code, de aparición reciente y aún no tradiucida al español. Pero este año también Sajalín rescató su primera novela, El buen hermano, donde ya están presentes todos los elementos de su gran narrativa.

Otro de los rescates es el del británico Ted Lewis, un autor que tal vez para algunos resulte familiar por la adaptación cinematográfica de una de sus novelas más célebres Carter, con Michael Caine en el papel protagónico. La saga de Carter, también publicada casi en forma íntegra por Sajalín, sigue a este parco asesino a sueldo y describe como pocos lo han hecho los bajos fondos londinenses en los años de 1960 a 1970. En la misma época, pero de vuelta a esa otra América que no aparece en los productos de Hollywood, otro maestro de la narrativa caído en el olvido es Newton Thornburg, autor de dos notables obras ubicadas en esta línea. Cutter & Bone, donde dos ex combatientes de Vietnam que malviven en Los Angeles y se topan con las mafias locales protagonizan esta impresionante epopeya. Morir en California es la otra obra de este rescatado, y narra la búsqueda de justicia de un padre que abandona su vida y su granja en el Illinois rural para saber qué pasó con su hijo.

También dentro de la novela criminal la colección comenzó a publicar al norteamericano Daniel Woodrell, con una narrativa muy en la línea de Offutt, aunque en su caso ambientada en los pantanos de Louisiana. Se dice que Woodrell fue quien inventó el término country noir para referirse al tipo de literatura que él y otros de sus colegas hacían y hacen hoy. Lo cierto es que en sus textos hay huellas reconocibles no sólo de los grandes del noir sino también del gótico sureño. El sello barcelonés comenzó por el primer título de la trilogía de René Shade, un ex boxeador convertido en policía, que inicia su andanza en Bajo la dura luz.

            El irlandés Donal Ryan es otra de las voces de enorme fuerza narrativa que Sajalín trae para sus lectores. Su obra se inscribe más de lleno en el realismo sucio y con ello encaja como un guante su disección de las vidas miserables de hombres y mujeres en apartados pueblos, barridos por las crisis económicas y las burbujas inmobiliarias, como ocurre por ejemplo en Corazón giratorio.

Sajalín ya ha superado el centenar de títulos, algunos de ellos con repetidas reediciones como la mencionada novela de Bunker -a propósito, con un cameo en la recordada Reservoir Dogs de Quentin Tarantino, donde interpreta al asaltante Mr. Blue-, que ya va por su octava reimpresión. En cada título el sello vuelve a mostrar el cuidado de sus traducciones y edición, con lo que prueba una vez más el valor de las pequeñas editoriales independientes.

Por Renzo Rossello – Periodista y escritor

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Nuestros libros en el Día Nacional del Libro

En esta oportunidad, el artículo está escrito en plural, todo el equipo de Puro Verso colaboró para celebrar el Día Nacional del Libro, haciéndoles saber cuáles han sido las lecturas que nos han marcado y qué estamos leyendo hoy en día.

Quienes conformamos este grupo de trabajo somos grandes amantes de la lectura desde muy temprana edad, hemos recorrido caminos diferentes literariamente, pero al momento de compartir aquello que nos gusta, todos estamos siempre dispuestos a oírnos y aprender uno del otro. La diversidad de autores y géneros que nos han formado es lo que nos permite abarcar mayores áreas en nuestro trabajo, tanto para recomendar a nuestros clientes, cómo para orientarlos en la búsqueda de nuevas lecturas. Así que aquí vamos nosotros y nuestras lecturas (la imágen de la derecha corresponde al libro que estamos leyendo hoy en día):

Federico:

Gonzalo:

Juan:

Miriam:

Pablo:

Soledad:

Por Puro Verso

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Cuando se hace la luz

“En 1957, yo estaba en tercer curso cuando los rusos lanzaron el primer satélite artificial, Sputnik, y comenzó la carrera espacial entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Me sentí muy orgulloso de poder calcular, con las matemáticas que acababa de aprender, la velocidad del Sputnik alrededor de la Tierra y su periodo de revolución, de en torno a una hora y media”

La vocación científica del físico francés Serge Haroche estuvo marcada, como les sucedió a numerosas personas en aquellos años, por logros pioneros y el clima político de la época. Serge Haroche es un físico francés nacido en el Marruecos colonizado por Francia en el año 1944, poco tiempo después del Sputnik, en 1963 iniciaba sus estudios en la Escuela Normal Superior y en la Politécnica de Francia. Se formó en pleno auge científico de la Francia de postguerra, de la mano de maestros excepcionales, también galardonados con el Nobel de Física: Claude Cohen-Tannoudji, Pierre-Giles de Gennes, entre otros. 

El libro “La Luz revelada” (Debate, 2023) es la memoria viva y vibrante de quien se ha dedicado durante 50 años a estudiar la luz como fenómeno físico. El libro está escrito entre 2018 y 2020 de manera que recoge aspectos que están en el orden del día de la discusión actual como la postverdad, el negacionismo hacia la ciencia y el relativismo cultural.

Su carrera como investigador lo llevó a ser ganador junto al físico norteamericano David Wineland del Premio Nobel de Física de 2012 por sus trabajos en óptica cuántica y la interacción entre luz y materia, en particular el reconocimiento de Haroche se debe a sus aportaciones en la técnica de entrampar fotones en una cavidad (caja). Lo obtenido por Haroche es algo asi como querer retener agua con la mano sin que nos escape ni una gota. Así de complicado es el asunto, y Haroche nos lo cuenta con rigor y detalle exquisitos a lo largo de las 476 páginas del libro. Precisamente por esto, el libro es también un formidable texto de divulgación sobre la historia del conocimiento de la luz y las más fundamentales teorías de la física moderna.

El formidable recorrido histórico comienza con las pioneras observaciones de Galileo Galilei con su primer telescopio, hasta los increíblemente complejos experimentos utilizados para encerrar fotones (es decir luz) en una cavidad y recuperar su información almacenada. En todo ese trayecto la física avanzó de tal forma que sus predecesores jamás lo hubieran podido imaginar.

Dividido en siete capítulos, el libro desarrolla en el primero y en los dos últimos una exhaustiva historia de los avances de la física en los pasados sesenta años, desde la Relatividad General hasta la Mecánica Cuántica. Los capítulos centrales, del segundo al quinto, son un racconto extremadamente detallado del estado del conocimiento de la luz en los siglos XVII y XX.

  ¿Qué encontrará un lector en las memorias de uno de los últimos ganadores del Nobel de Física? Un muy detallado relato sobre descubrimientos científicos simultáneos, hallazgos inesperados que provocaron revoluciones, pifias de los más brillantes científicos de la Humanidad, y sorprendentes demostraciones sobre lo absurdo de la distinción entre ciencia básica y ciencia aplicada, es decir entre conocimiento y aplicaciones útiles. La cantidad de detalles relatados por Haroche es realmente fascinante y por momentos apabullante, sin el apoyo de citas textuales, el libro se lee sin interrupciones al costo de, por momentos, perderse en ese mar de detalles. Hay una generosa selección de ilustraciones que hubiesen merecido una edición a todo color, quizá una sección de anexos podría haber descomprimido el texto en sus detalles y facilitar el abordaje más técnico a los interesados. Más allá de estos bemoles, Haroche hace un formidable esfuerzo en recordar momentos ya olvidados o muy poco conocidos en la historia de la física, incluso para especialistas.               

Según sus palabras el libro está orientado a estudiantes de secundaria, jóvenes universitarios e investigadores iniciados para rumbearlos en el fascinante mundo de la investigación científica, y por qué no, en su área de trabajo tan fértil y prometedora. En ese aspecto el libro cumple cabalmente con ese cometido. Es evidente que hay una cierta sobrerrepresentación de la astrofísica y la cosmología en las obras dedicadas a la divulgación de la física. Es decir, la física atómica no es de fácil acceso al gran público, de manera que Haroche cubre ese déficit con creces. Leyendo los avatares de su trayectoria como investigador dan ganas de meterse en su laboratorio y ser parte de su equipo.

Pero el físico francés también se propuso llegar al gran público curioso por conocer y ampliar su visión de mundo de la mano de los últimos descubrimientos de la física. Y aquí hay que decir algo realmente importante: en el libro hay ecuaciones y notación matemática avanzada, aunque de modo estrictamente ilustrativo y no formal, por cierto. No creo que eso sea obstáculo alguno para un lector no necesariamente familiarizado con nociones de matemática o física. 

Los últimos apartados del libro se centran en el trabajo de su equipo para lograr atrapar fotones y reconstruir su información cuántica. La complejidad de estos experimentos es realmente alucinante. Hay detalles geniales: el experimento clave que selló su camino al Nobel se realizó el día de su cumpleaños en un no tan lejano 2006 y, por cierto, ese experimento funcionó perfectamente. Los desarrollos que el equipo de Haroche realizan están en la base de tecnologías aún en ciernes y sobre las que pesan enormes expectativas. La computación cuántica es una de las hijas de estos descubrimientos, así como también la criptografía y comunicación cuánticas. Esto implicaría poder procesar cantidades muchísimo mayor de información que las de hoy día, comunicarlas con gran eficiencia y en forma segura. El impacto tecnológico de estos nuevos desarrollos es potencialmente muy vasto, y de interés de gobiernos y empresas de las más grandes del mundo.

La actualidad de este libro no solo refleja el impacto de los descubrimientos realizados, sino también la realidad actual de un clima general de falta de apoyo a la ciencia en materia financiera. Haroche se refiere a la Francia de Macron, pero la realidad bien podría ser en muchos otros países, del norte y del sur también. De manera que es plenamente actual. Este libro es un formidable y detallado recorrido histórico de la historia de la ciencia y de su más inmediata actualidad. Estas memorias son entonces un ensayo indispensable de divulgación de la mano de uno de los científicos más relevantes de la actualidad. 

Para cerrar, el libro tiene un sucinto apartado con lecturas recomendadas, para que los interesados puedan profundizar con fuentes de primer nivel sobre los temas tratados en cada capítulo. Si Serge Haroche se propuso arrojar luz sobre el tema de investigación que lo motivó durante cincuenta años podemos decir sin temor al error que lo ha hecho de forma brillante.

Por Gabriel García Sagario (Físico Nanotecnólogo)

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Escritoras sobre Escritoras 2

El año pasado, dedicamos el artículo del mes de marzo a escritoras uruguayas que nos contaban, quiénes habían sido las primeras escritoras que las habían cautivado. Este año pretendemos continuar con la costumbre de dedicárselo enteramente a mujeres autoras y esta vez hacemos foco en el género infantil y juvenil.

El público infantil y juvenil en la última década ha crecido sin pausa y eso se debe a que las editoriales le han dado un espacio que antes no existía. En 2014, un trabajo de tesis para la Licenciatura en Sociología a cargo de Victoria Estol[i], daba cuenta del crecimiento de ambos géneros en la escena nacional. Parte de sus conclusiones apuntan a “que, a partir del 2000, cuando el potencial del sector logra visibilizarse y queda instalado un público consumidor, el sector se amplía con nuevas propuestas editoriales, fenómeno que incide directamente en el mercado, estableciéndolo y modificándolo” Este crecimiento en producción es notable y fácilmente comprobable, pero de igual modo, ambos siguen siendo el patito feo de la literatura, considerándoles géneros menores, opinión con la que desde este espacio nos oponemos firmemente.


Éste público debe ser de los más complejos de abordar; los más pequeños porque al estar en una etapa de formación intelectual, conlleva una gran responsabilidad el poder encapsular en una historia un mensaje que lo ayude a ir construyendo su mundo. Y los jóvenes se enfrentan a otros desafíos en edades donde las preguntas son diferentes y los obstáculos cada vez más altos a medida que pasan a la edad adulta. Aquello que leemos nos forma, nos educa, nos marca y éstos son los desafíos a los que se enfrentas estas dos autoras que presentamos a continuación.

Raquel Silvetti (1959) escribe para niños desde ….. tiene 5 libros publicados: Un amigo de chocolate (2017), Abracadubra (2019) Un zapato en la luna (2021)y Las aventuras de Cleta (2022) con Editorial Planeta, El a´rbol mentiroso (2021) en Jocama y Un viaje fantástico (2022) en Ediciones del Garage.

Camila Silva (2001) autopublicó su primer libro Entre relojes en 2021 y fue reeditado bajo el sello Puck en 2022. Hoy en día se encuentra escribiendo su continuación.

¿Por qué escribir literatura infantil/juvenil?

R.S.:En mi caso, me inspiraron mis hijos cuando eran chicos, no teníamos tantos libros como queríamos.  Además, pienso que hay que incentivar a los niños a leer, escuchar y realizar sus propios cuentos desde temprana edad. Me gustan mucho los niños, de hecho, fui educadora de nivel inicial, mi mundo se ha movido siempre entre niños. Personalmente considero que el instrumento fundamental para escribir para niños, tener cierta química con ellos, no concibo a un escritor en esta rama literaria que diga » no me gustan los niños»

C.S.: Porque es el rango etario que se suele descuidar por ser subestimado, cuando en realidad puede ser de los más complejos de abordar. De la misma manera que se subestima a los jóvenes mismos y las lecturas que eligen. En mi caso en particular, mi novela Entre relojes trata temas bastante fuertes, algunos considerarían que, para adultos y resulta que muchos adolescentes le han dado una chance y, por lo que me llega, no se arrepienten. Escribir este tipo de literatura ayuda a desmantelar los mitos sobre la misma y a aportar desde el humilde pero poderoso lugar que tiene el arte, contribuyendo con el desarrollo de personas que hoy están formando su pensamiento y visión del mundo, y que tienen más voz de la que se piensa.

¿Cuáles fueron tus autoras de referencia a la hora de escribir literatura infantil/juvenil?

R.S.: Tal vez por mi generación, en los libros de texto siempre estuvo Juana de Ibarbourou, en poemas, frases. Y cuando tuve apego a la lectura «Chico Carlo», fue mi libro preferido. Imaginé cada instante, desde la «mancha de humedad», hasta las conversaciones de quien cuidaba a Susanita. Tuve el privilegio de conocer a Juana por el 1967 cuando cursaba segundo año de escuela, con mi maestra y compañeros. Ahora me doy realmente cuenta, de esa maravillosa instancia.

C.S.: Ceci Curbelo y Sol Iannaci encabezan la lista, escritoras contemporáneas con quienes además tuve la suerte de tomar talleres de escritura. Ambas muy distintas, y desde lugares completamente diferentes, pero que en el fondo las une apostar por la literatura infantil/juvenil. Ceci, que guarda el alma joven ella misma, es mi mayor referente desde siempre, desde que me permitió descubrí que los libros guardan un mundo aparte, extraordinario, si se está dispuesto a explorarlos. Me acompañó durante toda mi adolescencia, desde los 10 años, y hoy con 22 sigo siendo fiel lectora. La admiro por ser tan humana, y con esa humanidad influenciar en el desarrollo de miles de jóvenes uruguayos -me consta que es así en mi generación y en las vecinas-, ayudando a moldearnos como personas. A Sol la conocí después, durante la pandemia, una mujer apenas mayor que yo que había logrado con sus letras hacerse un lugar fuerte en redes y por ende, en miles de corazones. Me hizo creer que quizá yo podía compartir mi voz también, que si tenemos algo para decir merece ser validado -primero, por nosotros mismos-, que allá afuera había personas que querían escuchar, porque sentían igual o parecido a mí. Una joven que inspiró a otra joven a ser, sin saberlo, su mejor versión. Y a ayudar a su vez a otros jóvenes, a sentirse menos solos.

¿Y autoras que sean inspiradoras en general?

R.S.: Más allá de alguna controversia desatada en su vida personal, sobre J.K.Rowling, en lo «cuentista», me apasionó su lucha por llegar a un lugar que asombró a muchos. Si sus libros son para niños o para juveniles, si hay un lugar oscuro en ellos, bueno, no estaría respondiendo a la pregunta que se me hace. Me encanta como introduce el tema de la magia, lo extraordinario y fantástico de cada personaje. Personalmente, me abre un mundo de «por qué no», a la hora de ponerme a escribir.

C.S.: Además de las escritoras antes citadas, me gustaría agregar a una más: Circe Maia, que con su pluma delicada y contundente se abrió paso en un mundo de hombres. La descubrí hace poco, pero me cautivó en el primer momento. Su poesía tiene algo casi mágico, irreal pero tan verdadero a la vez que hace que vuele y al mismo tiempo conecte con lo más profundo de mi ser. Cuando me falta inspiración y tengo que sentarme a escribir, es a quien recurro para que despierte en mí a la musa que a veces se duerme pero que se despierta en el instante en que contacta con sus palabras.

¿Cuál es el mensaje que quieres transmitir a los pequeños y jóvenes con tus libros?

R.S.: Todos mis libros tienen un toque fabulesco, me gusta jugar «el decir, sin decir». Que el niño pueda entrar a ese mundo mágico que es el cuento e imaginar lo que quiera, lo que sienta. Que vea que no todo lo malo «es malo» y no todo lo «bueno, es tan bueno». Que piense, que sueñe y que quiera volver al cuento una y otra vez, porque disfruta de él.

C.S.: Que sus partes que creen más vulnerables, incluso lo que consideran que los hace estar rotos, es lo que los vuelve más humanos. Que todo pasa. Que no están solos. Que pueden (podemos). Que nunca es tarde para volver a creer, y que usen la esperanza para seguir. Porque siempre, siempre hay más. Que crean: en otros, en la vida, en ellos mismos. Que cualquier esfuerzo es en vano si no creen de corazón que son merecedores de lo que luchan por alcanzar. Y dándole una vuelta de tuerca a eso de que nada es imposible: no es imposible lo que te ruega desde lo más profundo del corazón que lo escuches y le abras paso en tu realidad. Que no hay nada más real que esos sueños que se repiten en loop en tu cabeza. Que no te dejan en paz. Que por algo están. Que vayan por ellos.

Por Soledad Viera

[i] https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/20.500.12008/9998/1/TS_EstolVictoria.pdf

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Nunca romperías la cadena…

Si se pudiera escuchar el sonido que emana este artículo, se escucharían los acordes de The chain, especialmente su estribillo:

“And if you don’t love me now (you don’t love me now)

You will never love me again

I can still hear you saying (still hear you saying)   

You would never break the chain (never break the chain)”

La banda a la que pertenece esta canción tiene todo que ver con el libro que llama a esta publicación, de no haber existido Fleetwood Mac, esta historia publicada bajo el título original de Daisy Jones and the six – y que en español una vez más se entorpece con el naif Todos quieren a Daisy Jones (Blackie books, 2019) – no hubiera existido.

Pero antes de avanzar, le dejo paso a Mel Beraza que en Instagram encuentran como @lachica_derayas y que colabora con la reseña del libro:

El eje central de la trama es la historia de cómo se forma el grupo The Six, liderado por los hermanos Billy y Graham Dunne, y cómo llega a cambiar su vida una excéntrica chica llamada Daisy Jones. La historia es contada en primera persona por todos los integrantes de la banda y quienes formaban parte su círculo más cercano. La particularidad del libro radica en estar narrado en forma de documental, donde cada personaje es entrevistado y cuenta su versión de los hechos.

Daisy Jones, es la protagonista de esta magnífica historia, que por momentos atraviesa las páginas del libro. Una chica que desde una temprana edad conoce el sabor amargo pero tentador de las drogas, el alcohol y vive su vida de una manera muy libre y despreocupada. Todos querían estar en donde ella estaba, todos querían acercarse a ella, todos querían ser como ella. Pero su mayor sueño era ser cantante, hacer escuchar su voz y mostrar su talento.

Mediante una colaboración, Daisy llega a The Six, en donde ya existía una estructura haciendo casi un choque de potencias con Billy Dunne, quien era el compositor de la banda. La química y la combinación del talento de estos dos era visible y si se unían podían hacer magia, pero esto trajo consigo un desestabilizador que crearía conflicto. La fama y el éxito, como los discos de vinilo también tienen su lado B. La prosa de Jenkins Read es adictiva, los personajes están muy bien construidos con sus luces y sus sombras; el tiempo y el lugar en donde transcurre la historia, es la California con sus palmeras, sus playas y el típico ambiente de estrellas del cine, música y arte que se pueden ver como una película de los años 60’s y 70’s.

                                                                                                                                                   Por Mel Beraza

Daisy Jones y Billy Dunne son los Stevie Nicks y Lindsey Buckingham de la vida real, la disfuncional pareja que se unió a la banda británica Fleetwood Mac allá por el año 1975. Ambos, además de imprimirle el sonido rockero californiano que hizo exitosa a la banda, también les hizo partícipe de una de las relaciones más conflictivas de la escena musical. La historia real ya es suficiente para un guion, pero Taylor Jenkins Read decidió inspirarse en los hechos “verdaderos” y escribir en clave de ficción, aquello que quizás ocurrió, o que pudo ser parecido a lo que ocurrió y transformarlo en algo diferente, pero con sabor a realidad. Una premisa muy similar a la película de 1979 The rose, que inspiraba su guion en la vida de Janis Joplin.

Todos quieren a Daisy Jones explotó en 2019 tan pronto fue publicado y más aún cuando fue elegido por el Club de lectura de Reese Whitherspoon como libro del mes (una vez más el efecto Reese). Es justamente en el sitio web correspondiente a este Club de Lectura, que Jenkins Read escribió sobre el momento que hizo despertar su interés en la dinámica de los protagonistas y que años más tardes terminarían formando parte fundamental de su novela.

Mirando un canal de videos musicales algún día de 1997: “miré la pantalla mientras Stevie Nicks cantaba «Landslide»… compartía el escenario solo con Lindsey Buckingham. Cantó con tanta fragilidad y, sin embargo, parecía tan segura y fuerte, y mientras lo hacía, seguía mirando a Lindsey, su expresión era cálida e íntima, pero críptica”. [i]

Cuando la estadounidense decidió que quería escribir sobre rock, fue ese momento el que recreó para tratar de explorar la relación de amor/odio entre dos amantes y músicos, en lo que significa desear ser una estrella y lo que ello trae consigo.

Tal como dice en la nota, la respuesta al porqué del conflicto nunca se sabrá, pero si el libro les despierta alguna curiosidad sobre las figuras verdaderas y en especial la estrella que siempre brilló más fuerte (Stevie Nicks), puede encontrarse alguna referencia en Mujeres del rock Su historia – Crónica de las grandes protagonistas del rock (Manontroppo, 2018)

En el apartado dedicado a las rockeras de los 60´s y 70´s se dedica un espacio a las dos mujeres componentes de Fleetwood Mac, ambas compositoras y cantantes activas del grupo. Tanto Nicks como Christie McVie (fallecida recientemente) volcaron en sus composiciones los conflictos amorosos vividos con sus colegas de banda, en una suerte de catarsis musical que poco debe haber ayudado para solucionar sus problemas de convivencia, pero que mucho hizo para crear grandes composiciones.

Como suele suceder últimamente, todo libro que tiene éxito rápidamente pasa a su adaptación en formato serie y evidentemente lo mismo pasó con Todos quieren a Daisy Jones, que el 3 de marzo estrena en Prime Video sus 10 capítulos. Lo poco que se ha mostrado en teasers promete una adaptación fiel a los ambientes de los años 70´s y una poca disimulada representación de los personajes reales.

Riley Keough (serie Daisy Jones and the Six) Steve Nicks (en concierto circa 1980)

Pero como decía al principio, este artículo tiene sonido y para cerrar, qué mejor que la voz a dúo de Stevie y Lindsey cantando otra vez The chain: “Damn your love, damn your lies” 

Por Soledad Viera

[i] https://hello-sunshine.com/post/how-fleetwood-mac-influenced-daisy-jones-the-six

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Gentrificación si -gentrificación no

Gentry: /ˈjentrē/ personas de buena posición social, (en el Reino Unido) en especial el tipo de personas que está por debajo de la nobleza

Gentrification /ˌjentrəfəˈkāSHən/ Proceso de rehabilitación urbanística y social de una zona urbana deprimida o deteriorada, que provoca un desplazamiento paulatino de los vecinos empobrecidos del barrio por otros de un nivel social y económico más alto.

La palabra gentrificación es relativamente nueva en el vocabulario mundial, fue la socióloga Ruth Glass quien en 1964 la utilizó por primera vez, para describir un fenómeno que empezaba a notarse en algunos barrios obreros de Londres, hasta ese tiempo de forma excepcional. Hoy en día el término utilizado por Glass es una palabra común para todos y la excepción pasó a ser una regla.

Los libros de los que escribiré en este artículo apuntan a reconocer el fenómeno como un problema que involucra lo social, económico y político. Así mismo desarrollan las posibles formas de combatirlo (con las pocas herramientas que se puede tener) y pretenden mantenernos alerta de las maniobras utilizadas para convencernos de sus beneficios.

El primero de ellos es: La gentrificación es inevitable y otras mentiras (Godot, 2022) de Leslie Kern, la misma autora de Ciudad feminista (Godot, 2021) Doctorada en Filosofía en Estudios sobre Mujeres de la Universidad de York.

Además de explicar desde el origen mismo del término, Kern desarrolla en los siete capítulos de los que consta el libro, cómo se dan las justificaciones para apoyar el avance de la gentrificación y cómo esas excusas son sencillamente, mentiras. Excusas que van desde considerarlo como un fenómeno natural, como una opción estética o una simple cuestión monetaria. Lo que aprendemos leyendo a Kern es que lejos está de ser una opción, la gentrificación es un negocio que involucra lo inmobiliario y que afecta la capa social de forma irreversible y que no solo cambia el aspecto de nuestras ciudades, sino que establece una nociva dinámica de poder. La gentrificación fomenta la alienación de los habitantes locales de un barrio, el desarrollo de emprendimientos que apuntan a una clase social más elevada que la original, poco a poco se transforma en una forma indirecta de desalojo. Los pequeños comercios desaparecen, los precios accesibles se van con ellos y en un golpe de vista, el barrio se transforma en una boutique solo accesible para quienes pueden pagar altos precios de servicios, desde un café a un alquiler.

Si bien el libro toma, lógicamente, los casos de Estados Unidos y Canadá (lugares de residencia y estudio de la autora) para encontrar estudios sobre el fenómeno aplicados a Montevideo, solo hace falta una simple búsqueda en Google. Entre estos trabajos se encuentra una tesis del 2015 de Maria Florencia Castelló Robaina (Facultad de Ciencias Sociales de UDELAR) con el nombre de Gentrificación en Montevideo – una mirada desde Ciudad Vieja y Palermo [i] Y en un formato más accesible de lectura se encuentra una nota publicada en La Diaria, a cargo de Gustavo Medina y Sebastián Sansone publicada el 2/12/20 y que toma como punto de partida la inauguración del shopping Plaza Italia y que ilustra de manera idéntica casos mencionados en el libro de Kern.

Sistemas de videovigilancia policial en algunos barrios; nuevas luminarias en “la principal avenida”; edificios de viviendas que se alzan viralmente en varias zonas; “revitalización”, “reciclaje” y “restauración” de espacios “deprimidos”, degradados” u “olvidados”; desalojos de comerciantes informales y ocupantes ilegales… Son algunas de las postales del proceso actual de elitización barrial que está viviendo Montevideo. [ii]

El segundo título que sostiene la premisa de Kern y se centra en encontrar las respuestas posibles a una lucha contra el avance de la gentrificación, es el de la alemana Lisa Vollmer Estrategias contra la gentrificación – por una ciudad desde abajo (Katakrak, 2019)


Aquí la problemática se centra mayormente en dar ejemplos de luchas comunales y barriales, formas que van desde grandes movilizaciones de vecinos hasta importantes alianzas entre los residentes del barrio y asociaciones sociales o políticas que les den una mayor fuerza contra el avance inmobiliario. Una vez más debemos mencionar que los casos mostrados se centran, esta vez, en Alemania, pero afortunadamente nuestra ciudad también muestra signos de pelea. El 19 de julio de 2020, vecinos de Ciudad Vieja se organizaron para protestar y ocupar simbólicamente el predio de la ex Terminal Aduana, con movidas artísticas y de concientización de los proyectos a desarrollarse en ese espacio.

“La Comisión Derecho a la Ciudad y el colectivo de la Plaza 1, con apoyo de la Federación de Cooperativas de Viviendas por Ayuda Mutua (FUCVAM), realizaron una ocupación simbólica en el sitio durante varias horas. Compas de la Comisión Derecho a la Ciudad nos comentaron que en ese predio “estamos pidiendo no solo para frenar el proyecto con la multinacional Tsakos para este predio que es público, sino también pedirlo para cooperativas del barrio, para que se labure con gente que lo habita”. El propósito de esta jornada fue ni más ni menos que “hacer ruido, hacernos escuchar y compartir”. [iii]

Otro fenómeno que viene de la mano de la gentrificación y que ambos libros señalan, es el del auge de sistemas Airbnb, un agente directo de una forma de extrañamiento del espacio habitacional. Este sistema de alquiler tan cómodo, demuestra ser muy nocivo para los residentes que comparten los edificios donde se rentan apartamentos en esta forma y en Europa se ha convertido en uno de los factores especulativos determinantes, para impedir alquileres a largo plazo en ciertas áreas de la ciudad, creando un desplazamiento agresivo hacia sectores más marginales de la urbe. En nuestra ciudad aún no se ven muestras de problemas, pero…cuánto puede faltar para ver ejemplos locales?

Pero no todo está perdido, las opciones para una ciudad que incluya y no aleje existen y en este sentido el tercer libro propone una forma de rediseñar los espacios para modernizar las ciudades sin excluir. Diseñar el desorden- experimentos y disrupciones en la ciudad (Alianza, 2020) de Richard Sennett y Pablo Sendra toma como punto de partida un texto escrito por Sennett 50 años atrás, donde alertaba sobre la planificación urbanística rígida y los espacios urbanos ordenados.


Si bien es un enfoque netamente arquitectónico, los autores reconocen la importancia de contar con las voces sociales de los barrios y de no crear espacios solo destinados a diseño ornamental y de acceso elitista. La inclusión de todos los agentes de una comunidad en vez de los únicos intereses empresariales, pueden y deben ser tenidos en cuenta.

Por Soledad Viera

[iii]https://www.laizquierdadiario.com.uy/La-Ciudad-Vieja-en-la-tenaz-lucha-contra-la-especulacion-inmobiliaria

[ii] https://ladiaria.com.uy/opinion/articulo/2020/12/inauguracion-de-plaza-italia-un-caso-para-pensar-la-gentrificacion-en-montevideo/


[i] Castelló Robaina, María Florencia Gentrificación en Montevideo una mirada desde Ciudad Vieja y Palermo , 2015

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Otakus por todos lados

Los números suelen ser la mejor forma de representar el éxito (o el fracaso) de casi cualquier actividad, mercadería o fenómeno, así que empecemos con números.

En el 2020, debido al confinamiento impuesto por la propagación del coronavirus, en Japón por primera vez se superaron las ventas de mangas en más de 600 millones de yenes (en ventas en formato electrónico y papel) y lejos de que esta cifra bajara al año siguiente, se llegó a los 675.900 millones. Y aunque los números del 2022 aún no están cerrados, nada indica que vayan a disminuir. i


Pero es lo más lógico que una narrativa surgida en Japón, maneje cifras descomunales en su propio país, pero este fenómeno abarca dimensiones mundiales, tal  es así, que desde 2019 en España las tiendas FNAC reportaban un 200% de aumento en las ventas de manga y a finales de 2021 un estudio publicado por el sitio Todostuslibros.com  daba cuenta que “de los 100 libros más vendidos en España en aquel momento, 20 fueron mangas ii

En Uruguay por supuesto, obtener cifras de ventas en esta categoría es imposible, pero teniendo como referencia nuestra propia librería, podemos dar cuenta del crecimiento que significa este género. De tener un espacio destinado a mangas que ocupaba 2 pequeñas estanterías, hoy en día es una sección con todas las de la ley y reclamando más espacio, porque un cuerpo entero de biblioteca ya no es suficiente.            

Este acelerado crecimiento nos ha obligado a aprender a las apuradas qué es el manga, pero para un artículo explicativo, prefiero remitirme a alguien que esté empapada en este mundo completamente nuevo para nosotros. Por eso en este artículo colabora Abigail Ormeño a quien en redes encuentran como @literalmenteabi


El fenómeno manga y animé no está solo, junto a éstos es imposible no nombrar a los videojuegos y el cosplay, y por supuesto al término que los engloba “otaku”. El término otaku surgido en la década de los 80´s designaba en principio a los súper fanáticos del manga y el animé, un término que llamaba a connotaciones despectivas pero que hoy en día, es enaltecido debido al impresionante éxito económico que arrastra, al punto que muchos analistas ven a la cultura otaku como el salvoconducto de la industria Japonesa.

En un muy interesante trabajo de Federico Álvarez Gandolfi, llamado Anime, manga, cosplay… ¿y algo más? Políticas culturales en torno del otakismo iii  dice:

En el caso del manga y el anime, por ejemplo, el estímulo de su producción, su consumo interno y su exportación pasó a formar parte, desde los años noventa, de una política pública sostenida para ayudar al país nipón a sortear la recesión: esto es lo que se conoce bajo el nombre de Cool Japan, una estrategia comercial basada en la cultura, en la expansión del poder de influencia simbólica —soft power— transnacional ii


Tratar de llegar a la explicación de por qué se da un fenómeno de masas tan grande no es fácil, pero un intento podría estar en la diversidad de temas que pueden explorarse en este formato de lectura. Tal como Abi nos compartió, la variedad de tipos de temáticas abarcadas por el manga es muy completa y fomenta una aceptación de realidades diversas, ayudando a lidiar con temáticas difíciles de abordar y en algunos casos poco tratadas.

Cuando el periodista Akio Nakamori publicara el 15 de diciembre de 1983 su ensayo La ciudad está llena de otakus, donde daba forma a la definición actual del término, no podía imaginar que la incidencia del movimiento pudiera llegar a mover toda la economía de un país. Ni mucho menos, imaginar que esa fecha fuera la que marcaría la celebración – aunque no sea oficial – del Día Mundial del Otaku

Dattebayo!!!!

[i] https://www.nippon.com/es/japan-data/h01292/

ii https://www.elmundo.es/cultura/2022/06/11/62a32c82fdddff86638b45c2.htm

iii file:///C://Anime,+manga,+cosplay+…+and+something+else_+Cultural+policies+around+otakism.pdf

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Lo que viene…PRH, Godot y Chai editora

En esta tarea de hacerles llegar algo de lo que es el trabajo del librero, no podemos dejar de lado algo fundamental, la comunicación con las Editoriales. En artículos anteriores les contaba sobre el cómo se desarrolla la adquisición de nuevo material desde el exterior, pero hoy se trata de la muy cercana interacción con libros que están por editarse, aquellos que ya están listos y en breve tendremos en las librerías y aquellos que ya tenemos, pero merecen más atención.

Las tres editoriales en cuestión para este artículo son ejemplos de cómo, esa dinámica puede darse a pesar de ser grandes o pequeñas, de estar lejos o cerca.

Penguin Random House, uno de los grupos editoriales más grandes a nivel mundial, mantiene una de las relaciones más constantes y cercanas con los libreros de plaza e increíblemente – o no- su enorme magnitud mundial no se siente en cuanto al trato directo y cálido, con el que sabemos desde hace años podemos contar.

En esa política de acercamiento es que cada año nos invita para mostrarnos las últimas novedades y aquellos proyectos que están en la puerta de salida hacia nuestros locales. Los años de pandemia dejaron estos encuentros en stand by, pero la nueva realidad ha permitido que el miércoles 19 volviéramos a reunirnos. Con el repaso de los más importantes lanzamientos realizados en el correr del año, vinieron algunas noticias, por ejemplo: que el título elegido para integrar Mapa de las Lenguas este año será Un pianista de provincia de Ramiro Sanchíz. Recordemos que la colección Mapa de las Lenguas es, en palabras de la editora Pilar Reyes “una suerte de patria común hecha de voces propias, fundamentada en el carácter universal del idioma que compartimos, un proyecto panhispánico global muy ambicioso para que nuestros libros sigan viajando”

Lo que resta del año viene con mucho trabajo para nosotros y para ustedes en elegir cuál libro comprar primero. Alguno de los lanzamientos nacionales…

En No Ficción: _El horizonte-conversaciones sin ruido entre Sanguinetti y Mujica (Debate) de Alejandro Ferreiro y Gabriel Pereyra   ,_Cocinando con el Dr. Junger (Grijalbo) de Alejandro Junger, _ La pareja ya fue – Cómo volver a creer en una forma de vivir casi en desuso (Aguilar) de Álvaro Alcuri, _ La bici (Grijalbo) de Andrés Amodio y Fermín Mintxo Méndez, _ Lucía Soria en casa – piques, recetas y métodos para todos los días (Grijalbo)

En Ficción: _Último round (Sudamericana) de Diego Moraes; _Amiga tóxica de Cecilia Curbelo

Infantiles: _Curiosidades del Uruguay de Carlos Pacheco y Eduardo Sganga

Algunas de las novedades internacionales en narrativa serán:

Ya en un plano particular, nuestra librería mantiene otros lazos muy cercanos con sellos que no tienen su sede en el país, pero sí son distribuidas aquí. Nuestros vecinos de Godot y Chai son un ejemplo de ello, con ambas editoriales establecidas en Argentina, el vínculo se ha estrechado en los últimos tiempos y al día de hoy mantenemos reuniones online casi cada mes. De esa manera logramos una inmediatez envidiable, teniendo la posibilidad de consultar cualquier duda por ediciones ya recibidas o informándonos por los nuevos lanzamientos a publicarse o ya publicados en la vecina orilla y con pronta llegada a nuestro país. Ese es el caso de los siguientes títulos:

El regreso de Nathalie Léger es una muy buena noticia, después de Sobre Bárbara Loden (Chai, 2021) llega En busca del cielo, una obra que trabaja el duelo de un ser amado y que sin duda estaremos hablando en próximos artículos, pues es una autora inevitable.

También tendremos Nena de Melissa Febos, “…en este libro la autora no solo narra sus años como trabajadora sexual, sino que también cuenta una historia que le resuena a cualquier mujer: el avance sobre los límites del cuerpo, ser acosada, la búsqueda de refugio en lugares equivocados, tener pánico y tratar de exorcizarlo”

De la mano de la editorial Godot vienen dos títulos que engrosarán nuestro fondo de filosofía, uno de los espacios más amplios que contamos en la librería. Así pues, es que, agrupadas por estaciones, los diarios de Henry David Thoreau exploran sus observaciones sobre la naturaleza, “…Henry David Thoreau, fascinado por la naturaleza y el ciclo de la vida, dedicó gran parte de sus diarios y escritos a reflexionar sobre las estaciones. Reunidos por Peter Saint-André, los textos que conforman estos dos libros construyen una reflexión sobre los fenómenos que suceden en la naturaleza durante estas estaciones”

Empiezan los dos últimos meses del año y el trabajo que nos espera es arduo, la Feria del Libro está a punto de comenzar, el viernes 18 de noviembre será la Noche de las Librerías y finalmente la temporada de fiestas. Son tiempos de cajas varias al costado de nuestro mostrador, de libros en pilas a la espera de ser guardados y manos que no dan abasto, la lectura se nos hace más lenta y la ayuda de nuestros colegas de las editoriales es más que bienvenida, vaya a ellos nuestro agradecimiento.

Por Soledad Viera

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Éxitos made in USA

El libro más vendido en USA en 2019, rápidamente traducido a 40 idiomas y un suceso mundial en 2022 con su versión cinematográfica, Where the crawdads sign (Donde cantan los cangrejos) – pésimamente traducido como La chica salvaje (Ático de los libros, 2022) – es el disparador de este artículo. La reseña del mismo es de nuestra colaboradora bookstangramer, Joyce Sena, a quien encontrarán en redes como @motherofletters:

«La chica salvaje» es una novela de ficción histórica que nos lleva por la vida de Kya, una niña que desde los seis años fue abandonada por su madre y hermanos, estos trataban de huir de una vida miserable, precaria y violenta a raíz de un padre alcohólico. Kya, debido a la necesidad, aprendió a sobrevivir en la marisma, adueñarse del tiempo y madurar, en la soledad, junto a él. En un contexto desfavorable de añoranza e ilusión por recuperar a su familia crece y aprende de la naturaleza, la marisma le enseña mientras el pueblo la rechaza.   

El instinto de sobrevivir la guió y ayudó a encontrar pocos vecinos que la apreciaran, así conocemos personajes como Jumpin’ y Mabel que cumplen un rol parental desde su posición negra en plena época de segregación. También a Tate quien la presenta a la educación y la introduce en el mundo letrado, brindándole la posibilidad de sentir a través de la lectura y la escritura. Para el resto del pueblo era vista como una basura del pantano, un ser despreciable y salvaje. El rechazo y la intolerancia de este periodo, muestra una sociedad absorta en el poder de la supremacía blanca y el estereotipo de familia ideal bajo los ojos de dios; este prejuicio por su condición salvaje y diferente la lleva ante el tribunal acusada de homicidio.   

De una manera fría y dolorosa vamos recorriendo la infancia de Kya y su paso a la adultez, aprendiendo de la naturaleza humana y salvaje.  Este libro no trata solamente de un asesinato o la vida de la chica salvaje, sino que con tinte crítico grita por el racismo, la violencia y el abuso, es un libro que duele desde el principio y nos angustia porque, aunque la época sea diferente, los problemas sociales siguen siendo los mismos.  Es un libro de lectura rápida, capítulos cortos y que resulta adictivo, además de generar tanto empatía como impotencia por la injusticia y el rechazo sufrido. En general fue un libro que me encantó, no me resultó predecible y me atrapó desde un principio, es una obra de las que al ser cerradas y guardadas en el estante te deja pensando en lo poco equitativa que es la sociedad y como, a veces, aunque exista la voluntad es difícil salir del entorno al que somos condicionados desde el principio.                                                                                                                                                      Joyce Sena

Los éxitos editoriales y la exposición que ellos generan pueden brindarnos grandes sorpresas y no solo referidos a las tramas de la ficción y éste es uno de esos casos. Delia Owens sin duda no esperaba que su tardío debut como novelista (escribió esta novela a los 70 años) generaría un revuelo tal, que sacara a flote un hecho bastante controversial ocurrido en la década de los ´90.

Los hechos son relatados por Jeffrey Goldberg en un artículo del 11 de julio publicado en The Atlantic   [i] y describe por qué la exitosa autora está siendo requerida por la justicia de Kenia, para responder por un asesinato ocurrido en 1996. En ese año, durante la filmación de un programa documental que relataba los trabajos que ella y su marido hacían en pos de salvar la fauna salvaje en Kenia, se produjo un asesinato, supuestamente de un cazador furtivo, hecho que nunca fue esclarecido.

El matrimonio Owens dejó Kenia tiempo más tarde, pero el caso en el país africano sigue abierto y la repentina exposición de la autora ha vuelto a poner foco en ello, tanto así que, entrevistas con motivo del estreno de la película han sido canceladas para evitar hablar del tema.


[i]Where the Crawdads Sing Author Wanted for Questioning in Murder por Jeffrey Goldberg

https://www.theatlantic.com/books/archive/2022/07/where-the-crawdads-sing-delia-mark-owens-zambia-murder/670479/

Parte del éxito de esta novela se debe a otro fenómeno de exposición: la inmensa popularidad del club de lectura creado por la actriz Reese Witherspoon. Desde 2017, este club de lectura virtual ha puesto foco en cerca de 58 libros cuya premisa es que sean escritos por mujeres y cuyo personaje principal también sea femenino. La lista de libros les sería muy reconocible, pues un gran porcentaje ha sido llevado a la pantalla, producidos por la propia Witherspoon, la gran mayoría de ellos convertidos en grandes éxitos de taquilla. Este club de lectura en sí, se transformó en una mina de oro y no solo por sus versiones fílmicas que salen de las recomendaciones de la actriz, sino que también ofrece: un formato app, una página web, las pop-up stores para fechas especiales y la enorme cantidad de merchandising que vende en formato box, enfocadas a lecturas de verano, invierno o para cumpleaños. En USA, el sello Reese’s book club significa algo y la mayoría de los títulos se promocionan con ésta premisa una vez que el sitio del club de lectura los ha elegido. La frontera entre qué lleva al éxito suele ser bastante borrosa hoy en día, es la novela la que logra el éxito o el hecho de ser promocionado por la actriz o la actriz lo elige porque se pone en marcha la máquina hollywoodense de hacer películas.

Como sea que funcione en el país del norte, al nuestro cada libro siguen llegando sin ningún distintivo sello y las ventas se dan en la medida que cada lector hace su elección y en nuestra librería algunos son grandes éxitos y otros quedan perdidos en las estanterías. Aquí les dejo alguno de los libros que forman parte de la selección del club de Whiterspoon y que aún pueden ser suyos por elección propia.

                                                                                                                                                Soledad Viera

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Bajo el mar

“¡Pobre mar condenado

a eterno movimiento

habiendo antes estado

quieto en el firmamento!”i

Mar, Federico García Lorca

iEn Libro de poemas (1918-1920) de Federico García Lorca en Editorial Alianza

El capítulo 10 de La elocuencia de la sardina, bien podría estar inspirado en este poema del granadino García Lorca, el capítulo se llama El mar como espejo, y cuenta como desde la Antigüedad esa inmensidad azul fue vista como un espacio que debía reflejar aquello que existía sobre la tierra:

“Bajo las aguas reencontramos el Arca de Noé al completo: peces gato, peces elefante, peces escorpión…Están así mismo la uva, los tomates, los pepinos de mar, los dátiles de mar…Los objetos más diversos tenen también sus réplicas marinas: navajas, estrellas de mar, peces piedra…Lo mismo ocurre con las profesiones: focas monja, peces cardenal, peces payaso, peces soldado…»

La creencia de que el mar tenía su equivalencia terrestre se remonta a los tiempos de Plinio, pasa a la Edad Media y se “convirtió en un concepto cosmológico” desplegando todo tipo de respuestas al cómo se daba ese efecto. Bill Françoise relata estas historias y muchas más en este encantador libro publicado en la colección Argumentos de editorial Anagrama.

Partiendo de un temor infantil al mar abierto, este físico desentrama un hilo que habla sobre los bogavantes y los inquilinos con los que comparte su gruta submarina, ambos alimentándose de la misma comida, pero esperando el momento justo para devorarse a su vecino. De las anguilas que pueden vivir más de 100 años en un pozo, a la espera de encontrar su salida al mar y olvidando morir sosteniendo su esperanza. O de cómo la rémora se convirtió en un aliado imprescindible para los aborígenes australianos del estrecho de Torres, ayudándolos a pescar tortugas, tiburones y grandes peces. Pero mezclado con historias asombrosas que alimentan el gusto por los misterios que esconde el fondo del mar, cada capítulo está salpicado de otras anécdotas y otros datos que confirman aquello que todos sabemos y a veces elegimos ignorar: nuestros océanos se mueren.

Entonces, otro libro de nuestras estanterías me viene a la mente: Océanos de vida del británico Callum Roberts, publicado en editorial Alianza.

En éste, los eufemismos no están presentes, sino que es un libro que alerta con lenguaje claro y datos irrefutables, el peligro que viven nuestros mares. Desde la merma de especies marinas que se cuentan por miles, de la densidad de vida submarina que se pierde en manos de los dragados, de la pesca por arrastre y la basura que innunda el espacio oceánico. También nos habla de las epidemias que atacan a los peces por consecuencia de los vertidos de las industrias farmacéuticas. Difícil es para nosotros imaginarnos que un pez podría tener un comportamiento errático por causa de algún medicamento destinado a los humanos, pues si sucede:

“La fluoxetina, el ingrediente principal del Prozac, puede provocar síntomas en los peces, como natación errática, pasividad y una disminución en la agresividad y en la ingesta de alimentos. Según un estudio, las gambas felices viven al límite, pues se alejan de sus cobijos y se precipitan a las fauces de los depredadores al acecho.”

Este libro, es la edición en español del año 2014 y su original en inglés fue escrito en 2012, Roberts nos habla de un daño que puede ser reparado medianamente si se toman acciones inmediatas, para lograr un cambio en los siguientes 10 años. Con este panorama, es muy triste leer una noticia publcada la semana pasada en Montevideo Portal, que alertaba sobre la necesidad que tiene la ONU de cerrar la última rueda de conversaciones para finalmente llegar a un acuerdo y lograr una ley de protección de las aguas y la vida de alta mar.

Para Roberts deberíamos estar viendo los efectos de un cambio, pero en realidad se sigue hablando diplomáticamente…y el reloj sigue corriendo.

«El nefasto estado de los océanos supone que el momento de actuar es este», avisó hoy el secretario general de la conferencia que negocia el tratado, Miguel de Serpa Soares, que urgió también a todos los países a mostrar espíritu de «cooperación» y encontrar «compromisos»i.

“El mar
sonríe a lo lejos.
Dientes de espuma,
labios de cielo”.iiii

La balada del agua de mar, Federico García Lorca

Soledad Viera

i En Libro de poemas (1918-1920) de Federico García Lorca en Editorial Alianza

ii https://www.montevideo.com.uy/Ciencia-y-Tecnologia/La-ONU-entra-en-la-recta-final-para-lograr-un-tratado-que-proteja-los-oceanos-uc830150

iii En Libro de poemas (1918-1920) de Federico García Lorca en Editorial Alianza

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La Ergástula, Días contados y Milenio: tres nuevas editoriales en nuestro catálogo

Si el libro no lo tienen ustedes, no está en ningún lado”

Esta es una frase que escuchamos muy seguido y aunque no es necesariamente acertada, nos alaga pues marca una política de trabajo que nos ha caracterizado: siempre estar en la búsqueda de nuevos títulos, nuevos autores, nuevas editoriales.

A la hora de buscar nuevo material, una de las grandes herramientas es el buceo on-line, lo que conlleva horas y horas frente a una compu recorriendo páginas web y sus catálogos. Pero tales búsquedas llevan a más que satisfactorios resultados, como es el ejemplo de Editorial La Ergástula

Nacida en 2008, La Ergástula está dedicada a la publicación de libros sobre Historia, Arqueología, Historia del Arte y unos más etcéteras. “Siendo arqueólogos de profesión, éramos conscientes de la dificultad de encontrar una vía de publicación para las monografías de carácter técnico, al menos en España. Al fundar Ediciones de la Ergástula nuestra intención ha sido proporcionar a los profesionales de la Historia un lugar donde sus investigaciones encontrasen cabida”

“Nuestros títulos, todos escritos por profesionales de la Historia, están orientados tanto a un público especialista como a cualquier persona interesada en la Historia”

Con cerca de un centenar de autores, colecciones y series, el catálogo de La Ergástula es un deleite para cualquier amante de la historia. En esta primera incursión que hemos realizado hemos traído una docena de sus títulos, pero sabemos que solo será un comienzo para seguir engrosando nuestras ávidas estanterías.

A veces el encuentro con un nuevo sello se produce en una forma más cálida y casual, tal es el caso de Días contados Editorial. Si mal no recuerdo, fue a principios de 2021 cuando una pareja encantadora de clientes españoles se acercó al mostrador para felicitarnos por la calidez de la librería y dejarnos de regalo un libro: “Esto es lo que hacemos y quisiéramos dejárselos de regalo”. Ramón Girbau, responsable de Días contados, nos entregó una hermosa edición de El río sin orillas de Juan José Saer, en un diseño minimalista y elegante del que era difícil no enamorarse.

En nuestra siguiente importación era imposible pasar por alto la oportunidad de contar con ellos y descubrir cómo surge su proyecto: “En nuestro caso, vagamente, la génesis probablemente se halle en unos intentos (que acabaron fructificando) de ver publicada, hará cosa de quince años, una traducción al catalán de un texto de Julien Gracq, con el consiguiente deambular en busca de la editorial adecuada, una serie de entrevistas más o menos frustrantes (y una, última y feliz, con el editor mítico de Acantilado, en Barcelona, Jaume Vallcorba), y la constatación final de que la organización de una editorial mínima no iba a ser, en principio, más compleja de manejar que un piano de cinco teclas.”

Estas impecables ediciones son el resultado de un trabajo hecho con pasión y amor al libro: “sin oficinas ni instalaciones particulares, ni por supuesto organización ninguna. Le dedicamos parte de nuestro tiempo durante el fin de semana, con recurso a unos poquísimos colaboradores externos, y siguen siendo horas felices”.

Una tercera forma de encontrarnos con nuevos títulos viene de la mano de los propios clientes, quienes ya han realizado sus propias búsquedas y llegan con solicitudes específicas. Así fue como Editorial Milenio se manifestó ante nosotros y aunque algunos de sus títulos ya habían sido importados por algún colega, nunca habían tenido una masiva representación y para nosotros fue toda una novedad. “Hemos editado alrededor de 1.000 obras que se organizan en más de veinte colecciones. Las obras de historia, ensayo, música contemporánea, narrativa, filosofía, libro práctico, gran formato y de infantil y juvenil, constituyen un importante fondo editorial. Nuestro objetivo es llegar al máximo de público posible, somos una editorial generalista, es decir, publicamos todos los géneros y estilos literarios”.

Cualesquiera de las tres editoriales, coinciden en las dificultades que el mercado editorial representa hoy en día, pero con diferentes enfoques todas optan por seguir aportando ese diferencial. Días contados desde la publicación de cuidadas ediciones con traducciones de primer nivel; La Ergástula desde una constante de trabajo basado en títulos de respaldo académico y Milenio apostando a nuevas formas de difusión del libro (dígase e-book y audiolibros) sin descuidar el libro papel.

La importación de nuevo material supone para nosotros un gran esfuerzo en todos los sentidos, desde la búsqueda hasta el momento de descargar las decenas de cajas en nuestra librería, sin mencionar tooodo lo que viene después (ni hablemos de fluctuaciones cambiarias), pero cualquier inconveniente se desvanece al recibir la respuesta de nuestros clientes, sorprendidos de encontrar aquello que parecía imposible.

Para terminar este artículo que contó con la gentileza de los representantes de las tres editoriales respondiendo un breve cuestionario, nos despedimos poniendo la humildad a un lado y les dejamos la respuesta a la última pregunta realizada:

_ ¿Qué sensación les genera estar con sus libros en Montevideo, Uruguay?  

“Para nosotros, que una librería de Montevideo de la envergadura de Puro Verso se interese por nuestro catálogo es todo un honor y esperamos poder ir aumentando el interés y nuestra presencia con el tiempo”. (La Ergástula)

“Estamos convencidos de que nuestros libros tienen mucho interés para los lectores de Uruguay, poder encontrar el libro físico en su país, sin tener que pagar costos de envío, es una gran ventaja para los lectores y estamos muy agradecidos que la librería Puro Verso sea la encargada de facilitar este contacto entre los autores y los lectores” (Milenio)

“Para nosotros es un ni más ni menos que un privilegio: tenemos a la ciudad, a Puro Verso, y a Onetti, en un altar”. (Días contados)

Soledad Viera

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De plantas, selvas y paraísos

“Al final del camino de piedras, justo antes del precipicio, el jardín desborda como una ola inesperada” (Cristian Alarcón)

“En el apartamento había tantas plantas que le decíamos la selva” (Pilar Quintana)

En 2021, la colombiana Pilar Quintana recibió el Premio Alfaguara de novela por Los abismos y un año más tarde, el chileno radicado en Argentina, Cristian Alarcón fue el galardonado por El tercer paraíso. Son dos novelas muy distintas desde el punto de vista formal, aunque con grandes puntos de encuentro en lo temático, pues ambas son voces que proyectan diferentes problemáticas que han sufrido las mujeres a lo largo del tiempo. La angustia de un futuro truncado por los designios paternos, la resignación, la depresión como consecuencia y la visión de un futuro que nunca podrá ser. Las dos historias también poseen la mirada desde los recuerdos de infancia, Claudia en Los abismos y el autor/niño en la del chileno. Y ambas están curiosamente “vigiladas” por la presencia silenciosa pero poderosa de, plantas.

Las dos citas con la que empiezo este artículo, corresponden a las frases iniciales de cada obra y no es meramente decorativa la alusión a la exuberancia de las plantas, pues ambas narrativas estarán siempre bajo la constante mirada de estos espacios verdes, internos y externos.

El primer intento de respuesta al por qué de la coincidencia puede estar en el lugar de origen de ambos autores, América Latina no es ajena a esa identificación de selva tropical, cañaverales, frutos exóticos y un sinfín de abundancias botánicas. Alejo Carpentier, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Horacio Quiroga y tantos otros han situado o referido en su imaginario a la selva, las plantas o la riqueza mágica de la flora americana. Así que la respuesta al por qué, no está lejos de lo plausible, teniendo en cuenta el origen de ambos escritores. Pero también podemos ver a la selva, las plantas y los jardines como un espacio de refugio y contención.

Claudia, en Los abismos, la niña que cuenta la historia de su madre, sumida en un matrimonio que nunca quiso y con una vida de silenciosa resignación, es la dueña de esa frondosa vegetación alrededor de la cual se mueve la vida en el apartamento familiar. Una joven que nunca había hecho crecer nada, de repente comenzó con una plantita, hasta que “de a poco, el apartamento se fue llenando de plantas hasta convertirse en la selva”

Ese espacio es para la madre de Claudia una suerte de armadura contra las desdichas de su existencia, algo que era posible cambiar, trasplantar, hacer crecer y cuidar con verdadero deseo. Y también el espacio que primero abandonaba cuando el mundo era demasiado, cuando las persianas de su cuarto permanecían bajas y las píldoras y la caja de klinex eran su única compañía.

En El tercer paraíso las plantas forman un jardín, el jardín que el protagonista decide construir en su retiro de la gran ciudad en el tiempo de pandemia. Aquí el jardín, ese paraíso del título es una barrera de protección contra la maldad exterior. Es también la conexión con su infancia y la identificación de aquellos familiares cercanos y que ya no están: “Cuando murió mi abuela Alba llevaba crisantemos en las manos. Cuando murió mi abuelo Elías arrojé un ramo de junquillos…”

A lo largo de los capítulos, Alarcón mezcla sus vivencias infantiles, recordando a las mujeres que lo criaron, junto con su presente tomando cursos on-line, para armar su nuevo paraíso. Finalmente hilvanándolo con el nacimiento de una nomenclatura botánica y por ende otra forma de conquista del nuevo mundo.

En este libro se nombran a muchos teóricos de los jardines, pero es el contemporáneo Gilles Clément el que sobresale más que todos. Este paisajista y arquitecto francés, autor de varios libros que teorizan sobre los jardines del pasado y presente, es el autor de Una breve historia del jardín (Gustavo Gili, 2021), donde explica el inicio de los jardines, unidos al concepto de “protección”, protección de aquello que nos es preciado. “El primer jardín es un cercado. Conviene proteger el bien preciado del jardín…todo aquello que, a lo largo del tiempo, se presentará como lo “mejor” … (ese “mejor”) no dejará de evolucionar, pero el principio del jardín permanecerá constante: acercarse lo más posible al paraíso”

En medio de una narrativa de opresión e insatisfacción, los jardines ofrecen una oportunidad para moldear a gusto un espacio y escapar de una realidad que poca opción da al cambio. En este sentido, en el libro Jardinosofía –Una historia filosófica de los jardines (Turner, 2021), el filósofo español Santiago Burete explora en profundidad los sentidos de los jardines más allá de la mera decoración, y aquí encontramos una cita que bien puede responder a nuestra premisa inicial. Marc Treib (arquitecto) explica: “…valoramos el jardín justamente porque nos permite ejercer el control sobre un trozo de tierra, darle forma, criarlo, nutrirlo e, incluso, castigarlo de acuerdo a nuestros sentimientos, ideas y caprichos. Control implica también poder.”

No siempre una planta es una nota de color en una frase, no siempre una selva es un territorio donde solo situar una acción, no siempre un paraíso es el fin de un recorrido. A veces un paraíso es lo más terrenal, una selva un espacio diminuto hecho con las propias manos y una planta el mundo entero para poder sobrevivir

Soledad Viera

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Darwin antes de Darwin

Dos hechos pasaron hace 20 años atrás.

El primero sucedió en la británica Universidad de Cambridge, cuando se vieron por última vez dos de los cuadernos pertenecientes a Charles Darwin, aquellos donde registrara sus impresiones y hallazgos durante la travesía del HMS Beagle en 1831. Un día estaban y al otro, habían desaparecido. El segundo hecho acontecía en nuestra Montevideo, cuando Alberto Gallo comenzaba su investigación sobre el viaje del naturalista, investigación que culminaría en la novela Simioinglés (Tusquets, 2022)

Aun cuando en esta novela está presente Darwin y su trama se desarrolla durante el viaje del Beagle, este libro no trata de exploradores, ni de descubrimientos zoológicos, ni de esbozos de teorías evolucionistas. Esta novela trata sobre los hombres y las bajezas de las que son capaces y del valor nulo que se le puede atribuir a algunas personas, pero también trata de la pequeña luz que puede encenderse en unos pocos y que lleva a la búsqueda de cierto tipo de justicia.  

La exploración de esa naturaleza humana no le es ajena al autor, quien ya lo practicara en novelas anteriores, aunque los contextos y las dinámicas fueran diferentes. Nunca acaricies un perro en llamas (Norma, 2010) es un ejemplo de ello, pero con un escenario en la Hiroshima de 1945 y más atrás en el tiempo en Ángeles entre nosotros (Alfaguara, 2005), cuya acción recorre varias épocas, una de ellas también en los tiempos de la famosa expedición. Simioinglés además nos sumerge en una trama policial, cuando en plena travesía comienzan a suceder una serie de asesinatos y el observador más grande del siglo se involucra para resolverlos. ¿Cabe todo esto en una novela de 300 páginas? Sí. O al menos Alberto Gallo es capaz de lograrlo.

Sobre varios de estos temas nos habla el mismo autor en esta breve entrevista realizada para nuestro blog

¿Por qué Darwin, por qué la travesía del Beagle?

Porque ya nada fue lo mismo después del descubrimiento que él hizo en este viaje, tan grande que luego le llevaría veinte años procesar y publicar. Decir en aquel entonces que descendemos de los monos era un sacrilegio totalmente inaceptable que llevó al “debate del siglo”, donde la iglesia debatió salvajemente con la ciencia. Hay registro en los periódicos de la época: a Darwin se lo dibuja con cuerpo de mono. Entonces, fisgonear en los entretelones de aquel viaje, cuando él todavía no sabía lo que iba a descubrir, es una oportunidad fantástica para un escritor. Escribir sobre Darwin cuando todavía no era Darwin. Y escribir sobre Fitzroy, un férreo opositor católico que termina sus días cortándose el cuello, tiempo después de que Darwin publica “Sobre el origen de las especies”, es una doble oportunidad de poner ese debate dentro del barco.

El libro explora la naturaleza “animal” del hombre en muchas de las acciones que se dan en el barco ¿El policial es la excusa para explorar esa naturaleza bestial?

Sí, es una gran excusa, aunque esas muertes existieron, sólo que ahora hay un policía, un médico y un naturalista, que se juntan para resolver lo que pasó. En realidad, todo el viaje es una gran excusa porque ese microclima a bordo de un barco durante cinco años, donde conviven personas de todo tipo, y sobre todo setenta hombres con una a niña adolescente, representa a toda la Humanidad y su naturaleza animal. El ser humano capaz de las peores atrocidades, pero también de pequeños eventos solidarios y de grandes actos heroicos.

Tus novelas anteriores no están escritas (desde el punto de vista formal) como ésta última. Pero hay algo en ellas que parece ir hacia lo que hiciste en Simioinglés. ¿Es una suerte de evolución?

Sí, hay una evolución que me va llevando veinticinco años, al comienzo sin darme cuenta, luego provocada y específicamente buscada. Hay un despojo paulatino de algunos elementos literarios que empiezan a parecerme forzados porque no se parecen a la realidad: los guiones de los diálogos, los personajes hablando seguido, uno atrás del otro, casi pisándose como en los diálogos de la vida real. Incluso las mayúsculas, salvo cuando es notorio que quiero homenajear a un personaje, Fuegia Basquet, que es el único nombre en toda la novela que está en mayúscula. Y por supuesto el anuncio, con una pequeña cruz, que señala al personaje que va a morir en las próximas páginas. Es una novela policial que anuncia quienes van a morir antes de que esto ocurra. Y también, claramente, los personajes que mueren sin darse cuenta de que han muerto. Esa superposición de la vida con la muerte, esa frontera borrada es algo que me persigue desde mis primeros trabajos.

Presentada como la primera entrega de una trilogía que Gallo da como nombre Trilogía de la Impunidad, era inevitable preguntar cuándo podríamos continuar con ella y de qué iban a tratarse los siguientes libros

La impunidad, la injusticia, son temas sobre los que pensé mucho durante estos dos años, porque me di cuenta de que están presentes en todas mis novelas, sólo que en esta trilogía decidí evidenciarlo, dejarlo bien a la vista.Yo creo que el año próximo ya sale la segunda, que está relacionada a otro imperio, el estadounidense, en el final de la Segunda Guerra Mundial, con esas dos bombas nucleares que terminan la guerra en Japón, pero dejan atrás 150000 muertos civiles al instante, vaporizados, niños y niñas que iban a la escuela, hombres y mujeres que salían al trabajo a las 8:15 de la mañana, más todos los miles más que siguieron muriendo o naciendo con deformidades a lo largo de las décadas siguientes. La tercera de la trilogía está bastante avanzada y se relaciona con la impunidad en Uruguay durante y después de la dictadura. Hay que entender de una vez que este ya no es un tema político. NO LO ES. Es un tema humano, de la Humanidad, y es un derecho que tienen las personas, los vivos y los muertos. Pero, sobre todo, hay que entender que, si no lo resolvemos, tendremos que asumir que vamos a convivir con esos muertos a nuestro alrededor, que ya no serán pancartas con fotos, que empezarán a convertirse en sombras que veremos a nuestro alrededor, en el ascensor, en la fila del supermercado, en las noches antes de dormir. Ese sí va a ser un país gris. Muy gris. Y muy triste

Comenzaba este artículo con los cuadernos de Darwin, desaparecidos hace 20 años y es justo darle cierre a esa historia que llevó 20 años culminar. En marzo de 2022, ambos cuadernos fueron devueltos de forma misteriosa y anónima a la biblioteca de Cambridge, con una simple nota que decía: “Bibliotecario, Feliz Pascua” [1] En esos cuadernos de notas, no más grandes que el tamaño de una postal, Darwin realizó el dibujo del “Árbol de la vida”, un esbozo que planteaba la posibilidad de que todas las especies tuvieran un origen común. En esos cuadernos estaba la esencia de lo que Gallo nos dice: “ya nada fue lo mismo después del descubrimiento que él hizo”

                                                                                                                  Soledad Viera


[1] Artículo sobre devolución de los cuadernos de Darwin https://www.bbc.com/mundo/noticias-60996439

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Albert Einstein, o el científico más importante de los últimos tiempos

El Siglo XX se iniciaba con dos revoluciones intelectuales fundamentales para nuestra concepción del mundo. En el año 1905 se escribieron cinco artículos científicos que lo cambiaron todo en la física y que además, trascendieron las estrictas barreras disciplinarias para mover los cimientos de nuestra visión de la naturaleza, impactando en todas las áreas de la cultura. Esos revolucionarios artículos fueron creados por un solo físico, Albert Einstein, quien en ese momento tenía 26 años, así se iniciaba un cisma en la física moderna, un camino de teorías e ideas nuevas que se extenderían a lo largo del primer cuarto del Siglo XX. Los cinco artículos publicados entre 1905 y 1906 en la revista alemana Annalen der Physik planteaban una visión completamente nueva sobre el espacio y el tiempo, la materia y la energía y sobre el comportamiento de átomos y partículas. A grandes rasgos, al primer conjunto de ideas se lo denomina relatividad y al segundo teoría cuántica. Nacidas ante el escepticismo e incluso rechazo de muchos de sus colegas, hoy día estos conceptos forman parte del núcleo fundamental de conocimiento que reciben los físicos en sus primeros años de carrera. Así de fundamental fue la revolución iniciada por Einstein en 1905.

Se ha escrito mucho sobre Einstein, y sobre su leyenda también. Es sin dudas uno de los más prolíficos creadores de citas apócrifas de la historia, y eso no sucede porque sus trabajos sean inaccesibles o su pensamiento oscuro y críptico. ¿Es necesario seguir leyendo y escribiendo sobre Albert Einstein en pleno siglo XXI?. ¿Es posible acercarse a esas ideas físico-matemáticas tan revolucionarias? La respuesta a estas interrogantes es un rotundo si a todo. 

Con Einstein sucede algo muy poco frecuente y es que sus trabajos científicos originales han sido publicados en forma profusa a lo largo de diversas ediciones. De forma similar sucede con su pensamiento filosófico y político más general. Einstein acompañó sus teorías físicas con agudas reflexiones sobre la naturaleza de las leyes físicas y sus implicancias filosóficas. Es decir, es posible ir a la fuente y conocer de primera mano sus trabajos iniciales y también el conjunto de pensamientos que produjo en los últimos años de su vida. Un compendio muy abarcativo y cuidadosamente editado por el mismísimo Stephen Hawking se puede leer en La Gran Ilusión, las grandes obras de Albert Einstein (Crítica, 2016)

De ese milagroso año de 1905 se publican los dos trabajos que fundaron la llamada relatividad especial: en el primero de ellos plantea la abolición de la idea de tiempo absoluto a partir de un postulado revolucionario: la constancia de la velocidad de la luz para todo observador, independientemente de su sistema de referencia. El segundo de los trabajos fundacionales de la teoría de la relatividad es en que se demuestra la equivalencia entre masa y energía. Sorprende que un artículo tan corto, apenas unas dos páginas dependiendo de la edición, se sentara un principio físico tan sorprendente y novedoso. Es gracias a estas leyes que hoy disponemos de energía nuclear, pero lamentablemente también, de armamento nuclear. Nunca antes un principio físico había cambiado la vida de tanta gente para siempre.

Si bien la notación matemática ha cambiado significativamente desde aquellos años, el método deductivo y expositivo de Einstein es el que se utiliza en los textos actuales de física moderna en todas las universidades del mundo. En el texto se puede acceder a las formulaciones posteriores de Einstein sobre la relatividad especial, en la que postulan y demuestran la nueva visión del espacio y la gravedad. Por si quedan dudas de la actualidad de sus hallazgos, fue recién en 2016, prácticamente un siglo después, cuando se demostró experimentalmente la existencia de las ondas gravitacionales previstas por su teoría. En el compendio de Hawking abundan los detalles técnicos, aspecto que puede resultar intimidante para quienes no posean alguna formación matemática, sin embargo, su abordaje es plenamente posible gracias a la claridad expositiva de Einstein en los distintos aspectos de sus teorías.

Para un abordaje realmente amplio de toda su vida, obra, logros y derrotas está el formidable Einstein para perplejos (Debate,2018) de los físicos José Edelstein y Andrés Gomberoff, un libro formidable en varios aspectos. Desde el punto de vista matemático, el libro cumple con el criterio de Hawking: esto es, redujo al mínimo el uso de ecuaciones matemáticas en el texto a efectos de no espantar lectores. Pero esto es decir poco sobre el valor de esta obra.

Con un enfoque basado en comunicar ciencia mediante breves cuentos, Einstein para perplejos sorprende por mostrarnos en forma novedosa todos los aspectos claves de la fructífera vida del físico alemán. Esto incluye su enorme, diversa y «conocida» labor científica, pero también aspectos de su vida que parecen deliberadamente olvidados en favor del mito. El enorme favor que los autores nos hacen es, sin estridencias ni ánimos iconoclastas, pintar un Einstein de cuerpo entero. Hay una enorme admiración y devoción por el maestro y eso se percibe claramente en todo el texto. Ese cariño hacia Einstein genera el clima adecuado para conocerlo a fondo, en los distintos aspectos de su carrera.

Cuando Stephen Hawking escribió su Breve Historia del Tiempo estableció todo un estándar en la divulgación de la ciencia. En su introducción contó que los editores del libro le dijeron que por cada ecuación que pusiera en el texto las ventas del libro se reducirían a la mitad. Hawking no se contuvo y finalmente puso la célebre ecuación de Einstein que establece la equivalencia masa-energía. Según mis cuentas, aparecen dos ecuaciones a lo largo de Einstein para perplejos, una de ellas en forma de haiku, lo que deja a este libro en pleno dominio del estándar Hawking.

Es admirable la capacidad de los autores, para en muy pocas líneas, exponer claramente los aspectos conceptuales más relevantes de las teorías y aportaciones científicas de Einstein. No hay vueltas, ni textos oscuros, ni mucho menos tenebrosas demostraciones matemáticas. Así, en muy pocas palabras y con una naturalidad expositiva envidiable, los autores nos ponen a tiro con los conceptos clave de la Relatividad Restringida y la Relatividad General.  

Einstein fue uno de los padres de la mecánica cuántica, muy a su pesar por cierto. Esta teoría es la tumba de los cracks para cualquier físico o divulgador que intente exponer de un modo no formal. De hecho, también lo es para quien intente comprenderla. A pesar de estas dificultades los autores exponen en términos breves y simples experimentos mentales extremadamente sofisticados y célebres como la paradoja EPR (https://es.wikipedia.org/wiki/Paradoja_EP). Este fue uno de los sutiles y geniales argumentos impulsados por Einstein contra el formalismo e interpretación de la cuántica que tuvo ocupado durante mucho a muchos físicos aún luego de su muerte. El libro de Edelstein y Gomberoff deconstruye el mito y da cuenta de la soledad del veterano científico durante los últimos años de su carrera debido a sus objeciones con la mecánica cuántica. Es en ese sentido un libro justo históricamente y humanamente necesario, porque muestra la gran riqueza y complejidad de la vida de una de las personalidades más fascinantes del siglo XX.

De puño y letra del mismísimo Einstein podemos acceder a sus Notas Autobiográficas (Alianza,2012) y El mundo como yo lo veo (Fontana, 2012), nos aproximan a sus pensamientos más maduro sobre los conceptos de la física que él mismo ayudó a revolucionar, y sobre las teorías con las que entabló una relación crítica y polémica, especialmente la mecánica cuántica.  Es la mejor forma de aproximarse a su pensamiento político, para nada ajeno de las tragedias humanas y claramente ubicado en lo que hoy denominaríamos progresismo por pudor. A nadie le resulta desconocido que Einstein fue socialista, y que se opuso firmemente a la carrera armamentista una vez nacida la Era Nuclear. De hecho, sus posiciones políticas lo dejaron fuera del Proyecto Manhattan, la iniciativa para crear la primera arma nuclear de la historia y que desembocó en los primeros, y hasta ahora únicos bombardeos nucleares contra una nación. La historia y los avatares políticos lo ubicaron en un lugar de compromiso y de coherencia realmente ejemplares.

De todo lo escrito sobre Albert Einstein queda destacar la producción nacional que Einstein inspiró: Einstein en Uruguay, crónica de un viaje histórico (Ediciones B, 2019). Este libro de Diego Moraes es una obra preciosa que recoge testimonios y legado de la visita del físico alemán a nuestro Montevideo de 1925. La obra muestra un país que hoy día es muy distinto al nuestro, con un Uruguay carente de una comunidad científica capaz de interpretar el alcance de sus aportaciones a la física. En esa época Einstein era ya una personalidad consagrada en la ciencia mundial, fundamentalmente porque sus teorías habían empezado a ser demostradas empíricamente. Aún así despierta particular simpatía la admiración que la opinión pública uruguaya demostró hacia el científico, y los encuentros con las personalidades intelectuales más destacadas de la época. No en vano la charla con Vaz Ferreira ha sido evocada con una estatua en la Plaza de los 33 Orientales. Curiosidades aparte, la obra de Moraes deja un espacio suficiente para el asombro al recopilar lo inesperado, esto es, la existencia de detractores y polemistas nacionales con las teorías del sabio alemán. Todo un lujo que nuestra pequeña sociedad uruguaya se pudo dar en aquellos años.

Hoy vivimos en un mundo moldeado por las teorías que Einstein dedujo en un lapso de diez años de una creatividad sorprendente y brillante. La vida y la obra de Einstein está abierta a nosotros, dialogar con su legado es el mejor de los privilegios que podemos darnos a través de la lectura.

Gabriel García Sagario (Físico Nanotecnólogo, egresado de UDELAR)

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Escritoras sobre Escritoras

¿Qué nos hace lectores? ¿La primera novela, la segunda, un poema, una sugerencia? Para cada uno de nosotros el punto de partida debe ser diferente, en el camino muchos nos empezamos a parecer y otros toman rumbos totalmente opuestos. Pero para aquellos cuyo destino resulta ser la escritura, ¿quiénes son los que hacen que la llama se encienda?    Este mes, en que nuestra librería recibe a sus visitantes con una vidriera íntegramente formada por narrativas escritas por mujeres, decidimos preguntarles a tres autoras cuáles fueron aquellas escritoras que encendieron esa llama.

Carolina Bello (Montevideo, 1983)

Cuentos, relatos, novelas, columnas periodísticas y demás colaboraciones forman su hoja de ruta como escritora

La novela musical -si un título así puede catalogarla – Oktubre (Estuario, 2018) donde el diálogo epistolar se une a la prosa inolvidable, hace sonar en imágenes las pistas del emblemático disco de Los Redondos.

Escrito en la ventanilla (Irrupciones, 2011) un libro que ya se nos hace raro, pues no es fácil encontrar disponible en librerías, llevaba al formato papel el blog del mismo nombre.

Y el más reciente El resto del mundo rima (PRH, 2021), una novela de exquisita belleza, que enlaza las historias de dos vidas unidas por un hecho fortuito. Dolorosa, cruda y a la vez luminosa y poética.

“En la adolescencia me gustaba mucho Alejandra Pizarnik. Venia de descubrir todo aquel universo de poetas malditos, con una descripción del estado de ánimo con el que las tragedias de la juventud se hermanaban. Pizarnik me llegaba por el cuestionamiento de ella misma y hasta hoy recuerdo de memoria algunos de sus versos, que anotaba en la contratapa de las materias sin esperanza: “mi caída sin fin en donde nadie me aguardó, pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma”

Cuando fui más grande continué leyendo poetas mujeres y descubrí a Idea Vilariño. Lo que más me gustó de ella en su momento era la capacidad de ser cronista en verso, también de los estados de ánimo, pero además de las atmósferas o contextos. Es una poeta que narra y creo que es eso lo que más me gusta de su obra.

Y hace algunos años descubrí a Leila Guerriero quien, con sus textos más lúcidos y aún con aquellos más descarnados en su estilo, siempre me dan ganas de seguir leyendo y hablando de ese otro oficio que es contar la realidad y hacerte creer que es realidad”.

Mercedes Rosende (Montevideo, 1958)

Escritora, docente, guionista y magister en políticas de la integración; hoy en día pueden leerse sus novelas en alemán, italiano e inglés. Su género es la novela negra, pero nada que se ajuste a un modelo estricto del género, impecables dosis de humor y un personaje principal que es la delicia hecha prosa.

Justamente seleccionamos las tres novelas que tienen como protagonista a la inolvidable Úrsula, una mujer que adoramos que nos haga disgustar y amar a dosis iguales.

Qué ganas de no verte nunca más (Planeta)

El miserere de los cocodrilos (Estuario)

Mujer equivocada (Estuario)

“Tengo influencia de tantas mujeres que no podría ni citarlas, a todas les debo algo, a algunas casi todo. A las hermanas Emily y Charlotte Brontë, por empecinarse en escribir cuando escribir no era cosa de mujeres.

A Louisa May Alcott. Por hacer que haya querido ser Jo, una chica del siglo XIX, cien años después.

A Emilia Pardo Bazán, por hablar de los derechos de las mujeres cuando las mujeres no teníamos derechos.

A Patricia Highsmith, por enseñarme todo, especialmente que las mujeres podemos meternos en cualquier género, incluso en los que todavía son coto de caza exclusivo de machos.

A Margaret Atwood, por la maestría, el humor y el sarcasmo”.

Irene Delponte (Rosario, 1984)

Si de mujeres multifacéticas se habla, Irene sí que rompe los moldes, de las Ciencias Políticas al audiovisual, y de la gastronomía a la narrativa, todos son campos que ha desarrollado a lo largo de los años.

Su escritura no se acota a lo narrativo, sino que dentro de sus publicaciones está el libro de pastelería La cocina de Santé (Grijalbo, 2021) donde plasma las recetas que la han hecho una de las pasteleras más notorias de la escena gastronómica nacional.

Y la colección de relatos Todo es amarillo (Fardo, 2021) donde con una prosa directa pero no falta de poesía, enlaza una serie de relatos que en principio parecen independientes, pero que se unen en un todo coherente y refrescante.

“Alice Munro, Virginia Woolf y Victoria Ocampo. Gabriela Cabezón Cámara, Maria Moreno. Inés Bortagaray y Leonor Courtoisie. Todas forman parte de mí, cada una en diferentes etapas de mi vida, pero eso es lo de menos”

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La furia de Las Furias

Siempre en búsqueda de nuevas incorporaciones a nuestro fondo, después de muchos años decidimos volver a mirar a la otra orilla e importar a nuevos valores editoriales. Así fue que Las Furias se cruzó en nuestro camino.

¿Quién podría atreverse a abrir un negocio en el fatídico año de 2020­­? Cualquier negocio, pero más aún, una editorial.

Pero hasta los proyectos más planeados escapan a los designios virales y no pueden escapar a las fechas designadas. Así le pasó al proyecto de María Magdalena, Nicolás Cerruti y Romina Luppino, que debía arrancar en julio de 2020 y así lo hizo: Editora Las Furias. “No fue fácil la decisión de continuar bajo las coordenadas en las que el mundo quedó inmerso; además de lo que significó la pandemia en términos humanos, sanitarios, sociales, económicos, también impactó, inevitablemente, en el mercado editorial. Pero apostamos a sostener el deseo, y estamos felices de haberlo hecho a pesar de las dificultades.” Así comienza a contarnos María, desde la sede Las Furias en Buenos Aires, en un intercambio que nació por el interés de nuestra librería en contar con sus libros y que siguió en Instagram hasta convertirse en este artículo.

Con menos de dos años de fundada, ya cuenta con seis títulos publicados, encontrando sus pilares en la poesía, la literatura, el feminismo y el psicoanálisis. Aunque las casillas de los géneros no estén dentro de las consideraciones de los editores, “nos interesa, más que el género al que pudiera pertenecer, la escritura singular. Por lo tanto, apuntamos a quienes también deseen ser interpelados y conmovidos por la escritura”   

En este sentido tenemos a Retrato de Dora de Hélène Cixous (Argelia 1937) una obra que cruza entre la dramaturgia y la poesía teniendo como centro el famoso caso freudiano.

O Una madre es un piano triste de la argentina María Malusardi (Bs. As. 1966) que propone entre el ensayo, los relatos y la biografía trazar una suerte de memoria familiar de una madre y su hija      

Cerruti, uno de los creadores y editores de Las furias, también publica y engrosa su catálogo con Deconstruyendo al Joyce de Lacan. Con esta obra se apunta a aquellos iniciados en Lacan, que no temen atacar los puntos menos evidentes.

Fenitschka Un desvío de Lou-Andreas Salomé (San Petersburgo 1861), una reedición de la obra publicada en 2008 de Carmen González Táboas Querida María. Cuando el psicoanálisis no es un sueño y Abro el miedo de Teresa Orbegoso (Lima 1976)

El catálogo de Las Furias es acotado pero contundente y apuesta a una manera diferente de entablar una relación con el libro y con los autores, acercándose a ellos de una manera más personal y respetuosa de sus necesidades. “Después de haber vivido diversas experiencias trabajando y publicando libros en otras editoriales sentíamos una sensación de desasosiego y rabia frente a ciertas prácticas habituales, y naturalizadas, en el mundo editorial: el maltrato a los autores, el no cumplimiento de los contratos, el abandono de los libros una vez publicados, la inversión económica que, en la mayoría de los casos, recae sobre los escritores que quieren publicar. Quisimos crear una editorial que –como otras, aunque no abunden– subvierta esa lógica y propusiera otro modo de hacer libros, que no es sin el sostenimiento de una ética, una estética y una política. Una lógica amorosa y de cuidado hacia quienes escriben. ­”

Ediciones cuidadas en su papel, diseño y contenido forman parte indiscutible de lo que hace a Las Furias. Mantener un estándar igual, no deja de ser un desafío para el futuro, pero no parece ser un problema por ahora. Este año comienzan con una publicación de la poeta y editora argentina Mercedes Roffé: Prosas fugaces. Dentro del primer semestre también verá la luz un libro sobre Sylvia Plath de María Magdalena, y una traducción de un texto de Antonin Artaud realizada por Walter Romero e intervenido por el poeta y escritor Javier Galarza. “Y otros títulos para la segunda parte del año que todavía no podemos anunciar.”  

Afortunadamente para los lectores argentinos, sus libros son fáciles de conseguir en todo su país, además de las plataformas digitales de alcance global. Y desde algunas semanas atrás, también nuestros lectores pueden adquirirlos en el mercado uruguayo a través de nuestra librería, tanto en el local, como en nuestra tienda on-line.

Las Furias son las hijas infernales de la Noche, encarnan lo que no cesa jamás, criaturas que atormentan y salvan a través de la purificación. Las Furias es lanzar al mundo libros como pequeños fuegos” (de su sitio web www.lasfurias.com.ar)

Soledad Viera

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El siglo XX fue el siglo de Ulises

De hecho, si comenzó con la Primera Guerra Mundial (una vez le preguntaron a Joyce qué había hecho durante la guerra; su respuesta fue “escribí Ulises, ¿qué hizo usted?”), el bautismo de fuego literario del siglo XX fueron los 18 capítulos de esta epopeya (hiper)moderna, que comienzan en una torre en Sandycove, suburbio de Dublín, y terminan por partida doble en el cosmos y en la historia y los mitos, con un epílogo y resumen a cargo de un cuerpo femenino, menstruante y erotizado al borde del sueño; 18 capítulos, por cierto, que vuelven a narrar la Odisea, otro territorio fundante de literatura(s), en las calles de Dublín y se contagian de Shakespeare, Sterne, Swift y Dickens, por nombrar solo algunos de los escritores cuyo ADN textual es hackeado por la maquinaria viral del libro de Joyce.

Otra anécdota joyceana: en sus tantas noches de bar en París le contaba a sus compañeros de bebida que después de escribir el capítulo ocho, esa fuga textual que remite a las Sirenas de la Odisea, por mucho tiempo le había resultado imposible escuchar música. Cada capítulo, añadía, había dejado un campo arrasado, una scorched earth digna de la más oscura literatura posapocalíptica. ¿Qué hacer a continuación, entonces? Para Joyce la respuesta fue fácil: si el Ulises había sido el libro de un día (el 16 de junio de 1904), la única salida lógica era escribir el libro de una noche o, mejor, el libro de la noche, y así ese mismo 1922 comenzó a escribir Finnegans Wake, libro por fuera de todo género o matriz de géneros (o acaso género en sí mismo), que le llevaría 17 años terminar.

Pero para los demás sólo cabía volver a la tierra arrasada y esforzarse sobre los monstruos que nacerían de ese escándalo radioactivo y mutágeno. Así, todas las literaturas (primero la de lengua inglesa, después las demás) se volverían joyceanas (sea en sentido epigonal o parricida, pero siempre desde alguna forma de relación con Ulises), produciendo la idea de que en aquel libro de 1922 estaba el futuro. Los ejemplos son fáciles de listar: William Faulkner, William Burroughs, Arno Schmidt, Thomas Pynchon y David Foster Wallace son los más evidentes, pero también en la ciencia ficción de los años sesenta el modernismo joyceano dejó su marca, particularmente en la obra de Robert Silverberg (que escribió el monólogo interior de un telépata que está perdiendo sus poderes en la novela Muero por dentro, que refiere al Ulises tácita y también explícitamente), John Brunner (en su monumental Todos sobre Zanzíbar, que podría pensarse como una proliferación brutal del capítulo 10 de Ulises) y Brian Aldiss (que retoma la conexión Joyce-Burroughs en A cabeza descalza, y de paso joyceaniza todavía más notoriamente al Nouveau roman en su Informe sobre probabilidad A); del mismo modo, la literatura hispanoamericana tiene su primer momento joyceano en Adán Buenosayres, de Leopoldo Marechal (o en el Borges del cuento “El inmortal”, que es una suerte de condensación extrema de Ulises), pasa por Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos, estalla en la conexión faulkneriana del boom (desde Fuentes a García Márquez, pasando por Onetti, pero también en la deslumbrante Clarice Lispector), se expande en la obra de Julián Ríos y, acaso más memorablemente que nunca, deslumbra en Tres tristes tigres, de Guillermo Cabrera Infante.

Más sutil, pero no menos productiva, es la impronta joyceana en Angela Carter (novelas como El doctor Hoffman y las infernales máquinas del deseo y La pasión de la nueva Eva pueden ser leídas desde el capítulo 15 de Ulises), Helen DeWitt (su novela enciclopédica El último samurai está enchufada directamente al capítulo 17 de Ulises), David Mitchell, Don DeLillo, Mark Z. Danielewski y el Alan Moore de The Black Dossier y Jerusalem, cuyas parodias de estilo hilvanan al Joyce del capítulo 16 de Ulises con el Orlando de Virginia Woolf y el Frankenstein desencadenado de Brian Aldiss. Incluso escritores que problematizaron de alguna manera la figura de Joyce, como J.G. Ballard (“El Ulises de James Joyce tuvo una enorme influencia en mí, casi enteramente para mal (…) carece curiosamente de imaginación y (…) no logra despertar emoción en el lector (…) pero, aunque no sea la mayor novela del siglo XX, ciertamente es la mayor obra de ficción”, escribió en 1990 para The Guardian, artículo recogido en su compilación de artículos Guía del usuario para el nuevo milenio, publicada en español en 2002 por Minotauro), replicaron su impulso más experimental y anticonvencional, el propio Ballard en La exhibición de atrocidades, uno de los libros más arduos y fascinantes de la segunda mitad del siglo XX.

¿Y el siglo XXI? Parte de la respuesta es tan simple como decir que basta con mirar esa otra literatura que no circula por los canales más consabidos y visibles sino en las vías más laberínticas de la escritura experimental. El australiano/checo Louis Armand, por ejemplo, además de haber escrito dos novelas-mastodonte de evidente “joyceanidad” (Vampyr y The Combinations), ha dedicado numerosos artículos de crítica literaria y ensayos a mapear la influencia reciente de Joyce sobre la tradición experimental. Del mismo modo, la escritura hipersticional e hiperficcional del español Germán Sierra y los estadounidenses Jake Reber y Mike Corrao retoma la línea Joyce-Burroughs puesta al servicio de la teoría-ficción a partir de los escritos del colectivo CCRU, activo durante los años noventa en la universidad inglesa de Warwick.

Sin embargo, responder que la influencia de Joyce queda arrinconada a la escritura experimental por lo que va del siglo XXI es ver apenas el lado oscuro de la Luna, para lo cual, naturalmente, hace falta un satélite. Pero simple vista la influencia de Joyce, más camuflada, más camaleónica, sigue permeándolo la literatura entera, por más que más de un escritor despistado y peninsular –como el pobre y tonto Kiko Amat– diga que el libro es “un galimatías, simple y llanamente” o que por tener más de 200 páginas ha de ser sentenciado ilegible. Entonces, así como no hace falta leer el Quijote para leer al Quijote, o pasar por las cientos de páginas de Moby-Dick para haber leído Moby-Dick –porque la tradición literaria ha leído a ambas por nosotros, y nos llegan replicadas y reescritas desde otros tantos libros– Ulises está en todas partes, desde Saul Bellow hasta Marosa DiGiorgio, pasando por Joseph Heller, Rick Moody, Michael Chabon, Susana Clarke y Neil Gaiman. Está por ejemplo en Ducks, Newburyport, de Lucy Ellmann (un monólogo interior compuesto por una única oración de más de 1000 páginas, interrumpida por breves relatos de la vida de un puma), y también en Leñador, de Mike Wilson(una enciclopedia sobre la vida y el arte de los leñadores),libros que, si bien el mismo lector despistado de unas líneas más arriba podría acusar de “experimentales”, hay que recordar que han sido éxitos de venta publicados por editoriales mainstream, a diferencia de los ya mencionados Reber, Corrao, Sierra y Armand, que publican con editores especializados en escrituras no convencionales.

Quizá valga la pena concluir lo siguiente, entonces: Ulises no es sólo un monumento a la escritura experimental sino, y por sobre todo, una summa de la tradición precedente, una verdadera enciclopedia de la literatura en inglés y, apenas en menor medida, de la literatura europea en general; si el libro buscó construir el futuro, lo hizo recapitulando el pasado y construyendo sobre sus capas y capas de texto, a hombros de gigantes. Cualquiera que escriba un libro que no de por sentada su lengua, su canal, su circuito, su tradición; cualquier libro que no se instale en la transparencia más absoluta con respecto a su arte, es decir, está escrito sobre Ulises, vale decir a partir de Ulises. Así, el libro de Joyce no sólo pertenece menos a la literatura que a la historia de la literatura (por parafrasear a ese Borges que no podía ocultar su amor/odio/encandilamiento/fascinación por su colega irlandés) sino que, a todas luces, es la historia de la literatura.

Quizá por eso sigue adelante.

Quizá por eso seguirá con vida.

No es tanto, entonces, que Ulises ha terminado hoy 2 de febrero de 2022 de entrar al siglo XX; es más bien que hoy el siglo XXI terminó de entrar a Ulises: a su laberinto, a sus entrañas de texto, a sus tan numerosas felicidades.

Ramiro Sanchíz