«¿Os habéis encontrado alguna vez en la tesitura de querer tener toda una biblioteca, además de por la calidad indiscutible de las obras incluidas en ella, por la belleza de sus ediciones?»* Con las obras de Impedimenta, editorial que no cesa de poner ante nuestras manos (y ojos) libros con los que, y perdonad la expresión, se nos cae la baba, esto no puede dejar de suceder. En nuestras librerías podrá comprobarlos y si lo desea hacerse con alguna de estas pequeñas joyas.
Aquí podrán leer una más que interesante entrevista de José A. Muñoz (al que le hemos robado alguna fracesita*) entrevista a Enrique Redel editor y fundador de Impedimenta.

Honoré de Balzac (Tours, 1799 – París, 1850):
Honoré de Balzac nació en Tours en 1799. Hijo de un campesino ascendido a funcionario público, tuvo una infancia infeliz. Obligado por su padre, estudió leyes en París de 1818 a 1821. Sin embargo, y pese a la oposición paterna, decidió dedicarse a la escritura.
Entre 1822 y 1829 vivió en la más absoluta pobreza, escribiendo teatro trágico y novelas melodramáticas que apenas tuvieron éxito. En 1825 probó fortuna como editor e impresor, pero se vio obligado a abandonar el negocio en 1828, al borde de la bancarrota y endeudado para el resto de su vida. En 1829 escribió la novela Los chuanes, la primera que lleva su nombre, basada en la vida de los campesinos bretones y su papel en la insurrección monárquica de 1799, durante la Revolución Francesa. En 1832 comenzó a mantener correspondencia con una condesa polaca, Eveline Hanska, quien prometió casarse con Balzac tras la muerte de su marido. Éste murió en 1841, pero Eveline y Balzac no se casaron hasta marzo de 1850, apenas cinco meses antes de la muerte del escritor. Trabajador infatigable, Balzac produciría cerca de noventa y cinco novelas y numerosos relatos cortos, además de obras de teatro y artículos de prensa. En 1834 concibió la idea de fundir todas sus novelas en una obra única, la Comedia Humana. Su intención era ofrecer un gran fresco de la sociedad francesa en todos sus aspectos, desde la Revolución hasta su época. La obra incluiría ciento cincuenta novelas, divididas en tres grupos principales: Estudios de costumbres, Estudios filosóficos y Estudios analíticos. El primer grupo, que abarca la mayor parte de su obra ya escrita, se subdivide a su vez en seis escenas: privadas, provinciales, parisinas, militares, políticas y campesinas. Las novelas incluyen unos dos mil personajes, los más importantes de los cuales aparecen a lo largo de toda su obra. Balzac logró completar aproximadamente dos tercios de este enorme proyecto. Entre las novelas más conocidas de la serie figuran Papá Goriot (1834), Eugenia Grandet (1833), La prima Bette (1846), La búsqueda del absoluto (1834) y Las ilusiones perdidas (1837-1843). Entre sus numerosas obras destacan, además de las ya citadas, las novelas La piel de zapa (1831), El lirio del valle (1835-1836), César Birotteau (1837), Esplendor y miseria de las cortesanas (1837-1843) y El cura de Tours (1839); los Cuentos libertinos (1832-1837); la obra de teatro Vautrin (1839); y sus célebres Cartas a la extranjera, que recogen la larga correspondencia que mantuvo desde 1832 con Eveline Hanska.

Tratado de la vida elegante, Honoré de Balzac (Impedimenta, 112 págs). Traducción de Lluís Maria Todó.
El Tratado de la vida elegante, publicado por Honoré de Balzac en 1830 para inaugurar la serie «Patología de la vida social», corazón «estético» de la Comedia Humana, constituye una de las piedras angulares del dandismo literario, prefigurando e inspirando la obra de autores tan reputadamente elegantes como Barbey d’Aurevilly o Charles Baudelaire.
Rico en aforismos, anécdotas hilarantes, y cargado de un humor finísimo (el texto llega a incluir un encuentro ficticio con el príncipe de todos los dandis, el Bello Brummell, que tuvo que emigrar a Francia desde Inglaterra huyendo de sus fieros acreedores), este Tratado marca el camino que va desde el dandismo temprano de la Regencia inglesa al fecundo decadentismo artístico e intelectual de la Francia del XIX, y que desembocaría en la bohemia y en último término en Oscar Wilde. Este capítulo esencial en la historia del gusto estético en el vestir y en el comportarse nos llega, además, en magnifica traducción de Lluís Maria Todó.

Daniel Defoe (Londres, 1660 – Londres, 1731):
Daniel Defoe nació en Londres, probablemente en la parroquia de St. Giles Cripplegate, en torno a 1660. Su padre era miembro del gremio de carniceros y además se dedicaba a fabricar velas con el sebo de los animales sacrificados.
Defoe tuvo una educación desordenada, viajó por Europa y Escocia e intentó abrirse paso como empresario, sin éxito. Hacia 1700 se estableció en Londres, tratando de vivir como periodista y libelista. En 1703, debido a un panfleto que escribió, titulado «El Camino más corto con los Disidentes», fue condenado a ser expuesto en la picota. La publicación de su poema «Himno a la Picota» provocó, sin embargo, que el público congregado alrededor del propio poste le lanzara flores en lugar de objetos dañinos y nocivos, y que bebiera a su salud. Partidario en principio de los whig, se pasó al partido tory, al que más tarde traicionaría convirtiéndose en agente secreto al servicio del gobierno whig. En 1704 fundó y dirigió The Review, donde expresó sus excepcionales cualidades como periodista (se le considera uno de los fundadores del periodismo moderno). Poco después de cumplir sesenta años se alejó de la actividad pública para escribir, en poco tiempo, las novelas que le reportarían fama y reconocimiento. Su Robinson Crusoe (1719), novela basada en la historia real del naufragio del marinero escocés Alexander Selkirk, le acarreó un éxito tan inmediato que Defoe se apresuró a escribir su continuación, Últimas aventuras de Robinson Crusoe, muy inferior, sin embargo, al primer libro en inspiración y fuerza representativa. En 1720 aparecerían las Memorias de un caballero y El capitán Singleton, y en 1722 El coronel Jack. En 1722 llega la segunda de sus obras maestras, el Diario del año de la peste, en el que Defoe evoca, mediante el artificio del diario de un testigo de ese acontecimiento, el flagelo de la peste que sacudió a Londres entre 1664 y 1666. Otra de las novelas inmortales de Defoe, Moll Flanders (1722), constituye un gran retrato de una mujer de vida aventurera y la primera novela de costumbres de la historia de la literatura inglesa. Daniel Defoe falleció en 1731, probablemente mientras vivía en la clandestinidad, huyendo de sus acreedores. Recibió sepultura en Bunhill Fields, Londres.

Diario del año de la peste, Daniel Defoe (Impedimenta, 328 págs.). Traducción de Pablo Grosschmid.
Considerado una de las cumbres de la literatura inglesa de todos los tiempos, el Diario del año de la peste es un escalofriante relato novelado en el que se describen con crudeza los horribles acontecimientos que coincidieron con la epidemia de peste que asoló Londres y sus alrededores entre 1664 y 1666.
Daniel Defoe, con precisión de cirujano, se convierte en testigo de los comportamientos humanos más heroicos pero también de los más mezquinos: siervos que cuidan abnegadamente de sus amos, padres que abandonan a sus hijos infectados, casas tapiadas con los enfermos dentro, ricos huyendo a sus casas de campo y extendiendo la epidemia allende las murallas de la ciudad. El Diario del año de la peste es una narración dramática y sobrecogedora, con episodios que van de lo emotivo a lo terrorífico, un relato preciso y sin concesiones de una altura literaria que todavía hoy es capaz de conmovernos hasta las lágrimas.

Charles Dickens (Portsmouth, 1812 – Higham, 1870):
Charles Dickens nació en Portsmouth en 1812, aunque pasó la mayor parte de su infancia en Londres y Kent. No empieza a acudir al colegio hasta los nueve años. Tras el encarcelamiento de su padre por el impago de deudas, su familia se traslada a la cárcel, ya que la legislación de la época permitía que los familiares compartieran la celda del moroso. El joven Dickens se ve obligado entonces a trabajar como operario en una factoría de betún para zapatos bajo duras condiciones laborales. Con el dinero que ganaba pagaba su propio hospedaje y ayudaba a su familia. Tras una formación prácticamente autodidacta, consiguió un puesto como secretario de un abogado en 1827, y poco después se convirtió en cronista parlamentario. Gracias a este oficio pudo publicar en 1833 su primera obra, Esbozos, bajo el seudónimo de Boz. En esta línea continuó publicando, hasta que su obra Los papeles póstumos del Club Pickwick lo convirtió en un autor aclamado mundialmente. Que la mayoría de su obra fuera publicada en entregas periódicas le daría gran popularidad e influencia entre el público inglés. Viajó por Europa y Estados Unidos, donde era muy conocido, aunque tras la crítica que realiza del Nuevo Mundo en su novela Martin Chuzzlewit, se ve rechazado por la sociedad norteamericana. Entre sus obras más célebres se encuentran Oliver Twist, Canción de Navidad y, sobre todo, David Copperfield, del que vendería en poco tiempo más de 100.000 ejemplares y que resume de modo magistral sus penurias infantiles. En el ámbito personal disfrutó de un fecundo matrimonio que le aportó diez hijos pero que finalmente se vio perturbado por las relaciones extramatrimoniales que Dickens mantenía con una actriz de teatro. Hombre enérgico y comprometido, compaginó su extensa labor literaria con otros campos de la cultura tales como la dramaturgia y la edición (fue fundador del semanario Household Words, donde publicaría por entregas dos de sus obras más conocidas, Casa desolada y Tiempos difíciles). Administró diversas asociaciones caritativas y luchó por conseguir reformas sociales que favorecieran a las clases obreras, así como por la abolición de la esclavitud en Estados Unidos. Murió en Gadshill Place, el 9 de junio de 1870, tras sufrir una apoplejía. Fue incinerado, y sus restos reposan en la Esquina de los Poetas de la Abadía de Westminster.

Para leer al anochecer, Charles Dickens (Impedimenta, 240 págs.) Traducción de Marian Womack y Enrique Gil-Delgado.
Charles Dickens estuvo interesado durante toda su vida por los fenómenos misteriosos. Su natural inclinación hacia el drama y lo macabro hicieron de él un extraordinario escritor de cuentos de fantasmas.
Para leer al anochecer presenta trece de las más célebres y espeluznantes historias de fantasmas escritas por Dickens —«El fantasma en la habitación de la desposada», «El juicio por asesinato», «El guardavías», «Fantasmas de Navidad», «El Capitán Asesino y el pacto con el Diablo», «La visita del señor Testador» o «La casa encantada», entre otras—, en una nueva traducción al castellano. Villanos que mueren ahorcados, mujeres misteriosas que encargan retratos desde el más allá, marinos desaparecidos que hacen visitas inesperadas a los vivos, viajeros victorianos que se encuentran con siniestros niños en oscuros caserones… Puro talento gótico.

Alfred Döblin (Stettin, 1878 – Emmendingen, 1957)
Alfred Döblin (1878-1957) nació en Stettin (Szczecin), ciudad portuaria situada en lo que por entonces constituía la provincia prusiana de Pomerania, en el seno de una familia de comerciantes judíos asimilados. Estudió Medicina en Berlín y en Friburgo, y se especializó en enfermedades nerviosas.
Encontró su inspiración en la obra de Holdërlin, Schopenhauer, Freud y Nietzsche, antes de unirse al expresionismo, y publicó sus primeros poemas en la revista literaria Der Sturm. En 1915 obtuvo su primer éxito literario con la novela Los tres saltos de Wang-lun, que supuso una ruptura decisiva con la tradición de la novela burguesa alemana. Siguieron Wadzek contra la turbina de vapor (1918), una ácida sátira del capitalismo previo a Weimar, en donde Doblin aborda uno de los temas centrales de su narrativa posterior: la violencia de la técnica, único e implacable sujeto de la vida moderna; Wallenstein (1920), situada en la guerra de los Treinta Años, Berge Meere und Giganten (1924), curiosa novela de ciencia ficción, y, sobre todo, Berlin Alexanderplatz (1930), una obra panorámica, total, influida fuertemente por la del estadounidense John Dos Passos, que narra la vida de un antiguo convicto en la capital alemana. Inmediatamente después del incendio del Reichstag y la toma del poder por los nazis en 1933, huyó a Suiza y luego a París, donde coincidirá con Claire e Yvan Goll, Hermann Kesten, Arthur Koestler, Joseph Roth, Hans Sahl, y donde verá por última vez a Robert Musil. Obtuvo la nacionalidad francesa, y después, en 1940, se marchó a Estados Unidos, donde llegó a trabajar brevemente para la Metro Goldwyn Mayer escribiendo guiones por cien dólares a la semana. Tras convertirse al catolicismo, regresó en 1945 a Alemania, donde desempeñó labores de funcionario del gobierno militar francés como representante de la oficina de instrucción pública. Entre sus atribuciones estaba la de aprobar la publicación de los manuscritos que se sometían a las editoriales de la época, lo que le llevó a rechazar textos de autores que habían simpatizado con el régimen nazi, como Ernst Jünger o Gottfried Benn. Aquejado de la enfermedad de Parkinson, falleció en Emmendingen, el 26 de junio de 1957.

Wadzek contra la turbina de vapor, Alfred Döblin (Impedimenta, 426 págs.) Traducción de Belén Santana
Obra desmesurada, estridente, irónica y grotesca, todo en ella está deformado hasta alcanzar casi la caricatura, haciendo de esta una novela tragicómica, que oscila entre los dos polos del humor: la gravedad y el divertimento.
Wadzek contra la turbina de vapor (1918), para muchos la clara predecesora de la obra maestra de Alfred Döblin, Berlin Alexanderplatz, constituye una magistral y divertidísima sátira del capitalismo salvaje. Wadzek y Rommel, los protagonistas de la novela, son dos industriales cuya única razón para vivir es la de superarse entre ellos y, de paso, aniquilarse el uno al otro. Rommel, un personaje ambicioso, extremado, actúa de manera sibilina contra su más firme competidor, Wadzek, quien, de este modo, se convertirá en víctima del sistema o, al menos, así lo percibe él, lo que hace que se vea obligado a arrastrar a toda su familia en una huida desaforada de un Berlín desproporcionado, caótico y tremendo.

Mircea Eliade (Bucarest, 1907 – Chicago, 1986):
Mircea Eliade, historiador de las religiones y escritor rumano, nació en Bucarest en 1907.
Hijo de un oficial del ejército, fue un estudiante caótico: sobresaliente en algunas materias, mediocre en otras, toda su atención iba dirigida a la colección de insectos que atesoraba en su mansarda. Con catorce años publica su primer cuento: «Cómo encontré la piedra filosofal». Cursó sus primeros estudios en el prestigioso liceo Spiru Haret. Las experiencias de esa época las recogería en La novela del adolescente miope, escrita con diecisiete años y que completaría con Gaudeamus, que pasa revista a su etapa de estudiante de Filosofía en la Universidad de Bucarest, en la que se iría gestando su caída en las posturas antisemitas tan en boga en la época. Poseedor de una vasta erudición, dominaba cinco lenguas: rumano, francés, alemán, italiano e inglés; además, podía comprender el hebreo, el persa y el sánscrito. Viajó a Italia y a la India, donde estudió Filosofía en la Universidad de Calcuta. Al poco, tras una disputa con un maharajá —se enamora de su hija, una brahmani a la que no le estaba permitido casarse con un extranjero—, parte hacia el Himalaya, donde se dedicará a practicar yoga durante seis meses. Ya de vuelta a Rumanía, en 1933 conoció, gracias a su amigo Mihail Sebastian, a Nina Mares, con quien se casaría y adoptaría una niña que ésta dio a luz siendo soltera. Adherido a los principios de la Guardia de Hierro, organización de extrema derecha comandada por Corneliu Codreanu, alababa la Italia fascista de Mussolini y el nacionalismo étnico proclamado por la Iglesia ortodoxa de su país. A pesar de sus ideas radicales, en 1933 se sumó a los que abogaban por la supresión de la política racista del régimen nazi. En 1938 fue arrestado por el rey Carlos II, en su pugna contra los miembros de la Guardia de Hierro. En 1940 fue destinado a Londres como agregado cultural y posteriormente a Portugal como embajador de Rumanía en ese país. Durante su estancia en Lisboa su esposa enfermó y murió, lo que llevó a Mircea Eliade a una profunda depresión que se vería agudizada a medida que el Eje perdía la guerra. En 1945 se trasladó a Francia (tras la llegada al poder de los comunistas en su país, la vuelta a Rumanía quedaba descartada), donde enseñará en la École Pratique des Hautes Études hasta 1957, año en que es nombrado Catedrático de Historia de las Religiones en la Universidad de Chicago. Durante los últimos años de su vida, el estrés que le producen las críticas por su vinculación con la extrema derecha rumana contribuye a su decaimiento. Muere el 22 de abril de 1986, ocho días después de sufrir un ataque que le dejó sin habla, en el Hospital Bernard Mitchell de Chicago.

La novela del adolescente miope, Mircea Eliade (Impedimenta, 520 págs). Traducción de Marian Ochoa de eribe
Mircea Eliade tenía apenas diecisiete años cuando comenzó a redactar esta Novela del adolescente miope, suerte de diario camuflado, de autobiografía temprana en la que el autor pasa revista a sus experiencias juveniles, con sus crisis, sus aventuras sexuales descabelladas y sus incertidumbres existenciales.
En aquella época, Eliade, que acabaría convirtiéndose en uno de los más reputados y polémicos intelectuales europeos del XX, no era más que un muchacho ambicioso, un estudiante acomplejado por su miopía: «Papini es feo, es horrible, es miope. Yo seré guapo, hechizaré a las mujeres, tendré unos ojos penetrantes y claros. Romperé mis gafas y abriré mis ojos todo lo que pueda». El volumen se completa con Gaudeamus, inédita hasta hoy en castellano, en la que el autor prolonga esa actitud heroica ante el conocimiento de sí mismo y su formación intelectual a lo largo de su etapa universitaria, finalizando justamente antes de su viaje iniciático a la India.

Gustave Flauvert (Rouen, 1821 – Croisset, 1880):
Gustave Flaubert nació en Rouen el 12 de diciembre de 1821. Su madre era hija de un médico pertenenciente a la baja nobleza normanda.
Su padre, sin embargo, era de origen campesino. Era un cirujano de gran valor y renombre, director del Hospital Dieu de Rouen. Hombre recto, sencillo, brusco, se sorprende, sin indignarse, de la vocación de su hijo Gustave por las letras. Él juzgaba la profesión de escritor como un oficio de perezosos e inútiles. No obstante, Gustave, cuando ingresa en el Collège de Rouen, en 1831, se convierte en un magnífico alumno. Durante su adolescencia escribe muchísimo, sobre todo teatro y narrativa. En 1836 se produce la iniciación sexual de Flaubert, como indica el escritor inglés Julian Barnes, «con una de las doncellas de su madre. Este es el punto de partida de una carrera erótica tan activa como variopinta, que pasa del burdel al salón, del muchacho de los baños de El Cairo hasta la poetisa parisiense. En su primera madurez resulta muy atractivo para las mujeres.» Pero no sólo Barnes constata el atractivo juvenil de Flaubert. Sus contemporáneos afirman que de joven era de una belleza sorprendente. Un viejo amigo de su familia, médico ilustre, decía a su madre: «Su hijo, señora, es el Amor adolescente.»
Noviembre es, con toda probabilidad, una de las más deliciosas novelas de iniciación —de iniciación amorosa—de la literatura moderna. Como bien se indica en el prólogo de Lluís Maria Todó, «el personaje de la prostituta Marie está inspirado en dos mujeres, que marcaron al joven Flaubert para toda su obra de novelista: la primera y principal, Elisa Schlesinger, que Flaubert conoció en una playa normanda cuando él tenía sólo quince años y ella veintiséis. Elisa estaba casada con un editor de música, tenía hijos, y pasados los años acabaría su vida en un sanatorio mental. A pesar de la brevedad del encuentro, Elisa Schlesinger fue para Gustave Flaubert un amor perdurable, su único amor verdadero, según declaró repetidamente en sus papeles íntimos. El segundo modelo de la prostituta Marie de Noviembre es Eulalie Foucaud, que regentaba un hotel en Marsella en el que se alojó Flaubert a su regreso de Córcega, y con la que el novelista, a los veinte años, mantuvo una relación carnal y también fugaz, aunque prolongada en una correspondencia de varios meses. El encuentro de una sola noche con Eulalie también quedó grabado con gran fuerza en la memoria de Flaubert, que seguía hablando de ello veinte años más tarde, según cuentan los hermanos Goncourt.»
En 1840 se marcha a París para iniciar, sin demasiada convicción, estudios de Derecho, pero se ve obligado a dejarlos a causa de su precaria salud. Traba amistad con Víctor Hugo y a finales de 1840 viaja con él por los Pirineos y Córcega. En junio de 1844 regresa a su casa de Croisset, y decide dedicarse profesionalmente a la escritura. Su novela más importante, Madame Bovary, fue escrita entre 1851 y 1857. En ella analiza la escena burguesa del siglo XIX, y muestra el adulterio, la monotonía, el suicidio, las desilusiones de la vida cotidiana y otros temas escandalosos para la época, lo que le valió tener que enfrentarse a un juicio por ofensas a la moral pública y a la religión. Flaubert, que nunca se casó, conoció en 1846 a la poeta Louise Colet, con quien mantuvo una tempestuosa relación durante un período de diez años. Tras el éxito de Madame Bovary viaja a Cartago, donde se provee de material para escribir su novela Salambó (1862). Posteriormente se entrega a la redacción de otra de sus obras fundamentales, La educación sentimental, que publica en 1869, y que obtiene una notable acogida. Sin embargo, poco a poco su suerte empieza a cambiar. En 1872 muere su madre y su situación financiera empeora. Termina en 1874 su novela La tentación de San Antonio y posteriormente publica la extraordinaria recopilación de narraciones Tres cuentos (1877). El resto de su vida lo dedicará a la escritura de una sátira sobre la futilidad del conocimiento humano, Bouvard y Pécuchet, que dejará inacabada y que será publicada póstumamente, en 1881.

Noviembre, Gustave Flaubert (Impedimenta, 144 págs.) Traducción de Olalla García
En Noviembre apreciamos ya esa condición transgresora y algo irónica que caracteriza la escritura de Flaubert, así como su enfoque, tan contestado por la moral de su época, su fuerza literaria y sus obsesivas preocupaciones estéticas; en fin, todo lo que hará de él uno de los más grandes literatos europeos, puente entre Balzac y Proust, entre lo moderno y lo contemporáneo.
Flaubert escribió en Noviembre en 1842, cuando tenía apenas veinte años. Considerada la novela que cierra la producción de juventud de Flaubert (marcada por esta obra y por Memorias de un loco), estamos ante una auténtica bildungsroman sentimental, una sorprendente novela de iniciación amorosa, que explora los sutiles mecanismos de la atracción erótica y los remordimientos provocados por las relaciones adúlteras y el lado pasional de las relaciones humanas. En esta novela, de lectura adictiva, y un delicioso recorrido sobre la exaltación pasional, un muchacho, en el que podemos ver reflejado el propio Flaubert, medita en el curso de un paseo campestre sobre las mujeres (incluyendo a Marie, la prostituta que lo inició en los secretos de la carne, y que es, a partes iguales, «la mujer angélica e intocable, y la hembra fatal armada de un erotismo destructor» en palabra de Lluís Mª Todó). Noviembre es, probablemente, la genuina crónica de una obsesión amorosa, con un joven Flaubert de protagonista. Esta novela, que Flaubert no publicó en vida (era un escritor «enfermo de exactitud», y buena parte de su producción hasta Madame Bovary era considerada por él como «ejercicios de estilo»), pero que siempre consideró con un cariño especial, es una hábil disección del mundo amoroso, en la que se analiza la pasión y el sufrimiento asociado a ella, cuya profundidad psicológica presagia ya el estilo de obras futuras como Madame Bovary o La educación sentimental.

Tamiki Hara (Hiroshima, 1905 – Tokio, 1951):
Tamiki Hara nació en Hiroshima en noviembre de 1905. Hijo de una familia numerosa, de posición acomodada, se interesó desde muy joven por las letras.
Se licenció en Literatura Inglesa en la prestigiosa Universidad de Keio, donde empezó a escribir poesía, muy influenciado por autores como Saisei Murou y Paul Verlaine. De personalidad sensible y tímida, aunque dado al dandismo y a frecuentar casas de prostitutas, se comprometió políticamente con los movimientos de izquierda. Abandonaría toda militancia política a principios de los años treinta, tras dar en varias ocasiones con sus huesos en la cárcel. Se casó en 1933, un año después de una tentativa fallida de suicidio. Consagrado a escribir poesía y nouvelles, se trasladó a Funabashi para dar clases de inglés. Su mujer murió de tuberculosis en 1944, tras un largo periodo de enfermedad. Un año más tarde decidió volver a Hiroshima, justo para vivir en primera persona la explosión de la bomba atómica en casa de sus padres, y sobrevivir a ella. Estas dos traumáticas experiencias constituyeron el eje central de su producción literaria. Flores de verano (Natsu no Hana), su obra más conocida, galardonada con el Premio Takitaro Minakami, fue escrita en el mes de agosto de 1946, pero no fue publicada hasta junio de 1947. Tamiki Hara cerraría su famoso ciclo dedicado a la bomba de Hiroshima con De las ruinas (Haikyou kara, 1947) y Preludio a la aniquilación (Kaimetsu no joukyoku, 1949), obras, todas ellas, incluidas en el presente volumen. Tamiki Hara escribió gran cantidad de poemas sobre el mismo tema, por los que se hizo tremendamente célebre en Japón. Su obra final, El país que mi corazón desea (Shingan no kuni, 1951), puede considerarse su testamento literario, así como su nota de suicidio. Efectivamente, poco después de escribirla, Tamiki Hara se lanzó a las vías del tren en Tokio. Era el 13 de marzo de 1951, diez meses después del inicio de la guerra de Corea. Sus amigos sufragaron la construcción de un monumento junto al lugar donde se alzaba originariamente la ciudadela de Hiroshima, pero pronto el memorial tuvo que ser trasladado de sitio, puesto que la gente se dedicaba a jugar al tiro al blanco con él, lo que hizo que resultara dañado en varias ocasiones. Actualmente se encuentra junto al Genbaku Dom, la cúpula conmemorativa del lanzamiento de la primera bomba atómica.

Flores de verano, Tamiki Hara (Impedimenta, 136 págs) Traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés.
Esta obra, de una crudeza inusual, sufrió durante años la censura que prohibía a los japoneses publicar ningún tipo de escrito sobre la guerra. Es la primera vez que se traduce al castellano.
Tamiki Hara se hallaba en Hiroshima el día 6 de agosto de 1945 a las ocho y quince minutos, momento en que estalló la bomba que impondría una nueva manera de contemplar el mundo. Como él mismo describe en su impactante Flores de verano (obra ganadora del Premio “Takitaro Minakami”), en ese instante el autor se hallaba en una casa construida por su padre, lo suficientemente lejos del lugar de la explosión, gracias a lo cual pudo sobrevivir. Valiéndose de tres momentos narrativos diferentes, Hara narra el antes, el durante y el después de la tragedia. Con un lenguaje exento de florituras, durísimo, preciso y contundente, pero lleno de una hermosura casi poética, el autor narra cómo afloran a su alrededor la confusión, la destrucción, el horror, y lo mejor y lo peor de la condición humana.

Henry James (Nueva York, 1843 – Rye, 1915):
Henry James nació el 15 de abril de 1843 en Nueva York, en el seno de una familia de clase acomodada. Su padre fue uno de los más notables intelectuales norteamericanos del XIX, amigo personal de escritores como Thoreau, Emerson y Hawthorne.
En su juventud, James viajó varias veces a Europa, y estudió con tutores particulares en Ginebra, París, Bolonia y Bonn. A los diecinueve años se matriculó en la Facultad de Derecho de Harvard, pero la dejó poco tiempo después, decidido a dedicar su vida a leer libros, y no a estudiar leyes. En 1865 publicó su primer relato, «A Tragedy of Errors», y comenzó a colaborar con revistas como Nation y Atlantic Monthly. Desde temprana edad, James fue un ávido lector de los clásicos ingleses, americanos, franceses, alemanes y rusos, algo que influyó poderosamente en su narrativa. Su primera novela, Watch and Ward (1871) fue escrita mientras vivía en París, donde trabajaba como colaborador del New York Tribune. Poco después se mudaría a Inglaterra, y residiría en Londres hasta que se trasladó definitivamente a Rye, en el condado de Sussex. Allí se consagró al oficio de escribir, ocupación que no abandonaría en toda su vida. James, a pesar de ser considerado uno de los maestros indiscutibles de la novela moderna, apenas logró extraer ningún ingreso de lo que escribía. Sus obras maestras, ejemplos inmortales de introspección psicológica, indagan en el conflicto entre la sofisticación de la vieja sociedad europea y el empuje de los nuevos americanos. En su obra cabe destacar novelas como Daisy Miller (1879), Retrato de una dama (1881), Las bostonianas (1886), Lo que Maisie sabía (1897), Las alas de la paloma (1902) y sobre todo Los embajadores (1903), considerada su obra más acabada. El estallido de la Primera Guerra Mundial supuso un shock para el escritor que, en 1915, decidió adoptar la ciudadanía británica en muestra de lealtad al país que lo había acogido y como protesta por la negativa de Estados Unidos a entrar en la guerra. El 2 de diciembre de 1915 sufrió un derrame cerebral. Murió tres meses más tarde, en su casa de Rye.

La figura en la alfombra, Henry James, (Impedimenta, 120 págs.). Traducción de Enrique Murillo.
Fábula magistral sobre las misteriosas relaciones entre el escritor y su público, pieza de impecable factura, engrasada como un buen reloj, La figura de la alfombra indaga sobre la naturaleza mudable de la creación artística.
La figura de la alfombra, escrita en 1896, es una de las más inspiradas bromas literarias de James, una obra maestra de los dobles entendidos, que embarca al lector en una delicada trama de equívocos librescos. El narrador, un innominado crítico inglés, se topa con Hugh Vereker, un escritor de culto que le revela solo a medias la presencia en su obra de una especie de «secreto fundamental» que lo permea todo, como la compleja trama de hilos de una alfombra persa. El narrador se embarca entonces en una desesperada búsqueda de la misteriosa pauta, para lo cual no dudará en llevar a la perdición a su mejor amigo, Corvick, y a la prometida de éste, Gwendolyn.

D. H. Lawrence (Eastwood, 1885 – Vence, 1930):
David Herbert Lawrence nació en Eastwood, Nottinghamshire, en 1885. Hijo de un minero y de una antigua maestra, a la muerte de su hermano se convertiría en el centro de la vida de su madre, que volcó en él un amor exigente y posesivo.
Trabajó como profesor, pero pronto lo abandonaría todo por la literatura. En 1912 conoció a la alemana Frieda von Richtofen, esposa del profesor Ernest Weekley, con la que se fugó a Alemania y con quien se casaría en 1914, una vez que ésta obtuvo el divorcio. De regreso a Inglaterra en 1914, condenó abiertamente la guerra europea. Su fama de rebelde se acrecentó al ser secuestrada por obscenidad su novela El arco iris (1915). A finales de 1917, tras el hostigamiento constante de las autoridades militares, Lawrence y su esposa tuvieron incluso que abandonar su casa. Hasta 1919 la pobreza les obligó a cambiar frecuentemente de domicilio, y Lawrence contrajo tuberculosis. Tras ello, abandonó nuevamente su país en la inquieta búsqueda de un ambiente ideal, viajando por Australia, México, Ceilán y el sur de Francia, donde viviría hasta el fin de sus días. Tras Hijos y amantes (1913), centrada en las relaciones con su madre, apareció Mujeres enamoradas (1920), en la que se exploran las relaciones entre los sexos, la influencia de los roles sociales, y el contraste entre el instinto y el intelecto. En una de sus últimas novelas publicadas en vida, El amante de Lady Chatterley (1928), los temas del sexo y sus vinculaciones con las relaciones de clase se describen con un verismo sin precedentes. La novela provocó un clamoroso escándalo, hasta el punto de que no pudo publicarse en Inglaterra, en edición íntegra, hasta 1960. Entre las novelas cortas que Lawrence escribió en sus últimos años, en las que analiza con extraordinaria agudeza las relaciones entre sociedad e individuo en la Inglaterra rural, destaca La virgen y el gitano, escrita en 1926, pero solo publicada a la muerte de su autor. D.H. Lawrence, ya muy enfermo de tuberculosis, fallecería en la localidad provenzal de Vence en 1930.

La virgen y el gitano, D. H. Lawrence (Impedimenta, 176 págs.) Traducción de Laura Calvo Valdivielso.
En La virgen y el gitano encontramos, destiladas, todas las ideas de Lawrence sobre la sexualidad y la moralidad. Esta obra está impregnada de ternura y de un profundo conocimiento del alma humana.
La virgen y el gitano es una de las más provocativas y escandalosas novellas del inglés D.H. Lawrence. Escrita en 1926 en Italia, pero solo publicada tras la muerte del autor en 1930, fue inmediatamente reconocida como una obra maestra. En ella se relata la historia de Yvette, la hija de un reprimido vicario anglicano, quien, tras regresar de un viaje al extranjero, descubre que se siente asfixiada por el ambiente de su nuevo hogar, situado en la Inglaterra profunda, y en el que reina su abuela, una anciana ciega y avara. En el curso de una excursión campestre, junto con unos amigos, la virginal Yvette traba amistad con un gitano y con su familia. Súbitamente, se siente fascinada por el gitano, en el que descubre un espíritu libre, un igual, y empieza también a albergar deseos sexuales que hasta entonces le eran desconocidos.
Novela en cierto modo oculta, maldita, muy en la línea de las obras más escandalosas de Lawrence, y poseedora de toda su fuerza transgresora, esta es la primera traducción realizada al castellano desde hace más de veinticinco años, y la primera totalmente nueva basada en la Edición Cambridge, que incorpora todos los elementos de la redacción original.

Stanislaw Lem (Lvov, 1921 – Cracovia, 2006):
Stanisław Lem nació en la ciudad polaca de Lvov en 1921, en el seno de una familia de la clase media acomodada. Aunque nunca fue una persona religiosa, era de ascendencia judía.
Aunque nunca fue una persona religiosa, era de ascendencia judía. Siguiendo los pasos de su padre, se matriculó en la Facultad de Medicina de Lvov hasta que, en 1939, los alemanes ocuparon la ciudad. Durante los siguientes cinco años, Lem vivirá con papeles falsos como miembro de la resistencia, trabajando como mecánico y soldador, y saboteando coches alemanes. En 1942 su familia se libró de milagro de las cámaras de gas de Belzec. Al final de la guerra, Lem regresó a la Facultad de Medicina, pero la abandonó al poco tiempo debido a diversas discrepancias ideológicas y a que no quería que lo alistaran como médico militar. En 1946 fue «repatriado» a la fuerza a Cracovia, donde fijaría su residencia. Pronto, Lem comenzó una titubeante carrera literaria. Se considera de modo unánime que su primera novela es El hospital de la transfiguración, escrita en 1948, pero no publicada en Polonia hasta 1955 debido a problemas con la censura comunista. De hecho, esta novela fue considerada «contrarrevolucionaria» por las autoridades polacas, y obligaron a Lem a convertirla en la primera de una trilogía —la «Trilogía del tiempo perdido»—, cuyas otras dos entregas, De entre los muertos y El retorno, fueron repudiadas por Lem, que siempre se negó a que nadie las leyera. No fue hasta 1951, año en que publicó Los astronautas, cuando por fin despegó su carrera literaria. Las novelas que escribió a partir de ese momento, pertenecientes en su mayoría al género de la ciencia-ficción, harían de él un maestro indiscutible de la moderna literatura polaca: Edén (1959), Memorias encontradas en una bañera (1961), Solaris (1961), Relatos del piloto Pirx (1968), o Congreso de futurología (1971). Lem fue, asimismo, autor de una variada obra filosófica y metaliteraria. Destaca en este ámbito, aparte de su obra Summa Technologiae (1964), la llamada «Biblioteca del Siglo XXI», conformada por Vacío perfecto (1971), Magnitud imaginaria (1973) y Provocación (1982). Lem fue miembro honorario de la SFWA (Asociación Americana de Escritores de Ciencia-Ficción), de la que sería expulsado en 1976 tras declarar que la ciencia-ficción estadounidense era de baja calidad. Stanislaw Lem falleció el 27 de marzo de 2006 en Cracovia a los 84 años de edad, tras una larga enfermedad coronaria.

Golem XIV, Stanislav Lem (Impedimenta, 192 págs.) Traducción de Joanna Orzechowska
Con una hipnótica agilidad narrativa y una evidente brillantez teórica, Lem culmina con Golem XIV la que fuera su obra clave, la «Biblioteca del Siglo XXI», en la que expone sus propias tesis relativas a la evolución y los límites del ser humano.
Golem XIV es el nombre que ha recibido una máquina pensante, una supercomputadora mental, dotada de una inteligencia superior a la de cualquier humano, y cuya misión es la de servir a sus constructores en sus operaciones bélicas. Sin embargo, una vez conectada, se dota de conciencia, se rebela y se entrega a la elucubración acerca de la condición de los hombres, del universo y de sí misma en relación con ambos. Golem XIV ha diseñado su propio fin, que será un completo misterio para los científicos encargados de su cuidado, pero previamente expondrá sin la menor piedad sus conclusiones, y charlará con las mentes más preclaras de su época acerca del posible futuro biológico e intelectual de la humanidad.

Solaris, Stanislav Lem (Impedimenta, 296 págs.) Traducción de Joanna Orzechowska
Impedimenta presenta, por primera vez en traducción directa del polaco, Solaris, la mítica novela que consagró a Stanisław Lem como autor de culto. Un texto hoy en día considerado un clásico sin paliativos de la literatura moderna.
Kris Kelvin acaba de llegar a Solaris. Su misión es esclarecer los problemas de conducta de los tres tripulantes de la única estación de observación situada en el planeta. Solaris es un lugar peculiar: no existe la tierra firme, únicamente un extenso océano dotado de vida y presumiblemente, de inteligencia. Mientras tanto, se encuentra con la aparición de personas que no deberían estar allí. Tal es el caso de su mujer —quien se había suicidado años antes—, y que parece no recordar nada de lo sucedido. Stanislaw Lem nos presenta una novela claustrofóbica, en la que hace un profundo estudio de la psicología humana y las relaciones afectivas a través de un planeta que enfrenta a los habitantes de la estación a sus miedos más íntimos.

El hospital de la transfiguración, Stanislav Lem (Impedimenta, 336 págs.) Traducción de Joanna Bardzinska.
El hospital de la transfiguración es la primera novela de Stanislaw Lem, inédita hasta ahora en castellano, y una obra demoledora sobre la ocupación nazi de Polonia.
Terminada en Cracovia en septiembre de 1948, y ambientada en los primeros meses de la invasión de Polonia por los nazis, El hospital de la transfiguración narra la historia de Stefan Trzyniecki, un joven doctor que encuentra empleo en un hospital psiquiátrico enclavado en un bosque remoto, un lugar que parece «fuera del mundo». Pero, poco a poco, la locura del exterior va filtrándose entre los muros del hospital. Una serie de sádicos doctores, compañeros de Trzyniecki, se entregan a atroces experimentos con los enfermos mentales internados en el centro, mientras los nazis, que peinan los bosques en busca de partisanos, deciden convertir el sanatorio en un hospital de las SS.

Magnitud imaginaria, Stanislav Lem (Impedimenta, 144 págs.). Traducción de Jadwiga Maurizio.
Con Magnitud imaginaria, Impedimenta recupera un nuevo título de la «Biblioteca del Siglo XXI», que abrió con Vacío perfecto y que se completará próximamente con Golem XIV.
Magnitud imaginaria, piedra de toque de la famosa «Biblioteca del Siglo XXI» y heredera de la aclamada Vacío perfecto, es otro ejemplo delirante del genio de Stanislaw Lem. Artistas que realizan pornografía mediante el uso de rayos X, científicos que cultivan bacterias que se comunican en código Morse y son capaces de predecir el futuro, vendedores de enciclopedias «de cuarenta y cuatro magnetomos» en las cuales está escrita la historia que aún no ha acontecido, inteligencias artificiales que crean obras de autores tan intocables como Dostoievski y que ni ellos mismos se habrían atrevido a concebir. Deliciosas sátiras en las que, una vez más, Lem pone en tela de juicio las respuestas a las grandes preguntas de la Humanidad.

David Nobbs (Orpington, 1935):
David Nobbs nació en Orpington, en el condado inglés de Kent, en marzo de 1935. A pesar de ser hijo y nieto de profesores, jamás en la vida tuvo siquiera tiempo para pensar en dedicarse a la enseñanza.
Tras hacer el servicio militar en el cuerpo de ferroviarios y convertirse en guardavías, estudió Lenguas Clásicas en Cambridge y comenzó a escribir. Incluso planeó mudarse a Viena (por entonces la ciudad más barata de Europa), alquilar una buhardilla y convertirse en un novelista muerto de hambre. Afortunadamente, le salió al paso la oportunidad de trabajar en un pequeño periódico de Sheffield, donde comenzó una titubeante carrera como reportero. El propio autor afirmaría más tarde que fue probablemente el periodista más pésimo de la historia de Inglaterra. De hecho, dedicaba sus días a beber una pinta tras otra en el pub del barrio y a escribir obras de teatro impublicables. Dotado de una vis cómica a prueba de bombas, pronto empezó a colaborar como guionista para varios programas humorísticos de la BBC. En 1965, cuando vio la luz su primera novela, The Itinerant Lodger, el Daily Telegraph dijo literalmente de ella que «presumiblemente, se trataba de una historia graciosa». El éxito, sin embargo, le llegaría en 1975 con la publicación de Caída y auge de Reginald Perrin, que conocería una secuela en The Return of Reginald Perrin (1977) y en The Better World of Reginald Perrin (1978). El personaje de Reggie Perrin, que se hizo inmortalmente famoso, y que incluso creó escuela entre la nueva generación de autores británicos de los ochenta, sería recuperado en 1995 en The Legacy of Reginald Perrin. Actualmente, David Nobbs vive con su segunda esposa en una bellísima casa sobre las colinas de North Yorkshire. Le sigue encantando descubrir pubs rurales, y es un hincha acérrimo del Hereford United.

Caída y auge de Reginald Perrin, David Nobbs (Impedimenta, 368 págs). Traducción de Julia Osuna Aguilar.
Un clásico de la comedia inglesa, considerado uno de los libros más divertidos, crueles e irreverentes de la reciente literatura anglosajona.
Inspiradora de una de las comedias televisivas más famosas de todos los tiempos, Caída y auge de Reginald Perrin es una obra maestra del género humorístico en el ámbito anglosajón. Su protagonista, Reginald Perrin, es un hombre gris; un mediocre e infeliz ejecutivo de ventas cuarentón, que malgasta sus días en la empresa Postres Lucisol, sometido a un jefe estúpido para el que desempeña un trabajo alienante, mientras lleva una vida suburbana al lado de su esposa y una familia plagada de gorrones. Hasta que un día, entregado a continuas fantasías que le apartan momentáneamente del sopor, decide tirarlo todo por la borda y dar el gran paso: desaparecer sin dejar el menor rastro, simular su propio suicidio, y adoptar una segunda identidad para volver a comenzar desde cero.

Georges Perec (París, 1937 – Ivry, 1982):
Georges Perec nació en París en 1937. Fue el único hijo de Icek Peretz y Cyrla Szulewicz, ambos judíos polacos emigrados a Francia en la década de los veinte.
Su padre, que se alistó como voluntario del ejército francés durante la Segunda Guerra Mundial, murió en la contienda. En 1941 el pequeño George fue enviado por su madre a la localidad de Villard-de-Lans en un tren de la Cruz Roja, siendo bautizado con el nombre francés de «Perec». Poco después, Cyrla fue apresada por los nazis a causa de su sangre judía y murió en 1943 en el campo de concentración de Auschwitz. Perec pasó el resto de la guerra al cuidado de sus tíos paternos, que en 1945 lo adoptaron formalmente. Mientras estudiaba Historia y Sociología en la Universidad de la Sorbona comenzó a colaborar con algunas revistas literarias, como La Nouvelle Revue Française y Les Lettres Nouvelles. En 1960 se casó con Paulette Petras, con quien se trasladaría a Sfax, en Túnez, ciudad en la que vivieron un año y en la que ella trabajó como profesora. En cierto modo, esa relación sirvió de inspiración para su primera novela, Las cosas (1965), retrato de una sociedad dominada por los objetos y por las modas, que se alzó con el Premio Renaudot. Pronto vendrían obras del calado de Un hombre que duerme (1967) —que próximamente publicará Impedimenta, y que Perec convirtió con los años en su primer proyecto cinematográfico—, y sobre todo de La desaparición (1969), en la que desarrollaba una compleja trama de intriga con la particularidad de que en toda la novela no se utilizaba la letra «e», la más usual en lengua francesa. Curioso irredento, aficionado a los experimentos lingüísticos, a los puzzles y las enumeraciones —algunos de cuyos ejemplos más sublimes se recogen en Lo infraordinario, publicada póstumamente—, Perec formó parte del grupo literario parisino OuLiPo (acrónimo de Ouvroir de Littérature Potentielle), dirigido por Raymond Queneau y François Le Lionnais, y al que también pertenecía Italo Calvino. Fue precisamente a Queneau —que desgraciadamente había muerto poco antes— a quien Perec dedicó la obra que supondría su consagración, La vida, instrucciones de uso (1978), monumental fresco posmoderno de la vida parisina, repleto de referencias culturales y dotado de una insuperable fuerza narrativa, que le valió el prestigioso Premio Medicis. En 1981 viajó a Australia para trabajar en la Universidad de Queensland, lugar donde se entregó a la escritura de su última obra, inacabada, 53 días. Poco después de su regreso de Australia se le diagnosticó un cáncer de pulmón, del que murió un año después en la ciudad de Ivry.

Un hombre que duerme, Georges Perec (Impedimenta, 136 págs.) Traducción de Mercedes Cebrián.
Un hombre que duerme constituye una de las cumbres de la narrativa francesa de los sesenta, recuperada ahora en una magistral traducción de Mercedes Cebrián.
Novela cumbre de la «Literatura Bartleby», auténtico símbolo generacional, Un hombre que duerme narra la peripecia de un estudiante que decide no levantarse de la cama el día de sus exámenes de Sociología, abandonar sus estudios, romper toda relación con amigos y parientes, y recluirse en sí mismo y en su chambre de bonne, donde todo es gris. Más tarde se dedicará a deambular incansable por París, a ir al cine, a leer los titulares de los periódicos, pero como lo haría un sonámbulo. Para el estudiante todo forma parte de una vaga estrategia encaminada a alejarse de los deseos materiales, de la ambición y de su dependencia de los objetos, los ambientes, los sonidos y aromas de París, la ciudad que lo ha acogido y que lo acabará fagocitando.

La cámara oscura, Georges Perec (Impedimenta, 336 págs.) Traducción de Mercedes Cebrián.
«Alcancé tal práctica que los sueños me llegaban escritos a la mano, incluso con sus títulos.»
Georges Perec estaba convencido de que todo el mundo significativo está hecho de sueños. Algunos se recuerdan, otros se cuentan pero son muy pocos los que se transcriben. La cámara oscura es un raro volumen, perequiano por los cuatro costados, que reúne por primera vez en castellano ciento veinticuatro sueños del genio oulipiano. «Terminé por admitir que esos sueños no habían sido vividos para ser sueños, sino soñados para ser textos; que no eran la vía regia que yo creía que serían, sino caminos tortuosos que me alejaban cada vez más del reconocimiento de mí mismo.» Un libro repleto de sorpresas y asociaciones inesperadas, un artefacto onírico que no pretende «recontar» la propia historia, sino descubrir tesoros ocultos que nacen en el mágico momento en que todas las barreras están levantadas.

Alan Sillitoe (Nottingham, 1928 – Londres, 2010):
Alan Sillitoe nació en Nottingham en 1928, en el seno de una familia de clase obrera. Abandonó los estudios a los catorce años y poco después entró a trabajar en la fábrica de bicicletas Raleigh, en Nottingham, al igual que lo había hecho su padre.
En 1946 se unió a la Royal Air Force y trabajó como operador de radio en Malasia. Regresó a Inglaterra tras contraer la tuberculosis y tuvo que guardar cama en un hospital durante casi año y medio, lo que le permitió dedicarse a la lectura. Gracias a una exigua pensión del ejército, pasó los siguientes siete años deambulando entre Francia y España. Fue a mediados de los cincuenta, en la isla de Mallorca, cuando empezó a escribir, animado por el poeta Robert Graves. Ya por entonces había conocido a la que sería su compañera de por vida, la poeta norteamericana Ruth Fainlight. Su primera novela, Sábado por la noche y domingo por la mañana, fue publicada en 1958, y adaptada a la gran pantalla por Karel Reisz en 1960, con Albert Finney en el papel de Arthur Seaton. Su libro de relatos La soledad del corredor de fondo, publicado en 1959, terminaría por confirmar a Sillitoe como uno de los más importantes narradores de su generación. Escribió más de cincuenta obras, incluyendo poesía, teatro y cuentos para niños, además de veinticinco novelas. En 1995 publicó su autobiografía, Life without Armour. En 1997 fue elegido miembro de la Royal Society of Literature. Murió el 25 de abril de 2010 en el Hospital Charing Cross de Londres, tras una larga batalla contra el cáncer.

Sábado por la noche y domingo por la mañana, Alan Sillitoe (Impedimenta, 312 págs.) Traducción de Mercedes Cebrián.
Auténtico monumento de la literatura obrera inglesa y piedra de toque del movimiento de los Jóvenes Airados británicos, Sábado por la noche y domingo por la mañana fue la novela que lanzó a la fama a Alan Sillitoe.
Arthur Seaton, su protagonista, es un muchacho de veintidós años, poco amante de los compromisos y que trabaja a destajo de lunes a viernes en una fábrica de bicicletas, en el sombrío Nottingham de los primeros años de la posguerra. Pero Arthur vive con los ojos puestos en el fin de semana. Cada sábado por la noche bebe hasta caerse redondo en el pub, se mete en todas las peleas que encuentra y trata de llevarse a la cama a las esposas de sus compañeros de trabajo. Sin embargo, pronto descubrirá que lo que cree que le hace libre constituye en realidad una cárcel, y que su existencia de rebelde tiene un lado oscuro cuyo rigor le es difícil imaginar.

Natsume Soseki (Tokio, 1867 – 1916):
Natsume Sōseki, seudónimo literario de Natsume Kinnosuke, nació en 1867 cerca de Edo (la actual Tokio). Descendiente de una familia de samuráis venida a menos, fue el menor de seis hermanos.
Cuando tenía dos años, sus padres lo entregaron en adopción a uno de sus sirvientes y a su mujer, con quienes viviría hasta los nueve años. En 1884, instado por su familia, se matriculó en la Universidad Imperial de Tokio para cursar Arquitectura, aunque acaba estudiando Lengua Inglesa. En 1886 traba amistad con el poeta Masaoka Shiki, que le inicia en el arte de la composición de haikus. Será entonces cuando adopte el nom de plume de Sōseki (que en chino significa «terco»). Tras graduarse en 1893, Sōseki empieza a trabajar como profesor en la Escuela Normal de Tokio, pero pronto, en 1895, es destinado a la lejana Escuela Secundaria de Matsuyama, en la isla de Shikoku. Parte de sus experiencias en esta remota escuela rural serán recogidas en su novela Botchan, que publicará en 1906. Apenas un año después de haber llegado a Matsuyama, dimite de su puesto y comienza a enseñar en un instituto de la ciudad de Kumamoto, en donde conocerá a su mujer. En 1900 se le concede a Soseki una exigua beca del gobierno japonés y se le envía a Inglaterra. En este país pasará los años más tristes de su vida, leyendo libros sin parar, deambulando por las calles y pasando miserias sin cuento. Parte de sus sombrías reflexiones sobre la vida inglesa serán publicadas años después en el diario japonés Asahi. Regresa a Japón en 1902, con un contrato de cuatro años para enseñar en la Universidad Imperial de Tokio, donde sucederá al escritor norteamericano Lafcadio Hearn como profesor de Literatura Inglesa. La carrera literaria de Sōseki se abre propiamente en 1903, cuando comienza a publicar haikus y pequeñas piezas literarias en revistas como Hototogisu. Pero la fama le llegará con la publicación en 1905 de Wagahai wa neko de aru (Soy un gato). Ese mismo año publica Rondon to (La torre de Londres), y en 1906 aparecerá Botchan, que le catapulta al éxito y que se convierte automáticamente en un best-seller y en una de las novelas más leídas por los japoneses durante décadas. Soseki escribió catorce novelas a lo largo de su vida, culminando en Kokoro, su obra maestra. Natsume Sōseki murió en Tokio en 1916 a los 49 años de edad a causa de una úlcera de estómago. En 1984, y en homenaje a su fama y trascendencia, el gobierno japonés decidió poner su efigie en los billetes de mil yenes.

Botchan, Natsume Soseki (Impedimenta, 240 págs.) Traducción de José Pazó.
Perspicaz y penetrante, tierna y diferente, Botchan es una de las más hilarantes y entretenidas novelas japonesas de todos los tiempos.
Botchan es un indiscutible clásico de la moderna literatura japonesa y, desde hace más de cien años, una de las novelas más celebradas por los lectores de aquel país. Considerada el Huckleberry Finn nipón, y comparada también con El guardián entre el centeno, narra las aventuras de Botchan, un joven tokiota descreído y cínico, alter ego de Soseki, al que mandan como profesor a una escuela rural situada en la remota isla de Shikoku. En su nuevo destino pronto se topará con una serie de insólitos personajes, como el jefe de estudios «Camisarroja» o el «Calabaza», un triste profesor de ciencias de aspecto enfermizo y ánimo sombrío. Pero sobre todo se verá obligado a hacer frente a una auténtica caterva de fieros alumnos asilvestrados, que se consagrarán a hacerle la vida imposible.

Soy un gato, Natsume Soseki (Impedimenta, 656 págs.) Traducción de Traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés.
«Soy un gato, aunque todavía no tengo nombre.»
Así comienza la primera y más hilarante novela de Natsume Soseki, una auténtica obra maestra de la literatura japonesa, que narra las aventuras de un desdeñoso felino que cohabita, de modo accidental, con un grupo de grotescos personajes, miembros todos ellos de la bienpensante clase media tokiota: el dispéptico profesor Kushami y su familia, teóricos dueños de la casa donde vive el gato; el mejor amigo del profesor, el charlatán e irritante Meitei; o el joven estudioso Kangetsu, que día sí, día no, intenta arreglárselas para conquistar a la hija de los vecinos. Escrita justo antes de su aclamada novela Botchan, Soy un gato es una sátira descarnada de la burguesía Meiji. Dotada de un ingenio a prueba de bombas y de un humor sardónico, recorre las peripecias de un voluble filósofo gatuno que no se cansa de hacer los comentarios más incisivos sobre la disparatada tropa de seres humanos con la que le ha tocado convivir.

Sanshiro, Natsume Soseki (Impedimenta, 340 págs.) Traducción de Traducción de Yoko Ogihara.
Con Sanshiro, Sōseki vuelve a sorprendernos con una novela que trasciende épocas y continentes, y nos dibuja un irónico retrato de esa sociedad fronteriza que fue el Japón de la Era Meiji.
Considerada la novela puente entre las dos obras maestras de Natsume Soseki, Kokoro y Botchan (Premi Llibreter 2008), Sanshiro es una deliciosa sátira que derrocha ternura y humor a la japonesa. Sanshiro es un muchacho de pueblo que se muda a la cosmopolita Universidad de Tokio para estudiar Literatura. Durante el año que permanece en la ciudad se verá obligado a confraternizar con los esnobs tokiotas, además de con temibles muchachas occidentalizadas, afamados escritores, abnegados científicos y, sobre todo, con su mejor amigo, Yojiro, un adorable granuja, una auténtica comadreja que constantemente meterá a su tímido colega en líos. Por si fuera poco, Sanshiro acabará enamorándose locamente de una muchacha con ínfulas artísticas, y esa será su perdición.

La puerta, Natsume Soseki (Impedimenta, 304 págs.) Traducción de Traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés.
Dotada de un profundo simbolismo, La puerta se ha ganado el privilegio de ser considerada por la crítica una de las obras literarias más profundas de la edad moderna en Japón.
Obra maestra de la literatura japonesa del XX, y tercera parte de la trilogía inaugurada con Sanshiro y Daisuke, La puerta narra la historia de Sōsuke, un humilde oficinista tokiota de mediana edad que comparte su vida con su esposa Oyone, en el banal anonimato de una casa situada en la base de un barranco. La pareja, cuyo temprano matrimonio fue celebrado casi de modo clandestino, se ve abocada a aceptar bajo su techo a Koroku, el hermano menor de Sōsuke, que se convierte en una fuente de conflictos. A la vez, la salud de Oyone se resiente y llega la noticia de la inesperada visita de un fantasma del pasado. Sobre la pareja se cierne entonces un periodo de crisis, y Sōsuke se ve obligado a abandonar de manera temporal la tranquilidad de su vida doméstica para retirarse a un monasterio zen y allí meditar sobre su destino.

Muriel Spark (Edimburgo, 1918 – Civitella de la Chiana, 2006):
Muriel Sarah Camberg, quien sería conocida en el mundo literario como Muriel Spark, su apellido de casada, nació en Edimburgo en 1918. Su padre era judío y su madre presbiteriana.
A los diecinueve años contrajo matrimonio con S. O. Spark y pronto se mudaron a Rodesia, la actual Zimbabue. En 1938 tuvieron un hijo, pero poco después la relación se rompió y en 1944 Muriel Spark se trasladó a Inglaterra, donde desempeñó labores de contraespionaje en el departamento de propaganda antinazi del Ministerio de Asuntos Exteriores. Allí entablaría una amistad que duraría toda la vida con el también escritor Graham Greene. Autora de una obra tremendamente influyente, marcada por la brevedad y la ironía, a Spark se deben novelas como Memento Mori (1959), La balada de Peckham Rye (1960) y La puerta de Mandelbaum (1965). Su primera novela, Los que consuelan, fue publicada en 1957, y en ella aparecen ya diversas referencias a su conversión al catolicismo, hecho definitivo en la vida y la obra de la autora. No obstante, su primer éxito le llegaría en 1961 con la publicación de La plenitud de la señorita Brodie, la historia de una excéntrica maestra de Edimburgo a través de los ojos de una alumna que la admira para después quedar desencantada. Su fama se confirmaría con la publicación en 1963 de Las señoritas de escasos medios, novela de aliento tragicómico, verdadero fresco de una época, en la que se narran las peripecias de varias muchachas solteras en el Londres de las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. Muriel Spark es autora, asimismo, de La imagen pública (1968, finalista del Booker Prize), El invernadero junto al río (1973), Derechos territoriales (1979), Merodeando con aviesa intención (1981, finalista del Booker Prize), El único problema (1984), y Muy lejos de Kensington (1988). Fue nombrada Dama del Imperio Británico en 1993, y falleció en el año 2006, en Civitella de la Chiana, en La Toscana.

Las señoritas de escasos medios, Muriel Spark (Impedimenta, 178 págs) Traducción de Gabriela Bustelo.
Ambientada en las ruinas de Londres durante la difícil primavera y el verano indigente de 1945, recién acabada la Segunda Guerra Mundial, Las señoritas de escasos medios (1963).
Considerada una de las mejores novelas de Muriel Spark, se ocupa del mundo deliciosamente despreocupado de unas chicas que viven en un club residencial para mujeres solteras, y que van pasando por varios estados de ligue. En un contexto cerrado, que proporciona el cristal a través del cual contemplar el panorama histórico de un austero Londres que resurge de sus cenizas, seductora y de una comicidad deslenguada, Las señoritas de escasos medios es una divertidísima novela de costumbres y un despiadado análisis de afectos y filiaciones, que pertenece a la gran tradición de la novela inglesa de posguerra, de la que es un referente ineludible.

Stendhal (Grenoble, 1783 – París, 1842):
Stendhal, nom de plume de Henri Beyle, fue escritor, soldado, cónsul, republicano, jacobino y anticlerical. Nació en Grenoble en 1783, en el seno de una familia burguesa.
En 1801 participó en la Campaña de Italia con las tropas napoleónicas. En 1815, ya letraherido, se muda a Milán, y poco después publica Roma, Nápoles y Florencia, toda una declaración de amor por Italia, y en donde se describe el famoso Síndrome de Stendhal, un éxtasis mareante que se produce cuando se contempla una acumulación de arte y belleza en poco espacio y tiempo. Stendhal murió en marzo de 1842, de una apoplejía. Su fama literaria se asienta sobre tres magistrales novelas, que lo sitúan como uno de los más geniales escritores europeos: Armancia (1826), Rojo y negro (1830) y La cartuja de Parma (1839), su mejor obra, escrita en apenas dos meses febriles. En 1929, Henri Martineau recogió en un volumen algunos de los relatos cortos de tema italiano que Stendhal dejó publicados en vida, bajo el título de Crónicas italianas. La primera de estas crónicas es La abadesa de Castro, escrita en 1839, y considerada una de las obras más delicadas y salvajes de Stendhal.

La abadesa de Castro, Stendhal (Impedimenta, 176 págs.) Traducción de Olalla García.
Stendhal es un escritor desprejudiciado, con una visión realista del género humano y sin embargo también es un romántico. Sus textos son espejos de realidades (no en vano el mismo acuñó esta metáfora), pero las realidades que refleja son románticas, en todos los sentidos de la palabra, desde el más cursi hasta el más sublime.
La abadesa de Castro primera de las novelle que conforman las Crónicas italianas de Stendhal, está considerada un joya literaria. Stendhal arranca con una suerte de prólogo sobre el siglo XVI y la mentalidad de los florentinos. De repente el tono cambia al de un manuscrito que narra un amor imposible entre un bandido bueno, el bravo Julio Branciforte y una joven noble, la bella Elena Campireali. Como si estuviéramos leyendo una suerte de Decamerón, poco a poco la historia adquiere profundidad psicológica, pasa de lo pintoresco a lo dramático. Los personajes cometen errores, son egoístas y extremadamente crueles, acciones que se justifican en nombre de ese sentimiento desproporcionado que es el amor en la Italia renacentista.

Los Cenci, Stendhal (Impedimenta, 160 págs.) Traducción de Silivia Acierno y Julio Baquero Cruz
«Fue en Italia, en el siglo diecisiete, donde una aristócrata dijo cogiendo un espejo con delectación al caer la tarde de un día muy caluroso: qué pena que esto no sea pecado.»
Stendhal parecía pensar que las grandes pasiones con terribles consecuencias eran cosa de otro tiempo. En este libro, que recoge tres de sus afamadas Crónicas italianas —Los Cenci, La duquesa de Palliano y Vittoria Accoramboni—, se encuentra el Renacimento italiano en estado puro, tal como lo veía el autor: crímenes, adulterios, torturas, conspiraciones, ambición, venganza… Narrado todo con la crudeza y precisión de un proceso judicial, con la indiferencia postiza de quien ya ha visto demasiado, con la ternura infinita y el lirismo del libertino que ve morir a la más hermosa de las mujeres.

Mark Twain (Florida, 1835 – Nueva York, 1910):
Mark Twain (pseudónimo literario de Samuel Langhorne Clemens) nació en 1835 en la pequeña aldea de Florida, en el estado norteamericano de Missouri.
Y creció en Hannibal, un puerto fluvial próximo al río Mississippi, lugar que inspiraría muchas de sus obras. A los doce años, debido a la muerte de su padre, el abogado John Marshall Clemens, tuvo que abandonar sus estudios para ayudar económicamente a su familia. En su primera juventud trabajó en una imprenta. Con dieciocho años abandonó su hogar y se dedicó a viajar. Fue así como empezó a escribir breves relatos de viajes y a publicarlos en el Journal de Muscatine, que pertenecía a su hermano mayor. En los siguientes años fue tipógrafo en Nueva York y Filadelfia, y aprendiz de piloto en un barco a vapor, hasta que la Guerra de Secesión imposibilitó por completo la navegación. Se alistó entonces durante un corto periodo de tiempo en el ejército de la Confederación, abrió su propio negocio de maderas, probó suerte en las minas de plata de las montañas de Nevada, y trabajó como periodista en el Territorial Enterprise de la ciudad de Virginia. Fue en 1863 cuando empezó a firmar sus obras bajo el pseudónimo de Mark Twain, nombre que hace referencia a una expresión típica en los cantos de trabajo del río Mississippi, y que significa «dos brazas de profundidad», es decir, el calado mínimo necesario para la buena navegación. Su primer éxito literario lo conseguiría en 1865 con el cuento corto «La famosa rana saltarina de Calaveras County», pero su fama se consolidaría con la publicación en 1876 de Las aventuras de Tom Sawyer, que tendrían una continuación en 1884 con Huckleberry Finn. De esa época data también otra de sus obras maestras, Un yanqui en la corte del rey Arturo (1889). En 1893 Twain se arruinó completamente tras la inversión en una imprenta automática, y se vio obligado a dar conferencias por todo Estados Unidos y el resto del mundo para recuperarse económicamente. Esto, junto a otras experiencias negativas que azotaron a su familia, fue lo que le hizo pasar de un estilo inspirado en el humor a un oscuro pesimismo. De esa época datan sus obras más sombrías: El hombre que corrompió Hadleyburg (1899), o Los sinsabores de la vida humilde (1900). Considerado por autores de la talla de William Faulkner o Ernest Hemingway como «el padre de la literatura americana», Twain, que se sirvió de su propia vida para encontrar la inspiración literaria, hizo oír su protesta en una época en que la vida en los Estados Unidos estaba dominada por el materialismo y la corrupción. Falleció el 21 de abril de 1910, en la ciudad de Nueva York.

Los escritos irreverentes, Mark twian (Impedimenta, 160 págs.) Traducción de Gabriela Bustelo.
«De todos los escritores del mundo, quizá sea Mark Twain quien más se haya divertido contando lo que quería contar. Por eso el lector disfruta tanto con su implacable versión de la estupidez, la arrogancia, la ostentación y el disparate generalizado de la humanidad.» (Chicago Sun Times)
En 1909, Mark Twain le envió una carta a un amigo en la que le hablaba en confianza de lo último que había escrito: «Este libro no saldrá jamás. Es imposible porque se consideraría una ignominia». Tomada en su conjunto, la obra de Twain quien, junto a Melville, está considerado el Gran Novelista Americano, es una colosal sátira de la naturaleza humana. En el caso de Los escritos irreverentes, recurrió a un género que algunos críticos denominaron «pseudo-historia». Las pequeñas diatribas bíblicas que lo componen, escritas entre 1870 y 1909, evidencian el profundo escepticismo religioso de Twain. El libro que tenemos en las manos oculta bajo su burlona fachada un humorístico y mordaz ataque a los valores establecidos, y es la muestra de una inteligencia superior, que no deja títere con cabeza. La coincidencia de que este año sea el del centenario de la muerte de Mark Twain da un significado especial a la edición de un libro que, al salir a la luz en Estados Unidos, produjo una verdadera conmoción y estuvo durante meses en la lista de libros más vendidos.

Edith Wharton (Nueva York, 1862 – Saint-Brice-sous-Fôret, 1937):
Edith Wharton nació en Nueva York en 1862. Su nombre de soltera era Edith Newbold Jones. Su familia era de clase alta, comparable a la aristocracia europea, y consecuentemente recibió una esmerada educación privada.
Antes de cumplir los cinco años viajó por primera vez con sus padres a Europa. En 1885, cuando tenía veintitrés años, Edith se casó con Edgard (Teddy) Robbins Wharton, que era doce años mayor que ella. Se divorciaron en 1913 a causa de las repetidas y públicas infidelidades de su marido, que afectaron mental y físicamente a la escritora, y que motivaron que tuviera que ser ingresada en una casa de reposo. A partir de su matrimonio también pasaría parte de cada año en Europa: en Italia primero y en París después, donde se estableció en 1907, en un apartamento en la rue de Varennes donde viviría rodeada de princesas y duquesas, novelistas, historiadores y pintores, hasta su muerte. Durante un tiempo mantuvo un sonado idilio con el periodista estadounidense William Morton Fullerton. Éste era bisexual y alternaba a la escritora con Lord Ronald Coger, Rajá de Sarawak. Ella misma, también bisexual, mantuvo una larga relación con la cantante de ópera Camilla Chabbert, y relaciones esporádicas con la poetisa y guionista Mercedes Acosta. Su primera novela, El valle de la decisión, se publicó en 1902: un romance histórico que transcurre en la Italia del siglo XVIII. El año siguiente publicaría Santuario, y en 1905 vería la luz su primera gran novela, La casa de la alegría. En 1907 se estableció definitivamente en Francia, donde se convirtió en discípula y amiga de Henry James. De esta época destaca su novela corta Ethan Frome, una trágica historia de amor entre personas corrientes ambientada en Nueva Inglaterra, que se publicó en 1911. Su obra más conocida es La edad de la inocencia, publicada en 1920, y ganadora del premio Pulitzer en 1921.
Edith Wharton está considerada la más genial novelista americana de su generación, admirada por intelectuales de la talla de Henry James, Francis Scott Fitzgerald, Jean Cocteau y Ernest Hemingway. Falleció el 11 de agosto de 1937 en la localidad de Saint-Brice-sous-Fôret, cerca de París. Está enterrada en el Cementerio de Gonards en Versalles.

Santuario, Edith Wharton (Impedimenta, 176 págs.) Traducción de Pilar Adón.
Una novela «europea», un melodrama casi jamesiano, que indaga sobre los misterios de la personalidad y las deudas del pasado. Con la precisión, la belleza, y el agudo conocimiento de los más íntimos resquicios de la sociedad de la clase alta de Nueva York que la convirtió en una de las grandes voces literarias del siglo XX, Edith Wharton ofrece un sutil relato de la lucha entre la naturaleza y lo adquirido, que dominó los primeros años del novecientos.
Santuario, publicada por primera vez en 1903, es una rarísima novela de Edith Wharton, inédita hasta hoy en castellano.
La obra narra la historia de Kate Orme, una mujer joven cuya dicha conyugal se rompe cuando se enfrenta cara a cara con el oscuro secreto que esconde su prometido, Denis Peyton, un hombre de fortuna, pero con un pasado gobernado por las mentiras y por los engaños. Cuando ambos tienen un hijo, y Denis muere, Kate se convence de que el espíritu de su marido permanece en su joven vástago, traspasándole en cierto modo sus vicios morales. Se consagrará desde entonces a luchar para que eso no ocurra.
Escrita mientras redactaba La casa de la alegría, Santuario es una pequeña joya oculta de Wharton, de prosa impecable, con momentos en que el suspense se hace casi insoportable.
