Quito, la capital de Ecuador, tiene una historia tan antigua como sus sierras, fue un reino y un imperio mucho antes de que cualquier pie español se apoyara sobre su rico suelo. En las últimas décadas, ha desarrollado un impresionante crecimiento de población (más de 2 millones y medio de habitantes) un número que solo apunta a seguir aumentando. Dividido en 9 administraciones zonales, la del Norte, la Eugenio Espejo, tiene al barrio de Las casas y en la calle Salvador Rivera casi Cristóbal de Acuña, se encuentra un espacio de lucha diario y amor por los libros: La bodeguita librería.
La conexión con nuestras colegas ecuatorianas se dio en un intercambio casual en medio de la Feria del libro de Bs As. Entre cajas de libros a la espera de nuestro turno para su despacho, estaba Micaela con su pedido listo para Ecuador, instagram y los mails hicieron el resto. Así conocimos desde la distancia otro espacio que parece diferente al nuestro en tamaño, pero comparte la misma esencia: la pasión por la lectura, los libros y la comunidad. Las creadoras de este proyecto son Micaela Mantilla y Stephanie Serrano y son ellas misas las que relatan su historia, su presente y sus desafíos en el negocio librero.
¿Cuándo y cómo estas dos amigas decidieron abrir una librería y por qué eligieron el local en dónde está ubicada?
La Bodeguita nació entre dos amigas, hace 4 años, en agosto del 2021, un día, subiendo al Cotopaxi (cosa que a veces hacemos inesperadamente cuando el cielo amanece despejado). Hasta el momento veníamos trayendo libros bajo pedido cuando viajabamos, a panas, a amigos de panas, y después a gente en general que llegaba a nosotras por el boca a boca. (Qué lindo el boca a boca, ¿no?) Ese día estaba especial, el sol pegó bonito, y a los 5000m de altura, decididas a tocar la nieve, nos animamos con la idea de formalizar el servicio, expandirlo y hacer viajar los libros incluso cuando nosotras no viajemos con ellos. Así empezaron las averiguaciones, la creación de contactos, el abrir redes y empezar a movernos.
El arranque fue con todo. Los pedidos empezaron a llegar y los sueños empezaron a crecer. Nos emocionaba recibir pedidos desde tantos rincones del Ecuador: pueblitos de la selva, la costa y la sierra, ¡incluso Galápagos! Los clientes volvían mes a mes, y así, formamos vínculos, comunidad, incluso amigxs…o en realidad, ellxs nos formaron a nosotras. Poco a poco, el mismo movimiento y los hallazgos increíbles que íbamos haciendo en el proceso de empaparnos de libros y demás, nos llevaron a las ganas de ir armando un stocksito de tesoros para compartirlos con la gente. Así, la sala de la Mica se convirtió en la guardadora oficial de libros, y empezamos a organizar visitas planificadas en nuestras horas libres. De a poquito, los libros se fueron comiendo el lugar, y en el piso o en el comedor de la cocina, la gente se sentaba largos ratos a chusmear.
En julio del 2023 pudimos cumplir nuestro gran sueño y con los corazones desbordados de emoción, abrimos por primera vez las puertas de nuestra librería física en el barrio de Las Casas. Nuestro anhelo era construir un lugar donde todxs se sientan cómodes e interesades, donde puedan ir a leer y tomarse un cafecito, donde el chisme sea bienvenido, donde soñemos con mejores futuros posibles, un lugar donde suene mucha salsa y son. Desde un principio proyectamos un espacio colectivo, abierto a las propuestas de la comunidad. Un espacio que dialogue con el barrio, que lo nutra y se nutra de él, y que refleje el compromiso y cariño que le tenemos. Así, hemos realizado muchísimas actividades como: charlas y conversatorios, lanzamientos de libros, clubes y experiencias de lectura, ferias y diferentes talleres.
Estamos ubicadas en el Barrio de Las casas porque es el barrio en el que crecí y la librería está en ⅓ de la casa de mi abuela, por eso al entrar se encuentran con un cuadro del linaje de 3 mujeres. Al inicio era solamente la planta baja; ahora son los dos pisos. La esencia de la abuela pervive en la Biblioteca…en la decoración, en los muebles, en el olor a café. Pero además apostamos por un lugar cuya esencia sea memoria, porque lo hemos construido entre muchas personas, nuestras familias ayudando, nuestras amigas acolitando en cada evento, cargando cajas, pintando paredes, moviendo muebles. La última remodelación, que la pudimos hacer gracias a que nos ganamos fondos públicos de un concurso específico para “librerías independientes” la hicimos con las Femingas, un colectivo de construcción feminista, entonces el nuevo librero y los nuevos estantes, las paredes de colores, son armados, anclados a las paredes y pintados entre todas. Siempre nos ha gustado pensar la bodeguita como eso que se construyó, y se construye constantemente entre todas las personas. Desde que empezó ha sido importante tener espacios para sentarse y leer, tomar cafecito compartido entre todes, por esto hemos invertido tanto plata como corazón en que sea un lugar que proponemos a la gente que nos visita pueda apropiarse.
En su perfil de instagram (labodeguita.libreria) reza un slogan que enorgullece a sus creadoras: “¿No encuentras un libro? Escríbenos! Nosotras te lo conseguimos” Cumplirlo es un trabajo que les insume mucho esfuerzo y dedicación, desde estar pendientes de todos sus canales de comunicación, como el armar una red que les permita hacerse con los libros que sus clientes les solicitan. El trabajo que vimos en la Feria de Bs. As. es solo una muestra de los diferentes recorridos que transitan en la búsqueda de ese libro. Pero La bodeguita es mucho más que libros a demanda, es un espacio con una personalidad definida y un claro perfil que defienden a capa y espada
Nuestro catálogo está enfocado en editoriales independientes y colectivos editoriales, esto ha hecho que queramos mucho a la gente de las editoriales con las que venimos trabajando desde que comenzamos, ni se diga de las editoriales de Ecuador, son nuestrxs amiguxs. En la bodeguita las editoriales ecuatorianas tienen un espacio estelar, para que quienes visitan se encuentren con la diversidad librera del país.
Nos encantan los libros ilustrados (para todas las edades), son parte importante de la librería, pero también le tenemos muchísimo cariño y cuidado al rincón infantil, trayendo libros distintos, diversos, amables, inclusivos, que tomen en cuenta la infinita diversidad de cuerpos, historias, sentimientos, relaciones, situaciones con las que se encuentran lxs niñxs, intentamos escucharles cuando van para ver qué les gusta, qué les sorprende, y armar con su ayuda también ese rincón. El catálogo al inicio se fue construyendo al enfocarnos principalmente en ensayos sociológicos, teoría feminista, poesía, psicoanálisis, libros para infancias y en general, libros que nos atraviesen, cuestionen y ayuden a construir un mundo más justo y tierno. El catálogo se arma desde el gusto y los afectos, también es importante para nosotras tener libros en otros formatos u otros objetos que cuenten historias, por eso tenemos fanzines, stickers, prints, libros e impresiones “raras”, porque nos encantan y nos mueven.
¿Cuáles se sostiene una librería independiente como la de ustedes?
El contexto de las librerías independientes en Ecuador no es el mejor; sostenerlas es un mes a mes que muchas veces se torna duro. Las ferias y la comunidad que vamos formando se han hecho indispensables para nuestra existencia. Además, es algo que disfrutamos mucho, ir a ferias, conocer nueva gente, dar a conocer nuestra propuesta. En Ecuador no existe ninguna Ley del Libro, y hace unos años grandes empresas multinacionales vinieron a ofrecer el servicio que nosotras estábamos ofreciendo y que nos permitió crecer y armar la librería. Claramente no podemos competir con sus formas injustas, y eso nos ha afectado, pero sí podemos conseguir libros que no se encuentran en estas plataformas y ofrecer todo lo que aporta una librería física para la comunidad, el encuentro, las recomendaciones, los vínculos, los eventos; eso que se produce en el entablar conversación con las personas. El apoyo y la valoración de la cultura y lo propio en el Ecuador es un tema complejo. Muchas veces no se busca, no se fomenta, no se sostienen propuestas culturales interesantísimas que existen. Creemos que el camino es político, y nos encantaría contar hoy con más tiempo para militar la Ley del Libro, que es lo que puede garantizar la existencia y salud de las librerías en todo el Ecuador.
Los desafíos que enfrenta una librería independiente no reconoce geografías y son los mismos problemas en Ecuador, Argentina o Uruguay. La llegada de las grandes multinacionales con sus grandes superficies, los servicios de venta on-line sin espacio físico, la creciente suba de precios y la constante batalla contra los formatos digitales hace de la supervivencia un asunto del día a día. Pero a pesar de todo, estas dos amigas resisten rodeadas de libros y de la determinación que sus palabras dejan entrever. A ambas, a Mica y Steph, el inmenso agradecimiento por habernos dedicado su tiempo y regalarnos una frase que resume el espíritu de La bodeguita:
“Nuestra librería es un sueño que no deja atrás nuestra historia, tiene memoria, tiene alma y escucha son.”
Por Soledad Viera
De alguna de las sugerencias que nos dejan Mica y Steph sobre escritores/as de su tierra:






