#librosprohibidos!!!!

“Los libros no son solo papel y tinta, son mentes que piensan y corazones que sienten”. Fahrenheit 451

En el siglo XVI, la Iglesia Católica construyó una lista que contenía aquellos libros que, según sus coordenadas éticas, debían ser censurados. Esta lista llevó el nombre de Índice de los libros prohibidos (Index librorum prohibitorum) y conoció su primera edición en 1564; dada la lejanía de los tiempos y habiendo el ser humano pasado por inmensos avances científicos y filosóficos, nos haría pensar que su última edición también fue hace siglos. Pues no, el Index conoció su última edición en 1948 y recién fue eliminado completamente en 1966.

Este compendio de textos que atentaban – según la institución eclesiástica – contra la fe católica y la ética de las buenas costumbres, contaba con nombres notables de las letras: Emile Zolá, Honoré de Balzac, Victor Hugo, André Guide o Jean Paul Sartre, entre otros miles. Es que el escribir siempre ha resultado ser un arma más filosa y letal que cualquier otro artefacto diseñado específicamente para herir. Un libro señala, un libro enseña, un libro puede cambiar ideologías, matar unas y crear nuevas, un libro perdura más allá de las censuras.

La Iglesia católica lejos está de ser la única que censuró libros, pues la británica biblioteca del Trinity College de Cambridge supo ser la primera institución en prohibir en 1859 El origen de las especies de Charles Darwin. Como no podía ser de otra manera, el libro que teorizaba sobre la selección natural, precursor de la literatura científica solo podía atentar contra la moral victoriana. Pero no solo en el siglo XIX se intentó que esta obra llegara al conocimiento general, en 1925 en el sureño estado de Tennessee, Estados Unidos, se prohibió su enseñanza y recién en 1967 se revocó la ley que lo permitía.

Estados Unidos es uno de los países que al día de hoy cuenta con una impresionante historia de censuras de libros y que lejos de alejarse de ese estigma, año a año lo alimenta. A fines de marzo de 2023, la Cámara de Representantes del Congreso de ese país, aprobó la ley llamada “Carta de Derecho de los Padres” que, al parecer, otorgaría el derecho a los mismos, a vetar los libros que se enseñen en las escuelas. Esto sin duda iniciaría una carnicería literaria, pues ya sin ley que los ampare, en los dos últimos años se han tramitado más de 2.500 prohibiciones de libros en distritos escolares en 32 estados.

Uno de estos libros es Matar a un ruiseñor, obra publicada en 1960 y que sin importar cuánto tiempo haya pasado, cuántos premios haya ganado, sigue en la eterna lucha por ser leída en las escuelas, muy especialmente en Oklahoma y Carolina del Norte. Es que la novela de Harper Lee, de instantáneo éxito, retrata la injusticia racial del país. Lee no necesitó usar su imaginación para crear la historia, sino que se basó en un incidente ocurrido en su ciudad en 1936.

Por similares motivos otras obras que relatan la cruda realidad de la comunidad negra, también fueron o son prohibidos en instituciones de enseñanza del país del norte. Beloved de Toni Morrison publicada en 1987, novela que también toma un personaje real, una esclava escapada de las plantaciones de Kentucky, pero que, con un giro sobrenatural, logra plasmar los traumas de la esclavitud.

En América Latina la censura data desde los mismísimos tiempos coloniales y remite una vez más a la falta de “compatibilidad” con los deseos eclesiásticos, pues se juzgó había que prohibir los “libros de romance de historias vanas o de profanidad, como son de Amadís y otros de esta calidad, porque este es mal ejercicio para los indios, y cosa es que no es bien que se ocupen ni lean”

Así fue que por ser libros demasiado fantasiosos y exagerados libros como Don Quijote de la Mancha y El Lazarillo de Tormes quedaban en las aduanas sin poder pasar la barrera marcada por las autoridades. Cuando los aires independentistas arribaron a nuestro continente otros fueron los objetivos de las prohibiciones, ya las historias de caballería dejaron de ser relevantes y todos los esfuerzos se centraron en los pensadores de la Ilustración. Jean Jacques Rousseau y La nueva Eloísa esa historia sobre la importancia de la búsqueda de la felicidad y la independencia del hombre, atacaba principios de mayor importancia para los intereses de España.

En nuestro país, durante los 12 años de dictadura militar, común a todos los regímenes autoritarios, la persecución de las artes fue dura, las bibliotecas y librerías del país vivían una vigilancia extrema, realizando incautación de aquellos libros que a sus ojos resultaran subversivos, de autores identificados como enemigos y de sellos editoriales que los habían editado.

Perico de Juan José Morosoli fue uno de los tantos prohibidos, esta colección de cuentos infantiles publicados por primera vez en 1944 era un arma hecha de frases peligrosas como esta: “El día que las estancias de miles de cuadras dejen su lugar a las chacras y granjas, el país será más próspero”.

Pocas cosas tan fuertes como la curiosidad y el prohibir algo para desearlo más que nada y ése es lo que en definitiva ha pasado con estos y otros tantos títulos censurados. Es más, la censura ha creado verdaderos movimientos que fomentan la divulgación extra curricular de las lecturas prohibidas. Como el caso de Ella Scott y Alyssa Hoy, jóvenes oriundas de Texas, quienes deseosas de poder leer y hacer conocer los libros que en su secundaria estaban censurados, crearon un club de lectura de libros prohibidos. O el caso del Museo de los Libros Prohibidos (Keelatud Kirjanduse Muuseum) en Tallin, Estonia, emplazado en un viejo castillo de la ciudad y que tiene como cometidos exhibir los libros que han sido prohibidos, censurados o quemados en el mundo. También se pueden adquirir títulos que hablan sobre la libertad de expresión y todo lo recaudado se vuelca en favor de la causa que defiende el museo: divulgar la diversidad de pensamiento.

Museo de los Libros Prohibidos (Tallin, Estonia)

Por Soledad Viera

1 comentario

  1. Avatar de Corrales Deal Corrales Deal dice:

    Muy interesante el artículo. Parece mentira que en el siglo XXI aún existan personas con esa estrechez mental. ¡Qué peligrosas son para la evolución de la humanidad ! Muchas gracias por compartir esa información. Ya estoy con problemas de vista (tengo 75 años) y me cuesta leer. Aún deben tener un ejemplar de un libro que vendieron para mí: «El Trato. La Conducción. Los Corrales». A la gente vinculada a la ganadería les cuesta leer; igual, como «soy más porfiado que gayo comiendo tripa», escribí dos libros más «Manejo y Bienestar» y «Vaquiano». Soy fanático de «Puro Verso» desde sus inicios; sigan así; son un refefrente para mí. Gracias nuevamente. saludos de Eduardo Deal

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