El oso ruso

“El jurado del Premio de No Ficción Latinoamérica Independiente, integrado por Álex Ayala Ugarte, Rosario Lázaro Igoa y Efrén Giraldo, decidió por unanimidad otorgar el premio al manuscrito Abecedario ruso por la originalidad y valentía de una obra que, en una coyuntura en que las circunstancias nos alejan de Rusia, tiende un puente hacia un mundo distante sin claudicar ante la extrañeza”

La tercera edición del Premio de no ficción Latinoamérica independiente comienza la resolución de su fallo con ese párrafo y una parte se destaca: la “coyuntura en que las circunstancias nos alejan de Rusia”, más aún cuando dicha frase está precedida por el adjetivo valiente. Es que dicho premio no solo valora la calidad narrativa de los ensayos que juzga, sino que fue pensado desde su primera edición, como un espacio para reflexionar sobre temas menos explorados, sobre vértices evitados, en definitiva, sobre aquello que hace pensar en direcciones menos recorridas. Y este ensayo de la argentina Marina Berri (Bs. As. 1982) puede leerse como una exploración personal de la lengua rusa, de ese idioma que decidió aprender luego de un encuentro fortuito con un dentista ruso en Perú, quien la animó a darle el sonido original a todas esas historias que hasta ahora había leído en español, pero cuya pluma era rusa.

Pues este libro sirve como descubrimiento de costumbres ya perdidas, de lugares inaccesibles por la distancia o su desaparición, pero por sobre todas las cosas funciona como un recordatorio de historias y autores que conocemos o que deberíamos explorar. La literatura rusa ha sido de las más influyentes universalmente, desde William Faulkner a Albert Camus, de Virginia Woolf a Ernest Hemingway han encontrado en los autores rusos la semilla que ha hecho brotar su genio. Sin importar el tiempo transcurrido, la literatura rusa sigue poseyendo una fuerza semejante a ese oso pardo y feroz que ha representado al país desde tiempos inmemoriales.

El de Berri funciona como un diccionario donde la primera letra sirve de guía para una palabra que se explica en su contexto, en su uso o aplicación. Siguiendo la fórmula de la autora aquí elegiremos algunas de sus referencias para que nos lleven a alguno de los autores y sus obras.

Алогизм (aloguism)

“(Iuri) Mann explica e ilustra los alogismos de Gógol, es decir, los razonamientos que van contra la lógica…Mann ilustra los alogismos con Almas muertas Manílov que sabe que Chíchikov no tiene ni nombre ni rango, le dice: “Usted tiene todo. Incluso todavía más” ¿Pero cómo se puede tener todavía más que todo?”

Bбюга (viúga)

“En un artículo sobre literatura rusa encuentro tres obras que representan tormentas de nieve…La tercera imagen es otra ilustración de Pushkin, pero de La hija del capitán. Pertenece a Aleksandr Serebriakóv. En el epígrafe, el autor del artículo describe la ilustración como “el encuentro con Pugachóv durante la tormenta de nieve” (viúga, burán, metél)»

ГРИША (Grísha)

“Los recuerdos de infancia de Tolstoi son un álbum de figuritas del pasado…sin duda mi página favorita, la página que codiciaría completar, sería la de Grísha: el peregrino cristiano, el loco de Cristo, el vagabundo que tiene un ojo blanco que salta sin parar y está vestido con un tabardo raído, un hombre al que – como no puede ser de otra manera – los perros odian”

ДВОРНАЯЖКА (dvorniázhka)

“…una dvirniázhka es una perra de esos patios en los que hay reyes y se pueden encender fogatas. Si pienso en un perro callejero ruso, me acuerdo enseguida de Corazón de perro. Del libro de Mijaíl Bulgákov y de la película de Vladímir Bórtko”

Xopб (Jor)

“En Jor y Kalínich, Iván Turguénev enumera los defectos de un cazador apasionado, que, por lo tanto, deduce Turguénev de la premisa anterior, es una persona excelente. Una persona otlíchni, adjetivo que en ruso tiene un gusto diferente del correspondiente adjetivo español: sabe más a “destacado” y no tanto a “bueno”.

Чужой (chuzhói)

“Ievgénia me dice que si quiero enterarme de cómo era la vida en Moscú de antes, tengo que leer las memorias de Anatasía Tsvietaieva. Es la hermana de la poeta Marina Tsvietaieva…Hay una palabra que aparece bastante entre los recuerdos de infancia. Чужой. Chuzhói “ajeno”, “extraño”, “forastero”… Antes de que ella naciera, en la casa vivía la abuela de la primera mujer de su papá. Y esa anciana le era ajena, o extraña, en varios sentidos: porque la conocía solo de los relatos de otros y por su vejez, pero sobre todo porque estaba muerta”

Por Soledad Viera

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