Todos empezamos leyendo en nuestra lengua materna. Sin embargo, cuando comenzamos a leer libros extranjeros necesitamos recurrir a las traducciones. Es algo que, como lectores, tenemos sumamente naturalizado, y es que si no fuera por las mismas y por la manera en la que amplían nuestros horizontes, permitiéndonos conocer autores de todas partes del mundo, la experiencia de lectura a la que podríamos acceder sería mucho más limitada.
Cuando comencé a leer por mi cuenta con ahínco, a los doce o trece años, leía a autores cuya lengua originaria era el español, uruguayos, argentinos o españoles, y otros anglosajones a través de sus traducciones. De hecho, durante mucho tiempo solo leí traducciones y sigo leyéndolas hasta hoy en día, pero hace ya un par de años comencé a leer más en inglés. Sin dudas adaptarme a la lectura en este otro idioma fue todo un proceso, comencé con novelas más sencillas, cuyo vocabulario era más acotado, y paulatinamente fui incrementando el grado de dificultad.
Cada experiencia es disfrutable, me encanta leer en español, en mi idioma, con los regionalismos y palabras familiares, no obstante, leer libros anglosajones en su idioma original es una experiencia sensacional, nos hace sentir más cerca del autor o autora, escapando del intermediario y permitiéndonos una aproximación más fiel a las sensaciones, imágenes y sentimientos que busca traslucir. Dos libros que realmente valoré haber leído en su idioma original fueron Bunny de Mona Awad y The secret history de Donna Tartt. Ambas autoras recurren a una vastedad de palabras peculiares, muy interesantes de conocer y de leer. Y es que esa es una de las principales diferencias entre ambas experiencias, el inglés tiene una especificidad rotunda para transmitir lo que quiere, una capacidad para deformarse y combinarse de formas que el español no puede emular con exactitud.
La traducción al español, como toda traducción, aunque sea bien realizada y con un gran trabajo por parte del traductor, siempre va a perder algo del significado, de la intención del original. Las palabras, aunque se asemejan mucho en significado, no siempre pueden ser del todo fieles. Hay algunas inglesas que no existen en español, maneras de combinar verbos o formar adverbios que no pueden imitarse. La labor del traductor es acercarse lo más posible al original, a lo que se quiso transmitir, pero muchas veces hay que hacer modificaciones en términos, en nombres propios o en oraciones completas para que tengan más sentido para la audiencia hispanohablante.
El español y el inglés tienen una flexibilidad diferente, de a ratos incompatible. Cosas que son posibles con el primero eluden al segundo y no pueden igualarse, cambiando algo de su sentido, en algunos casos aspectos pequeños pero en otros cuestiones más grandes y notorias. A su vez, en otras instancias los cambios son más una decisión desde la edición, pensando en los públicos, en el sentido que toman ciertos términos; por ejemplo, en los libros de fantasía las maneras de referirse a ciertos objetos, personajes o facciones son alteradas para que se entiendan mejor o tengan un significado más lógico para el público hispanohablante.
Diría que uno de los mayores contras de leer en inglés es que requiere de un proceso. Es conveniente empezar con libros que tengan un vocabulario más abarcable para luego ir aumentando la dificultad de los textos que se lee. Porque lo cierto es que, lo vasto del vocabulario utilizado en novelas es sensacional para expandir nuestro conocimiento e incorporar nuevas formas pero, a su vez, vuelve el proceso de lectura, al menos al principio, en algo un poco tedioso (uno lee y cada pocas palabras se encuentra con una que no llega a entender del todo).
Superado esto, yo diría que los pros de leer en inglés son muchísimos. Por un lado, podemos acceder a la obra en su forma original, sin alteraciones, nos acercamos a su verdadera esencia a través de las palabras exactas, los significados precisos y las intencionalidades directas del autor o autora. Se respira otra intimidad en la lectura en el idioma original. Y también, es posible ver de manera más fidedigna el estilo del autor, el uso de las palabras exactas que realiza, la elección de adjetivos y las libertades que se toma con el vocabulario, lo que inventa y lo que cambia. La traducción muchas veces nos excluye de esos juegos, de esas sutilezas y ribetes que tiene el idioma original.
A su vez, en términos más prácticos, leer en inglés nos ayuda a expandir de una manera orgánica y rápida nuestro vocabulario y conocimiento del idioma, algo que siempre es valioso: con cada lectura hay algo por descubrir y aprender. A su vez, aunque cada día las traducciones y publicaciones en español se hacen más rápido, leer en inglés nos permite acceder a libros anglosajones de manera más inmediata.
Estamos en un momento en el que es mucho más fácil que antes el leer en inglés, no solo por la facilidad para revisar dudas de lenguaje y significados en internet, sino porque están llegando más libros en inglés a nuestro país. Puro verso es un ejemplo de esto. Cada vez cuenta con una oferta más grande de novelas anglosajonas en su idioma original. Una de las cosas que más me gusta es que si aún no se está dispuesto a gastar demasiado en una novela en inglés, porque quizás es de los primeros acercamientos que está teniendo a leer en el idioma, ahora se pueden encontrar las Blind dates with a book, iguales a las citas a ciegas con un libro pero con novelas en inglés, así que solo por cien pesos se puede acceder a una novela en inglés y comenzar con esta experiencia de lectura.
Dos autoras por las que puede ser bueno comenzar a leer en inglés son Shari Lapena y Sally Rooney. La primera escribe novela negra, su estilo de escritura es directo y accesible pero no por ello menos atrapante. Rooney, por su parte, escribe novelas contemporáneas que tratan temas muy profundos y actuales sobre la adultez y las relaciones humanas, de una manera cautivadora y muy comprensible. De Shari Lapena les recomiendo: The couple next door, Someone we know y An unwanted guest; de Sally Rooney: Normal People, todos estos libros pueden encontrarlos en la sección de Narrativa en inglés en la página web de Puro Verso o en su tienda física.
Por Camila Sande (en instagram: @camiandbooks)
Les mostramos solo algunos títulos de la creciente oferta de narrativa en inglés que contamos:





