El año pasado, dedicamos el artículo del mes de marzo a escritoras uruguayas que nos contaban, quiénes habían sido las primeras escritoras que las habían cautivado. Este año pretendemos continuar con la costumbre de dedicárselo enteramente a mujeres autoras y esta vez hacemos foco en el género infantil y juvenil.
El público infantil y juvenil en la última década ha crecido sin pausa y eso se debe a que las editoriales le han dado un espacio que antes no existía. En 2014, un trabajo de tesis para la Licenciatura en Sociología a cargo de Victoria Estol[i], daba cuenta del crecimiento de ambos géneros en la escena nacional. Parte de sus conclusiones apuntan a “que, a partir del 2000, cuando el potencial del sector logra visibilizarse y queda instalado un público consumidor, el sector se amplía con nuevas propuestas editoriales, fenómeno que incide directamente en el mercado, estableciéndolo y modificándolo” Este crecimiento en producción es notable y fácilmente comprobable, pero de igual modo, ambos siguen siendo el patito feo de la literatura, considerándoles géneros menores, opinión con la que desde este espacio nos oponemos firmemente.
Éste público debe ser de los más complejos de abordar; los más pequeños porque al estar en una etapa de formación intelectual, conlleva una gran responsabilidad el poder encapsular en una historia un mensaje que lo ayude a ir construyendo su mundo. Y los jóvenes se enfrentan a otros desafíos en edades donde las preguntas son diferentes y los obstáculos cada vez más altos a medida que pasan a la edad adulta. Aquello que leemos nos forma, nos educa, nos marca y éstos son los desafíos a los que se enfrentas estas dos autoras que presentamos a continuación.
Raquel Silvetti (1959) escribe para niños desde ….. tiene 5 libros publicados: Un amigo de chocolate (2017), Abracadubra (2019) Un zapato en la luna (2021)y Las aventuras de Cleta (2022) con Editorial Planeta, El a´rbol mentiroso (2021) en Jocama y Un viaje fantástico (2022) en Ediciones del Garage.

Camila Silva (2001) autopublicó su primer libro Entre relojes en 2021 y fue reeditado bajo el sello Puck en 2022. Hoy en día se encuentra escribiendo su continuación.
¿Por qué escribir literatura infantil/juvenil?
R.S.:En mi caso, me inspiraron mis hijos cuando eran chicos, no teníamos tantos libros como queríamos. Además, pienso que hay que incentivar a los niños a leer, escuchar y realizar sus propios cuentos desde temprana edad. Me gustan mucho los niños, de hecho, fui educadora de nivel inicial, mi mundo se ha movido siempre entre niños. Personalmente considero que el instrumento fundamental para escribir para niños, tener cierta química con ellos, no concibo a un escritor en esta rama literaria que diga » no me gustan los niños»
C.S.: Porque es el rango etario que se suele descuidar por ser subestimado, cuando en realidad puede ser de los más complejos de abordar. De la misma manera que se subestima a los jóvenes mismos y las lecturas que eligen. En mi caso en particular, mi novela Entre relojes trata temas bastante fuertes, algunos considerarían que, para adultos y resulta que muchos adolescentes le han dado una chance y, por lo que me llega, no se arrepienten. Escribir este tipo de literatura ayuda a desmantelar los mitos sobre la misma y a aportar desde el humilde pero poderoso lugar que tiene el arte, contribuyendo con el desarrollo de personas que hoy están formando su pensamiento y visión del mundo, y que tienen más voz de la que se piensa.
¿Cuáles fueron tus autoras de referencia a la hora de escribir literatura infantil/juvenil?
R.S.: Tal vez por mi generación, en los libros de texto siempre estuvo Juana de Ibarbourou, en poemas, frases. Y cuando tuve apego a la lectura «Chico Carlo», fue mi libro preferido. Imaginé cada instante, desde la «mancha de humedad», hasta las conversaciones de quien cuidaba a Susanita. Tuve el privilegio de conocer a Juana por el 1967 cuando cursaba segundo año de escuela, con mi maestra y compañeros. Ahora me doy realmente cuenta, de esa maravillosa instancia.
C.S.: Ceci Curbelo y Sol Iannaci encabezan la lista, escritoras contemporáneas con quienes además tuve la suerte de tomar talleres de escritura. Ambas muy distintas, y desde lugares completamente diferentes, pero que en el fondo las une apostar por la literatura infantil/juvenil. Ceci, que guarda el alma joven ella misma, es mi mayor referente desde siempre, desde que me permitió descubrí que los libros guardan un mundo aparte, extraordinario, si se está dispuesto a explorarlos. Me acompañó durante toda mi adolescencia, desde los 10 años, y hoy con 22 sigo siendo fiel lectora. La admiro por ser tan humana, y con esa humanidad influenciar en el desarrollo de miles de jóvenes uruguayos -me consta que es así en mi generación y en las vecinas-, ayudando a moldearnos como personas. A Sol la conocí después, durante la pandemia, una mujer apenas mayor que yo que había logrado con sus letras hacerse un lugar fuerte en redes y por ende, en miles de corazones. Me hizo creer que quizá yo podía compartir mi voz también, que si tenemos algo para decir merece ser validado -primero, por nosotros mismos-, que allá afuera había personas que querían escuchar, porque sentían igual o parecido a mí. Una joven que inspiró a otra joven a ser, sin saberlo, su mejor versión. Y a ayudar a su vez a otros jóvenes, a sentirse menos solos.

¿Y autoras que sean inspiradoras en general?
R.S.: Más allá de alguna controversia desatada en su vida personal, sobre J.K.Rowling, en lo «cuentista», me apasionó su lucha por llegar a un lugar que asombró a muchos. Si sus libros son para niños o para juveniles, si hay un lugar oscuro en ellos, bueno, no estaría respondiendo a la pregunta que se me hace. Me encanta como introduce el tema de la magia, lo extraordinario y fantástico de cada personaje. Personalmente, me abre un mundo de «por qué no», a la hora de ponerme a escribir.
C.S.: Además de las escritoras antes citadas, me gustaría agregar a una más: Circe Maia, que con su pluma delicada y contundente se abrió paso en un mundo de hombres. La descubrí hace poco, pero me cautivó en el primer momento. Su poesía tiene algo casi mágico, irreal pero tan verdadero a la vez que hace que vuele y al mismo tiempo conecte con lo más profundo de mi ser. Cuando me falta inspiración y tengo que sentarme a escribir, es a quien recurro para que despierte en mí a la musa que a veces se duerme pero que se despierta en el instante en que contacta con sus palabras.
¿Cuál es el mensaje que quieres transmitir a los pequeños y jóvenes con tus libros?
R.S.: Todos mis libros tienen un toque fabulesco, me gusta jugar «el decir, sin decir». Que el niño pueda entrar a ese mundo mágico que es el cuento e imaginar lo que quiera, lo que sienta. Que vea que no todo lo malo «es malo» y no todo lo «bueno, es tan bueno». Que piense, que sueñe y que quiera volver al cuento una y otra vez, porque disfruta de él.
C.S.: Que sus partes que creen más vulnerables, incluso lo que consideran que los hace estar rotos, es lo que los vuelve más humanos. Que todo pasa. Que no están solos. Que pueden (podemos). Que nunca es tarde para volver a creer, y que usen la esperanza para seguir. Porque siempre, siempre hay más. Que crean: en otros, en la vida, en ellos mismos. Que cualquier esfuerzo es en vano si no creen de corazón que son merecedores de lo que luchan por alcanzar. Y dándole una vuelta de tuerca a eso de que nada es imposible: no es imposible lo que te ruega desde lo más profundo del corazón que lo escuches y le abras paso en tu realidad. Que no hay nada más real que esos sueños que se repiten en loop en tu cabeza. Que no te dejan en paz. Que por algo están. Que vayan por ellos.
Por Soledad Viera
[i] https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/20.500.12008/9998/1/TS_EstolVictoria.pdf




