¿Qué nos hace lectores? ¿La primera novela, la segunda, un poema, una sugerencia? Para cada uno de nosotros el punto de partida debe ser diferente, en el camino muchos nos empezamos a parecer y otros toman rumbos totalmente opuestos. Pero para aquellos cuyo destino resulta ser la escritura, ¿quiénes son los que hacen que la llama se encienda? Este mes, en que nuestra librería recibe a sus visitantes con una vidriera íntegramente formada por narrativas escritas por mujeres, decidimos preguntarles a tres autoras cuáles fueron aquellas escritoras que encendieron esa llama.
Carolina Bello (Montevideo, 1983)
Cuentos, relatos, novelas, columnas periodísticas y demás colaboraciones forman su hoja de ruta como escritora
La novela musical -si un título así puede catalogarla – Oktubre (Estuario, 2018) donde el diálogo epistolar se une a la prosa inolvidable, hace sonar en imágenes las pistas del emblemático disco de Los Redondos.
Escrito en la ventanilla (Irrupciones, 2011) un libro que ya se nos hace raro, pues no es fácil encontrar disponible en librerías, llevaba al formato papel el blog del mismo nombre.
Y el más reciente El resto del mundo rima (PRH, 2021), una novela de exquisita belleza, que enlaza las historias de dos vidas unidas por un hecho fortuito. Dolorosa, cruda y a la vez luminosa y poética.

“En la adolescencia me gustaba mucho Alejandra Pizarnik. Venia de descubrir todo aquel universo de poetas malditos, con una descripción del estado de ánimo con el que las tragedias de la juventud se hermanaban. Pizarnik me llegaba por el cuestionamiento de ella misma y hasta hoy recuerdo de memoria algunos de sus versos, que anotaba en la contratapa de las materias sin esperanza: “mi caída sin fin en donde nadie me aguardó, pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma”
Cuando fui más grande continué leyendo poetas mujeres y descubrí a Idea Vilariño. Lo que más me gustó de ella en su momento era la capacidad de ser cronista en verso, también de los estados de ánimo, pero además de las atmósferas o contextos. Es una poeta que narra y creo que es eso lo que más me gusta de su obra.
Y hace algunos años descubrí a Leila Guerriero quien, con sus textos más lúcidos y aún con aquellos más descarnados en su estilo, siempre me dan ganas de seguir leyendo y hablando de ese otro oficio que es contar la realidad y hacerte creer que es realidad”.

Mercedes Rosende (Montevideo, 1958)
Escritora, docente, guionista y magister en políticas de la integración; hoy en día pueden leerse sus novelas en alemán, italiano e inglés. Su género es la novela negra, pero nada que se ajuste a un modelo estricto del género, impecables dosis de humor y un personaje principal que es la delicia hecha prosa.
Justamente seleccionamos las tres novelas que tienen como protagonista a la inolvidable Úrsula, una mujer que adoramos que nos haga disgustar y amar a dosis iguales.
Qué ganas de no verte nunca más (Planeta)
El miserere de los cocodrilos (Estuario)
Mujer equivocada (Estuario)

“Tengo influencia de tantas mujeres que no podría ni citarlas, a todas les debo algo, a algunas casi todo. A las hermanas Emily y Charlotte Brontë, por empecinarse en escribir cuando escribir no era cosa de mujeres.
A Louisa May Alcott. Por hacer que haya querido ser Jo, una chica del siglo XIX, cien años después.
A Emilia Pardo Bazán, por hablar de los derechos de las mujeres cuando las mujeres no teníamos derechos.
A Patricia Highsmith, por enseñarme todo, especialmente que las mujeres podemos meternos en cualquier género, incluso en los que todavía son coto de caza exclusivo de machos.
A Margaret Atwood, por la maestría, el humor y el sarcasmo”.

Irene Delponte (Rosario, 1984)
Si de mujeres multifacéticas se habla, Irene sí que rompe los moldes, de las Ciencias Políticas al audiovisual, y de la gastronomía a la narrativa, todos son campos que ha desarrollado a lo largo de los años.
Su escritura no se acota a lo narrativo, sino que dentro de sus publicaciones está el libro de pastelería La cocina de Santé (Grijalbo, 2021) donde plasma las recetas que la han hecho una de las pasteleras más notorias de la escena gastronómica nacional.
Y la colección de relatos Todo es amarillo (Fardo, 2021) donde con una prosa directa pero no falta de poesía, enlaza una serie de relatos que en principio parecen independientes, pero que se unen en un todo coherente y refrescante.

“Alice Munro, Virginia Woolf y Victoria Ocampo. Gabriela Cabezón Cámara, Maria Moreno. Inés Bortagaray y Leonor Courtoisie. Todas forman parte de mí, cada una en diferentes etapas de mi vida, pero eso es lo de menos”

