Ático de los Libros es una nueva editorial que nace en la primavera de 2010 con la intención publicar aquellas obras de la literatura universal y clásicos contemporáneos que permanecen inéditos en castellano, o que han sido injustamente condenados al olvido.
Esta firme vocación literaria es patrimonio de un gran número de lectores: la buena literatura sabe romper el círculo de la erudición y se pone al alcance de todos aquellos que, llevados por su curiosidad, deseen disfrutar de una buena historia, aprender o soñar durante un rato.
En el Ático de los Libros se cuida al máximo el proceso de edición: primero, con una selección minuciosa y exigente de los textos, luego con traducciones de calidad y finalmente con una presentación que haga del libro un objeto del que gozar.
En nuestras librerías disponemos podrá encontrar los más importante de este estupendo catálogo.
Iraj Pezeshkzad:
Iraj Pezeshkzad nació en Teherán en 1928 y se educó en Irán y Francia. Se licenció en Derecho y ejerció como juez durante cinco años antes de incorporarse al servicio diplomatico iraní. Estuvo destinado en Austria, Checoslovaquia, Suiza y Argelia antes de regresar a Irán. Allí dirigió el Departamento de Relaciones Culturales del Ministerio de Exteriores iraní hasta la revolución islámica de 1979, momento en que abandonó Irán para exiliarse en Francia. Su novela Mi tío Napoleón fue prohibida de inmediato. Desde París, Iraj Pezeshkzad se unió a los movimientos de repulsa a la revolución del Ayatolá Jomeini, y se ha significado por su continuada protesta contra el regimen islámico iraní.
Empezó a escribir a principios de la década de 1950, traduciendo las obras de Voltaire y Molière al persa y escribiendo relatos para revistas. Durante su exilio siguió escribiendo novelas y ensayos sobre la historia de Irán y del Oriente Medio. También ha escrito varias obras de teatro y ensayos sobre la Revolución Constitucional de 1959 en Irán, la Revolución Francesa y la Revolución Rusa.
Mi tío Napoleón de Iraj Pezeshkzad (Ático de los Libros / 736 págs.)
“Un caluroso día de verano, para ser exacto, un viernes 13 de agosto, a las tres menos cuarto de la tarde, me enamoré”. Así comienza el relato del narrador, un muchacho de trece años que cae rendido a los pies de su dulce prima Layli.
Ambientada en el Teherán de principios de la década de 1940, Mi tío Napoleón es el retrato de una familia que vive bajo la esperpéntica tiranía de un patriarca estrafalario que idolatra a Napoleón Bonaparte. A la manera de un Quijote persa, acompañado por su fiel escudero Mash Qasem, el tío Napoleón, pues así le llaman todos, lleva con mano de hierro los asuntos familiares, para desesperación de sus parientes. Cuando surge el amor entre el joven narrador y su prima Layli, hija del firme tío Napoleón, un divertidísimo laberinto de intrigas y maquinaciones se pondrá en marcha para impedirles estar juntos. En el marco del jardín que comparten los hogares de la familia, brotan las conspiraciones, se suceden los adulterios más o menos tolerados, se dicen pequeñas mentiras y se ocultan grandes secretos. El único aliado del joven enamorado será su tío Asadollah Mirza, que derrocha ironía y encanto a partes iguales.
Las escenas familiares, a cuál más disparatada y desternillante, y el constante desfile de personajes variopintos tiñen de humor el incierto destino del amor del narrador por su prima. Una historia entrañable, que rebosa comicidad, narrada con ternura y sabiduría por Iraj Pezeshkzad, y que describe magistralmente la sociedad iraní.
Mi tío Napoleón está considerada una obra maestra de la literatura iraní moderna. Tras su publicación se convirtió en un fenómeno de ventas. Actualmente, sus protagonistas son iconos en su país como para el lector español puedan serlo Don Quijote o Sancho Panza, y algunas de las expresiones más habituales de los personajes han pasado al persa coloquial. El libro está prohibido en Irán desde la revolución islámica de 1979.
«La novela sobre Irán más evocadora que se ha escrito». Henry Kamen, El mundo.
Beryl Bainbridge:
Beryl Bainbridge (Liverpool,1932-Londres, 2010) fue una de las más importantes novelistas inglesas. Autora de dieciocho novelas, dos libros de viajes, dos ensayos, dos volúmenes de relatos y cinco obras para teatro y televisión, fue candidata al premio Man Booker en cinco ocasiones y su obra literaria es un tesoro nacional. En 2008 The Times la incluyó en la lista de “Los 50 escritores más importantes desde 1945”.
A los 14 años la expulsaron de la escuela y ese verano se enamoró de un prisionero de guerra alemán que esperaba a ser repatrido. Durante los siguientes seis años mantuvo correspondencia con él y luchó para que se le permitiera volver a Inglaterra. En 1953 puso fin a la relación.
Al año siguiente se casó. Tuvo dos hijos, pero el matrimonio fue corto y pronto Beryl se quedó sola y con dos hijos que criar. Más tarde, tendría una tercera hija con el escritor y guionista Alan Sharp. En 1958 intentó suicidarse metiendo la cabeza en el horno de gas. En sus propias palabras “Cuando una es joven se tienen esos altibajos”. Trabajó como actriz y en 1961 apareció en un capítulo de la teleserie Coronation Street, interpretando a una activista contra la energía nuclear.
Empezó a escribir para pasar el rato, principalmente contando incidentes de su infancia. Sus primeras novelas fueron muy bien recibidas por la crítica pero no le dieron demasiado dinero. Su primera novela, Harriet Said… fue escrita en esta época. Sería la tercera que publicaría, pues muchos editores la rechazaron y uno de ellos llegó a afirmar que los protagonistas eran “casi increíblemente repulsivos”. La autora ha nombrado a D.H. Lawrence y François Mauriac entre sus influencias. “Una brillante escritora, en la estela del petit guignol de Evelyn Waugh y Muriel Spark: fría y meticulosa en su descripción aguda y tremendamente irónica de su tiempo”, afirmó John Banville.
En 2003 se le concedió el premio David Cohen de Literatura. En 2005 la British Library adquirió para su fondo gran número de las cartas privadas y diarios de la autora. En 2001 fue investida doctora Honoris Causa por la Open University. Falleció en julio de 2010 a consecuencia de un cáncer. En febrero de 2011, la dirección del Man Booker Prize decidió otorgar a Beryl Bainbridge un Booker póstumo en atención a su exitosa trayectoria literaria.
La Excursión de Beryl Bainbridge. (Ático de los Libros / 240 págs.):
Freda es rubia, de rostro dulce y pesa cien kilos. Tiene un carácter de mil demonios y cuando se le mete algo entre ceja y ceja no hay quien la detenga. Brenda, su apocada y cortés compañera de piso, lo sabe muy bien. Se conocieron en una carnicería el día que Brenda decidió dejar a su marido Stanley, y se dejó convencer para entrar a trabajar en una fábrica de botellas con Freda, pues ésta consideraba que allí conocerían gente interesante.
Y es cierto, en la fábrica del señor Paganotti hay gente interesante. Sobre todo, Vittorio, el sobrino del dueño, que le interesa mucho a Freda: la inglesa tiene claro que quiere ser la signora del castillo en Casalecchio que la familia de él posee en il bello paese. Lo que no está tan claro es lo que opina la prometida de Vittorio, o el propio Vittorio, fascinado a su pesar por la indomable amazona rubia. Así, después de mucho dudarlo, acepta subir a cenar a su cuarto para hacerle compañía puesto que Freda está guardando duelo por su madre muerta. En realidad, su madre está viva, pero Freda piensa que quizá a Vittorio le resulte más atractiva postrada por el dolor. Mientras, Brenda recibe la tajante orden de no poner pie en el diminuto cuarto que comparten. Mujer práctica dónde las haya, para pasar el rato Brenda opta por aceptar el ofrecimiento de Patrick, el conductor de la camioneta de reparto de la fábrica del señor Paganotti, de arreglarle el lavabo, que pierde agua desde hace dos semanas. El irlandés tiene las orejas muy grandes pero su habilidad con la llave inglesa enternece el corazón de la frágil Brenda: su marido Stanley sólo sabía pastorear a las ovejas en una granja de Yorkshire.
La velada no termina como Freda había esperado, especialmente después de que Vittorio quede un poco aturdido cuando ella le muerde el cuello del jersey. Pero hay otra oportunidad para el amor: la excursión del domingo, la primera salida festiva que reúne a los obreros, los encargados y trabajadores de la fábrica, organizada por Freda para poder pasear cogida de la mano de Vittorio por la campiña inglesa. El problema es que Rossi, el supervisor de la bodega, también quiere hacer lo mismo, pero con Brenda.
El día de la excursión no empieza demasiado bien: la camioneta que debería llevarles de paseo hasta la residencia campestre donde van almorzar no se presenta. Varios obreros se vuelven a sus casas, algo abatidos, y el resto se reparten entre el mini rojo de Salvatore, uno de los empleados, y el Ford Cortina de Rossi. Apretujadas entre Vittorio y Rossi, Freda y Brenda se encaminan a Windsor con ánimos bien distintos: Freda está exultante, después de algunas caricias intercambiadas con Vittorio en los pasillos de la fábrica, y Brenda tiembla cada vez que Rossi alarga la mano hacia el cambio de marchas, a dos centímetros de su muslo. Así las cosas, el día empieza con un cóctel de lujuria y nervios que no presagia nada bueno. Y claro, descubrir el cadáver no contribuirá a animar la fiesta.
«Beryl Bainbridge destila maestría narrativa y un desternillante humor negro.» Revista de Letras
La cena de los infieles de Beryl Bainbridge. (Ático de los Libros / 240 págs.):
En la fiesta de degustación de quesos y vinos en la que ella y Edward se conocieron, Binny le dijo que la madurez, en la que ambos se encontraban, se parecía a la segunda mitad de un partido de fútbol: los jugadores están cansados y se obligan a continuar mientras se mueren de ganas de que llegue el pitido final. “De repente Edward se sintió deprimido y con ganas de irse a casa a ver la tele.” Pero no lo hizo, sino que se fue a casa de Binny y empezaron una relación a pesar de que Edward estaba casado.
El símil futbolístico vuelve a Edward durante los meses siguientes; su relación resulta agotadora. La última idea de Binny, por ejemplo, es que Edward invite a algunos de sus amigos a cenar a casa de ella. ¿Por qué iban a tener que verse siempre en bares oscuros? Edward, que es un próspero contable aficionado a la jardinería, vive aterrorizado ante la perspectiva de que su mujer descubra su aventura con Binny, así que arrastra a Simpson y a Muriel, a quienes apenas conoce, a la famosa cena. Los cuatro tienen pronto oportunidad de conocerse mejor, pues en su cena de amigos irrumpen unos atracadores de banco que los toman como rehenes durante casi dos días. La situación le recuerda a Binny otras que ha visto por televisión y durante todo el secuestro Edward se pregunta constantemente cómo le va a explicar a su mujer lo tarde que ha llegado, si no es que el pitido del final del partido le ahorra hacerlo.
«El humor negro de Beryl Bainbridge está a medio camino entre Evelyn Waugh y Muriel Spark.» John Bainville
Marcel Proust:
Marcel Proust nació en Auteuil en 1871 en el seno de una familia adinerada. Se graduó en la prestigiosa École des Sciences Politiques y trabajó brevemente como abogado, pero pronto se ganó la mala fama de no ser más que un implacable trepa social que escribía de vez en cuando. Tras la muerte de su madre, que le permitió heredar una gran fortuna, Proust abandonó la alta sociedad parisina. Se dedicó a la escritura por completo, retirándose al dormitorio de su apartamento de París, que había hecho forrar de corcho para no oír nada del exterior y así poder dormir todo el día y escribir toda la noche. Su mala reputación, sin embargo, le perjudicó en esta nueva empresa y nadie quiso publicar la primera entrega de su novela En busca del tiempo perdido (André Gide, que entonces era editor en la prestigiosa editorial Gallimard, dijo que era «demasiado esnob»). En consecuencia, Proust la publicó él mismo con enorme éxito. Con cada entrega creció su prestigio como escritor, pero su salud menguaba, y los últimos tres volúmenes se publicaron tras su muerte, víctima de una neumonía, en 1922.
El escándalo Lemoine de Marcel Proust. (Ático de los Libros / 120 págs.):
El escándalo Lemoine cuenta la historia real de Henri Lemoine, un ingeniero que afirmó que podía fabricar diamantes a partir de carbón y convenció a numerosas personalidades —entre ellas a altos cargos de la empresa de minería De Beers y al propio Proust— para que invirtieran en su método. Cuando se descubrió el engaño, las acciones de De Beers se desplomaron y Lemoine aprovechó para comprar una gran cantidad con la certeza de que, pasado el escándalo, subirían de precio otra vez y él se haría rico. Por supuesto, su acción fue descubierta y Lemoine acabó en la cárcel. Mientras tanto, Proust, que pronto vio el potencial literario de la historia, dio con una magistral forma de contarla: una serie de relatos, cada uno de ellos escrito imitando el estilo de algunos de los autores más célebres de Francia. De este modo, no sólo vemos la vergüenza que pasó la alta sociedad parisina al descubrirse el timo, sino que podemos disfrutar de Proust escribiendo al estilo de Flaubert, Balzac o Saint-Simon.
El resultado son unos relatos rebosantes de ingenio y de asombrosos guiños literarios, en los que aparecen tanto los amigos del autor como personajes de ficción creados por los escritores que Proust imita. Proust, además, escribió El escándalo Lemoine poco después de tomar la decisión de renunciar a la vida social de París y se considera que esta es la obra en la que despuntó su magistral estilo.
«Lo mejor de Proust es la forma en que combina sensibillidad y tenacidad.» Virginia Woolf
Henry James:
Henry James nació en Nueva York en 1843. Su padre, que se llamaba igual que él, era teólogo y su hermano, William James, filósofo. Henry fue admitido en la facultad de Derecho de Harvard a los diecinueve años pero pronto abandonó sus estudios para escribir y viajar por Europa. Visitó, por ejemplo, París, donde conoció a Flaubert, Turgenev, George Eliot y Zola. Fijó su domicilio en Londres y en 1876 consiguió fama internacional con Daisy Miller, que escandalizó a la sociedad victoriana y vendió miles de ejemplares. Nunca más volvería a escribir una obra tan popular, pero sus novelas cada vez más sofisticadas y meticulosas, como El vaso dorado o Los embajadores, le confirmaron como un maestro de la novela. Murió en Inglaterra en 1916.
El fondo Coxon de Henry James. (Ático de los Libros / 112 págs.):
En El fondo Coxon Henry, James examina uno de sus temas predilectos: el papel del artista en la sociedad. Para ello cuenta la historia de un «genio» que, al parecer, es incapaz de conseguir sustento por sí mismo. El señor Saltram, un conversador brillante y gran intelectual, se ha convertido en uno de los invitados más buscados de Inglaterra. Pero cuando su labor intelectual disminuye, resulta cada vez más complicado hacer que se marche.
Una irónica comedia sobre la delgada línea que separa el arte de la caradura. El fondo Coxon muestra una faceta deliciosa y poco conocida de Henry James: su enorme habilidad para ser diabólicamente divertido.
«James es a la novela lo que Shakespeare es a la poesía» Graham Greene
Nikolai Gogol:
Nikolai Gogol nació en 1809 en el pueblecito cosaco de Sorochintsy. A los 18 años fue a San Petersburgo en busca de la fama literaria y se publicó él mismo un poema épico del que la crítica se burló de tal modo que se marchó de la ciudad. Regresó al cabo de un tiempo y se dedicó a escribir relatos basados en el folclore ucraniano. La recopilación de esos relatos, Noches en una granja cerca de Dianka, fue un gran éxito. Sus nuevos amigos, entre los que se contaba Pushkin, le animaron a continuar por ese camino y en relatos como «El abrigo» y «La nariz» y en novelas como Almas muertas, Gogol desarrolló un estilo duro y realista sazonado con ironía y con un surrealismo que se adelantaba a su tiempo. En 1836, temiendo haber ofendido al Zar con su obra satírica El inspector general, Gogol se fue de Rusia y vivió en Europa durante doce años. Al regresar publicó una recopilación de ensayos apoyando al mismo gobierno al que antes siempre había criticado y por ello sus antiguos admiradores le atacaron con saña. Esa situación hizo que perdiera la cordura. Anunció que escribir era inmoral y en 1852 quemó su último manuscrito, la continuación de Almas muertas. Pocos días después se dejaba morir de inanición.
Por que se pelearon los dos ivanes de Nikolai Gogol. (Ático de los Libros / 96 págs.):
Esta pequeña novela quizá sea la más perfecta destilación del genio de Nikolai Gogol: una historia que conjuga un sentido del humor bufo y travieso con un resignado cinismo sobre la condición humana.
Por qué se pelearon los dos ivanes es la historia de dos amigos de toda la vida que se enemistan cuando uno llama «ganso» al otro. Su enfrentamiento aumenta de intensidad con el tiempo y deviene cada vez más absurdo. El juez, el comisario y pronto todos los vecinos del pueblo se verán implicados en la disputa. Conservando siempre el característico estilo de Gogol, la historia, conforme avanza hacia su conmovedor final, nos hace reflexionar sobre la amistad y la vida.
«Todos venimos de Gogol» Fyodor Dostoyevski.
Ryunosuke Akutagawa:
Ryunosuke Akutagawa nació en Tokio en 1892. Poco tiempo después de dar a luz, su madre desarrolló una enfermedad mental y él tuvo que ser adoptado por su tía materna. En 1913 entró en la Universidad Imperial de Tokio para estudiar literatura inglesa. Ya antes había empezado a escribir relatos cortos para diferentes revistas. Su primer cuento publicado, Rashomon, llamó la atención del prestigioso autor Natsume Soseki, cosa que le animó a seguir escribiendo. También en aquella época se casó con Fumi Tsukamoto, con quien tendría tres hijos. Al finalizar sus estudios dio clases por un tiempo en la Escuela de Ingeniería Naval de Yokosuka antes de decidirse a dedicar todo su tiempo a la escritura. A lo largo de su vida se dedicó exclusivamente al relato corto, nunca escribió una novela. Sin embargo, al llegar a la treintena, empezó a desarrollar síntomas de enfermedad mental y su producción literaria se hizo más autobiográfica. Torturado por las alucinaciones y el terror a haber heredado la locura de su madre, en 1927 decidió quitarse la vida. Falló en su primer intento falla, pero el 24 de julio murió de sobredosis de barbitúricos. Tenía treinta y cinco años.
Kappa de Ryunosuke Akutagawa. (Ático de los Libros / 112 págs.):
Los kappa son seres mitológicos japoneses que viven en los ríos y humedales. Pequeños y con un aspecto a medio camino entre una tortuga y un pato, son considerados seres traviesos y un poco malvados.
Kappa narra la historia de un viaje, el de un humano al mundo de los kappa. Un viaje durante el cual, el protagonista se verá obligado a replantearse todo su sistema de valores y con el que Akutagawa traza una sátira mordaz e implacable de la sociedad japonesa de principios del siglo xx.
«Kappa es algo más que una hermosa fábula. Akutagawa utiliza esta sociedad ficticia como reflejo de la sociedad japonesa de la primera mitad del siglo XX…» Un libro al día.
Shusaku Endo:
Shusaku Endo nació en Tokio en 1923. Poco después sus padres se marcharon a vivir a la zona japonesa de Manchuria. Tras el divorcio de sus padres, Endo y su madre volvieron a Japón para vivir en la ciudad natal de la madre, Kobe. Su madre se convirtió cuando él era pequeño, por lo que fue criado como católico. Endo fue bautizado en 1935 a la edad de 12 años, con el nombre cristiano de Paul. Durante la Segunda Guerra Mundial su mala salud impidió que fuera reclutado. Estudió Literatura Francesa en la Universidad de Lyon desde 1950 hasta 1953.
Sus novelas reflejan muchas de las experiencias de su niñez. Éstas incluyen el estigma de ser un forastero, la experiencia de ser extranjero, la vida de un paciente en el hospital, y la lucha contra la tuberculosis. Su fe católica puede verse de alguna forma reflejada, y es a menudo una característica principal. La mayoría de los personajes luchan contra complejos dilemas morales, y sus elecciones a menudo provocan resultados trágicos. Su obra ha sido comparada con la de Graham Greene. De hecho, Greene catalogó personalmente a Endo como uno de los mejores escritores del siglo XX.

El mar y el veneno de Shusaku Endo. (Ático de los Libros / 208 págs.):
En un hospital japonés desmoralizado por los bombardeos constantes de los Aliados, un interno, el doctor Suguro, es cooptado por un ambicioso cirujano para participar en una serie de experimentos médicos que culminan en la vivisección de un prisionero estadounidense capturado. Estos experimentos tienen como fin determinar cuanto se puede cortar de un pulmón antes de que el paciente muera o cuanta solución salina se le puede inyectar en la sangre sin matarlo. Este conocimiento debería servir para mejorar el tratamiento de la tuberculosis que arrasa el país. Pero el verdadero motivo de aquellos experimentos se halla en la brutalidad de los militares, la rivalidad entre los jefes de departamento del hospital y la atmósfera de nihilismo que reina en Japón ante la casi segura derrota ante los Aliados. Suguro se siente humillado por su propia pasividad. Paralizado por su conciencia hasta el punto en que resulta incapaz de operar en el quirófano, se siente un miserable.
La acción de la novela empieza muchos años más tarde, cuando el narrador visita la destartalada consulta que el doctor Suguro tiene en las afueras de Tokio. A pesar del tiempo transcurrido, Suguro no ha superado aquel trauma. En el pequeño pueblecito donde se ha refugiado para olvidar aquel horror, cada día contempla un maniquí en la tienda de ropa, su rostro blanquecino y su sonrisa de cera.
«Endo brinda a sus descripciones de torturas y ejecuciones un tacto inexorable e hipnótico.» John Updike
Takiji Kobayashi:
Takiji Kobayahsi nació en Odate en 1903. Después de finalizar sus estudios, obtuvo un empleo en el banco Hokkaido, una de las principales instituciones financieras japonesas. En 1926 comenzó a colaborar con el movimiento sindical y con el Partido Comunista, y participó en actividades políticas consideradas radicales, como revueltas de trabajadores y huelgas campesinas. Paralelamente, su reputación literaria fue creciendo. En 1929, la publicación de Kanikosen significó su consagración como el gran escritor del proletariado, pero el alto voltaje político de sus escritos provocaron su despido fulminante del banco. Se trasladó a Tokio y fue elegido secretario de la Asociación de Escritores japoneses.
A partir de 1930 el acoso y la persecución policial contra su persona se intensificaron, y fue encarcelado varias veces acusado de actividades subversivas. Desde 1932 tuvo que publicar con seudónimo. Delatado por un topo, el 20 de febrero de 1933 la policía lo detuvo. Takiji Kobayashi murió al día siguiente, como resultado de una brutal paliza y varias horas de torturas. Con sólo veintinueve años se convirtió en un mártir del movimiento obrero. En sus relatos, el compromiso político y el valor literario confluyen para luchar, desde la palabra, contra la injusticia social.
Kanikosen el pesquero de Takiji Kobayashi. (Ático de los Libros / 152 págs.):
“Vamos hacia el infierno”: esta lúcida frase es el punto de arranque de una pesadilla real. Kanikosen es la crónica de la brutalidad del capital contra los trabajadores, o de la angustiosa travesía de un buque factoría en las gélidas aguas de Kamchatka.
Los obreros y pescadores viven y trabajan como autómatas y en peores condiciones que si fueran animales. Sin descanso, faenan en las peligrosas aguas de Kamchatka, enlatando los cangrejos para empresarios que viven cómodamente a millas de ahí. La tripulación no tiene identidad: los hombres no son más que cuerpos sin nombre ni dignidad, obligados a rendir hasta la extenuación, vejados y presionados para conseguir la producción deseada, y el enriquecimiento de unos pocos. Sin apenas dormir, maltratados sistemáticamente y torturados con crueldad despiadada, aún enfermos, los pescadores malviven como fantasmas. Paulatinamente y casi sin darse cuenta, la injusticia de su situación, el descontento y la puesta en común de sus terribles experiencias (que son las mismas en toda la clase proletaria de Japón) les conducirán a una sorda revolución.
El poder tiránico del patrón del buque, escoltado por un destructor de la armada japonesa, comienza a ser cuestionado. En ese momento, un grupo de pescadores que ha naufragado entra en contacto con unos marineros rusos. Con ellos descubren que otro mundo debe ser posible, gracias a la reivindicación de sus derechos como trabajadores. De vuelta al barco, los pescadores han hecho suyo el espíritu de protesta que hasta ahora la autoridad había sofocado.
Pronto, la unión de los hombres hará que las cosas empiecen a cambiar.
«Un best-seller inesperado que retrata la angustia de los trabajadores frente a la precariedad laboral». The New York Times.
El Camarada de Takiji Kobayashi. (Ático de los Libros / 144 págs.):
El camarada es el relato en primera persona de la vida y las dificultades de un militante del partido comunista en el Japón de los años treinta. En aquella época, este partido era ilegal y sus militantes eran perseguidos por la policía imperial. Lo más normal era que acabaran siendo torturados en las comisarías y encerrados en prisión durante años.
En este contexto, Takiji Kobayahsi (1903-1933) nos presenta la historia de una pequeña célula de tres miembros que trabaja infiltrada en una fábrica de material bélico. La vida en la fábrica es muy dura: muchos trabajadores tienen contratos temporales, los salarios son extraordinariamente bajos y las jornadas muy largas. La vida de los miembros del Partido, que es la del propio autor, está llena peligros. Deben vivir ocultos y pendientes en todo momento de la policía, no sólo de la uniformada sino también de los agentes infiltrados como ellos en la fábrica, los vecinos y cualquier persona que no pertenezca al Partido. Todos han tenido que renunciar al contacto con su familia y amigos, así como a su vida privada. Su rutina consiste en escribir periódicos clandestinos y octavillas incendiarias que introducen en secreto en las fábricas para animar a los trabajadores a defender sus derechos. También mantienen peligrosas reuniones clandestinas en las que deciden las estrategias a seguir.
Pero toda esa rutina cambia cuando descubren que la fábrica tiene previsto despedir sin más a los cuatrocientos trabajadores temporales de la plantilla. En ese momento saben que esa es su oportunidad para convencer a muchos de unirse a su causa y organizar una huelga que mejore los derechos de los trabajadores de la fábrica. Sin embargo, enfrentarse al enemigo no va a resultar una tarea sencilla.
Después del aclamado éxito de ventas y crítica de Kanikosen, que ha seducido a más de 5000 lectores españoles y del que se han impreso dos ediciones, Ático de los Libros apuesta de nuevo por Takiji Kobayashi, un autor directo y apasionado cuya calidad literaria el público español ha sabido entender y apreciar. Los lectores han convertido Kanikosen en un libro de culto y una de las más sonadas protestas literarias contra la explotación de los trabajadores en tiempos de crisis. Con El camarada, Kobayashi ofrece a los lectores una nueva dosis de cruda realidad.
«A Kobayashi le sobran dotes y pasión, es hermano de sangre de Jack London» Guillermo Saccomanno.


















