Que mejor en estas fechas en la que uno anda planificando sus viajes que una selección de los mejores relatos de viajes.
Desde una «Guía para viajeros inocentes» del mismísmo Mark Twain, a la más fascinante aventura en moto jamás narrada, pasando por el exquisito gusto de Néstor Luján en la adorable Francia o las inimaginables aventuras de Livingston en la áfrica profuda. Y cómo colofón, para escapar de los calores veraniegos con 3 obras de los míticos exploradores polares Admundes, Soctt y Shackleton.
Buen viaje:
LOS VIAJES DE JÚPITER – Ted Simon – Interfolio, 800 págs.
Ted Simon recorrió 126.000 kilómetros por 45 países a través de cordilleras, selvas, desiertos y océanos; viviendo con campesinos y presidentes, durmiendo en prisiones y en palacios, sufriendo guerras y revoluciones, experimentando las profundidades del miedo, las cimas de la euforia y la recompensa del amor.
Fue tomado por espía, por un romántico estrafalario, por hacedor de mitos e incluso por Dios.Para Ted Simon, este viaje fue también un viaje de descubrimiento al centro de su espíritu.
La excepcional calidad humana de Ted Simon, junto con sus originales puntos de vista y su sabia percepción del mundo hacen, a nuestro juicio, muy difícil redactar una reseña biográfica al uso. Y todos sus méritos «corrientes» quedan eclipsados por su mágica narración, tan llena de honestidad, como de humildad.
Lo que sí dice mucho de él queda patente tras la lectura de este libro, convertido con toda justicia en un icono de los grandes viajes. Y es que el Mundo ha pasado por Ted, no Ted por el Mundo. Algo a lo que pocos mortales podemos aspirar.

VIAJES Y EXPLORACIONES EN EL ÁFRICA DEL SUR – David Livingstone – Ediciones del Viento , 792 págs
Nunca hubiera imaginado el joven médico escocés David Livingstone cuando en 1840 se embarcó hacia África del Sur para enseñar el evangelio en aquellas colonias, que se iba a convertir en uno de los exploradores más admirados de nuestra civilización. Sus diecisiete primeros años en África se condensan en esta maravillosa obra, donde narra su época evangelizadora en las colonias y su posterior incursión hacia el norte. Cruza el desierto del Kalahari con su familia, y tras decidir enviarla a Gran Bretaña, se interna durante cuatro años en las regiones inexploradas de Zambia, recorriendo el continente de Angola a Mozambique y descubriendo las cataratas Victoria. Se narran aquí sus observaciones y sus aventuras, pero sobre todo su convivencia con tribus que nunca antes habían visto a un hombre blanco, pero a los que éste considera sus hermanos. Una obra increíble que se publica por primera vez íntegramente en español.

VIAJE A FRANCIA – Néstor Lujan – Tusquets, 248 págs
Viajero impenitente por multitud de parajes reales –o no tanto–, Néstor Luján nos regaló hace años estas espléndidas crónicas misceláneas acerca de la cocina y la cultura de uno de los países que mejor conocía y más amaba: Francia. Porque, más que un país o una geografía, Francia era para Luján un auténtico paisaje del alma y, gracias a él, también lo es para sus agradecidos lectores. En estos ociosos y a menudo melancólicos vagabundeos por tierras de Aquitania y Borgoña, por los valles del Loira y las regiones de la Champaña, Lorena, Alsacia o Provenza, nunca falta, además de la minuciosa descripción de los platos, recetas, vinos o especialidades gastronómicas, la precisión geográfica, el retrato histórico o la cita literaria.
Maestro en el difícil género de la literatura viajera y gastronómica, Luján sabe reunir en una misma página alguna curiosa particularidad culinaria con una evocación cultural de altos vuelos, o la amena digresión sobre el paisaje otoñal con la visita comentada a algún secreto museo.
Es sin duda uno de los títulos de más grata lectura escritos por Néstor Luján. «La única justificación de este libro», escribía el genial gastrónomo en el prólogo, «es que a su autor, que se divirtió mucho viajando y escribiendo estos reportajes, le agradaría hacer partícipe al lector de esta honesta diversión, en la medida de sus frágiles pero bien intencionadas fuerzas.»

GUÍA PARA VIAJEROS INOCENTES – Mark Twain – Ediciones del Viento , 792 págs
En 1867, los periódicos de Norteamérica se hacen eco del anuncio de la “Excursión a Tierra Santa, Egipto, Crimea, Grecia y lugares de interés intermedios”, para la que se proponen fletar un barco que partirá del puerto de Nueva York. Se trata de uno de los primeros viajes organizados de la historia, del que forma parte el que luego sería padre de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, decidido a plasmar su opinión en las crónicas que envía al diario Alta California. No deja títere con cabeza: empezando por él mismo, pasando por Miguel Ángel, los Maestros Antiguos, los guías de turismo –a los que pone a caldo–, franceses, napolitanos, y acabando por los Peregrinos y su viaje a Tierra Santa. En 1869 se edita “The innocents abroad” que recoge todas sus crónicas y tiene tanto éxito que, durante mucho tiempo, se empleó como guía de viajes. De hecho, fue la obra más vendida del autor en vida. Twain utiliza sus amplios conocimientos, su dominio del idioma, su peculiar humor y su ingenio para conseguir un libro espléndido; un regalo para el lector moderno.

ADIOS, NIASSA. TRECE DÍAS A TRAVÉS DE MOZAMBIQUE – Mauricio Bergstein – Fin de Siglo, 276 Págs
Adiós Niassa rememora la odisea de tres viajeros –dos uruguayos y un portugués- embarcados hacia la remota reserva de Niassa, olvidada durante el conflicto bélico que arrasó a Mozambique y hoy custodiada por catorce mil elefantes.
Muy pronto el destino de ese viaje cambia cuando una donación de útiles escolares en la escuela Eduardo Mondlane de Beira, donde el portugués había aprendido a leer y escribir, tuerce el timón y desemboca en un periplo a través de un sinfín de escuelas rurales que van apareciendo a la vera del camino.
La incursión en aldeas remotas, la sorpresa de sus habitantes cuando ven irrumpir en su territorio a una furgoneta descomunal apellidada Daktari –“la máquina de dormir y sacar agua” como la llama el jefe de una de esas pequeñas comunidades-, y la alegría de decenas de niños que no saben para qué sirve un bolígrafo, pasan a formar parte del viaje a través de ese mar de aldeas que es el Mozambique profundo.
La realidad del país va imponiendo su propio ritmo a un recorrido plagado de incertidumbre -250 mil minas terrestres diseminadas aleatoriamente que han quedado (sin desactivar) desde el cese del fuego hace 20 años; misteriosas ceremonias en poblados cuyos nombres no aparecen en los mapas; un partido de fútbol con soldados empecinados en vencer; o el encuentro con un cazador que habría de conducirlos hasta la utópica reserva de Niassa- y sirven para que el autor reflexione sobre el acto de viajar y su escurridizo significado.

SUR – Ernst Shackleton – Intefolio, 544págs
«Se buscan hombres para viaje peligroso.
Sueldo bajo. Frío extremo.
Largos meses de total oscuridad.
Escasas posibilidades de regresar con vida.
Honor y reconocimiento en caso de éxito.»
De los cinco mil candidatos que acudieron a este anuncio, sólo 27 tuvieron «la suerte» de quedar atrapados en el hielo durante dos años pasando a formar parte del fracaso más famoso, instructivo y aleccionador de la historia de la exploración polar.
Si bien es cierto que la expedición del Endurance se nos ha presentado siempre como modelo de liderazgo y supervivencia, no podemos evitar aconsejar al lector perspicaz, ya que dispone, al fin, del testimonio real del propio Shackleton, que trate de descubrir otros méritos bien diferentes en su relato pues, quizá, desvele más en lo que calla que en lo que narra.
Sir Ernest Shackleton es uno de los exploradores más conocidos y reconocidos de la breve historia de la exploración polar. Y todo ello pese a no haber conseguido jamás ninguno de los objetivos de sus expediciones.
En el caso de la Expedición Imperial Transantártica (1914-1917), que pretendía realizar la primera travesía integra de la Antártica, ni siquiera se llegó a pisar tierra firme en el continente.
Su mayor mérito, sin duda, está en que siempre supo en qué momento abandonar la misión y dedicar todos los recursos, por pocos que fueran, a sobrevivir.
Habilidad, suerte, y buena compañía son los ingredientes que siempre hicieron posible la vuelta a casa.
Abríguense bien y buen viaje.

DIARIO DEL POLO SUR _ Robert Falcon Scott – Interfolio, 208 págs.
Este texto es la tragedia en estado puro y, como toda tragedia real, está despojada de cualquier ardid literario.
La controversia sobre la carrera del polo Sur termina aquí; no lo decimos nosotros, lo dejó escrito el propio Scott:
«Estas frustradas notas, y nuestros cadáveres, contarán nuestra historia»
… la auténtica historia, la trágica anatomía de una derrota.
«Scott creó conscientemente su propio mito y prefirió su inmolación, y la de sus hombres, antes que regresar derrotado»
Roland Huntford
«Es la más grandiosa tragedia de todos los tiempos, aquella que, de cuando en cuando, logra crear algún poeta y, la vida, miles de veces»
Stefan Zweig
«Scott era una persona tímida, reservada y susceptible, de temperamento débil y depresivo. No sabía juzgar a los hombres y tenía poco sentido del humor. Lloraba con más facilidad que ningún hombre que he conocido»
Asley Cherry-Garrard
Prototipo de heroísmo, nobleza y perseverancia para unos, modelo de ambición, ineptitud e incompetencia para otros, el capitán de la marina Real Británica, Robert Falcon Scott, sigue siendo motivo de admiración a causa de las circunstancias que rodearon su muerte y la de sus cuatro compañeros.
Este diario, sin duda, arroja algo de luz sobre este tema y, una lectura atenta e imparcial de sus notas, resuelve definitivamente el debate abierto hace cien años sobre los errores humanos y de organización de esta expedición.
Completando esta lectura con la de Polo Sur, de Roald Amundsen, no sería de extrañar que hasta los más obstinados partidarios o detractores de ambos, cambiaran sus opiniones.

POLO SUR – Roald Amundsen – Interfolio, 768 págs.
Nunca existió «la carrera por el polo Sur»….
Amundsen, llegó, vio y venció…
Pero su hazaña en el Polo fue ensombrecida por un enfermizo sensacionalismo que glorificó y encumbró a un perdedor incompetente: el capitan Scott, cuya expedición, víctima de una incontable sucesión de decisiones erróneas, acabaría inútilmente con su vida y con la de sus cuatro compañeros.
Sin duda, la prensa ganó antaño la carrera del morbo pero, hoy día, la historia reconoce el suicidio de Scott y el impecable estilo de Amundsen, cuya planificación evaluó y previó hasta el más mínimo detalle…
Considerado insensible y calculador por su «cómoda victoria» frente al hielo, el lector descubrirá en esta amena narración, no exenta de cierto sentido del humor, que esta imagen no podría estar más lejos de la realidad:
Amundsen era un enamorado de las tierras polares, y todos sabemos que los enamorados no son insensibles ni calculadores. Como también sabemos que no todo el mundo comprende a los enamorados.
“Querido comandante Scott:
Como Vd. será probablemente el primero en llegar aquí después de nosotros, ¿puedo pedirle que envíe la carta adjunta al Rey Haakon VII de Noruega?
Si los equipos que hemos dejado en la tienda pueden serle de alguna utilidad, no dude en llevárselos.
Con mis mejores votos.
Le deseo un feliz regreso.
Sinceramente suyo.
Roald Amundsen”

